Horus, Khepri y Ma'at habían subido a una duna gigante de arena, el aire soplababa demasiado, Horus mantenía sumiso a Sultán, cubriéndole el rostro evitando que le entrara arena en los ojos de su fiel corcel; quien encabezaba el grupo era Khepri. El viento silbaba en sus oídos mientras ascendían hacia la cima, donde esperaban obtener una visión panorámica del desierto y planificar sus próximos movimientos.
Al llegar a la cima, se detuvieron para descansar y observar el vasto paisaje que se extendía ante ellos. Horus admiraba la inmensidad del desierto, mientras Ma'at se aferraba a su amuleto y Khepri vigilaba el horizonte con mirada penetrante.
"Este lugar es realmente desolado", comentó Ma'at, sintiendo cómo la arena se colaba entre sus ropajes.
"Es el escenario perfecto para el renacimiento de la oscuridad", respondió Khepri, su voz cargada de determinación. "Pero también es el lugar donde podemos reunir el poder necesario para enfrentar a Seth".
Horus miró a Khepri con seriedad. A pesar de las dudas y la confusión que aún albergaba, sabía que debía confiar en aquel hombre y en su misión conjunta. El destino de ambos estaba entrelazado de manera irrevocable.
"Khepri, ¿cómo planeamos despertar el poder de Ma'at?", preguntó Horus, esperando encontrar una solución a la incertidumbre que los rodeaba.
El guerrero escarabajo se acercó a Ma'at y le tendió la mano. "Ma'at, necesitas conectar con tu interior y abrirte a la esencia divina que fluye en ti. Debes invocar el poder ancestral de tus ancestros y permitir que guíe tus acciones".
Ma'at asintió con determinación y tomó la mano extendida de Khepri. Una luz tenue comenzó a emanar de su ser, mientras una brisa suave parecía acariciar su rostro. La arena a su alrededor se movía en remolinos, como si el mismo desierto respondiera a su llamado.
Horus observaba maravillado cómo el poder de Ma'at se manifestaba gradualmente. Sabía que era un momento crucial para su causa, y debían aprovecharlo al máximo.
"Ma'at, en tus manos yace el poder de la justicia y el equilibrio", dijo Horus con solemnidad. "Confiamos en ti para que despiertes tu verdadero potencial y nos guíes hacia la victoria".
Ma'at cerró los ojos y se sumergió en un estado de concentración profunda. Podía sentir la presencia de sus ancestros, su sabiduría ancestral fluyendo a través de su ser. El poder de la diosa de la verdad y la justicia estaba despertando en su interior.
De repente, una ráfaga de energía divina envolvió a Ma'at, haciendo que su figura pareciera brillar con una luz radiante. Su cabello se agitaba al compás del viento, y su mirada reflejaba una determinación inquebrantable.
"Horus, Khepri, ha llegado el momento de unir nuestros destinos y convertirnos en una sola entidad", anunció Ma'at, su voz resonando con una autoridad que no se había escuchado antes.
Los tres guerreros se colocaron en círculo, mirándose fijamente a los ojos. Horus sostuvo firmemente el Escudo Rojo, Khepri empuñó su Escarabeo Azul y Ma'at extendió sus manos, irradiando un poder incalculable.
"En este instante, nos convertimos en un solo ser, en el Primigenio Horura Khepren", proclamaron al unísono, sellando su pacto de unión.
Un estallido de energía divina los envolvió, fusionándolos en una única entidad de poder inigualable. Los colores del escudo y el escarabeo se mezclaron, creando una armadura resplandeciente que envolvía sus cuerpos.
Con su unión completada, el nuevo ser, Horura Khepren, emanaba una presencia abrumadora. Ahora, estaban preparados para enfrentar a Seth y restablecer el equilibrio en las tierras primigenias.
Mientras el sol se ponía en el horizonte, Horura Khepren se adentró en el desierto, listo para enfrentar cualquier desafío que se interpusiera en su camino. Juntos, avanzarían hacia el destino que les esperaba, guiados por el poder combinado de Horus, Khepri y Ma'at. Sin embargo, sin que ellos lo supieran, un par de ojos astutos los observaban desde las sombras.
Nekhbet y Nejebet, las brujas leales a Seth, habían presenciado el poderoso ritual de unión de los guerreros. A medida que la luz divina los envolvía, las brujas se estremecieron ante la magnitud de lo que presenciaban. Sus corazones ardían de miedo y envidia mientras observaban cómo el poder se consolidaba frente a sus propios ojos.
"No debemos dejar que estos insolentes logren su cometido", susurró Nekhbet, con una sonrisa retorcida en su rostro.
Nejebet asintió, sus ojos brillando con malicia. "Informemos a nuestro amo y señor de lo que hemos presenciado. Él sabrá cómo contrarrestar este nuevo desafío que se les presenta".
Con sigilo, las brujas se retiraron de su escondite y se adentraron en la oscuridad del desierto. Su misión era clara: advertir a Seth sobre el surgimiento de Horura Khepren y el poder que habían obtenido. Conocedores de las artes oscuras, Nekhbet y Nejebet eran una amenaza formidable por sí solas, y ahora tenían información valiosa que podían utilizar en beneficio de su señor.
Mientras tanto, Horura Khepren avanzaba hacia lo desconocido, ajeno a las sombras que conspiraban en su contra. La batalla por el equilibrio de las tierras primigenias se avecinaba, y el destino de los mortales y los dioses estaba en juego. La unión de Horus, Khepri y Ma'at había despertado una fuerza imparable, pero aún desconocían los desafíos que les aguardaban y la oscuridad que se cernía sobre ellos.
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Horus Jepri Chronicles
AdventureSumergiéndonos en un emocionante viaje a través de los reinos divinos y terrenales, «Horus Jepri Chronicles» nos presenta una épica antología compuesta por once episodios que tejen una narrativa envolvente y llena de misterio. La historia se inicia...