"Sueño contigo como si no te hubiera visto en días, el encontrarnos no hace la diferencia. Tal vez el verte siempre acabe con mi necesidad, más no puedo pedirlo, sería muy egoísta, no quiero ser egoísta..."
Javier y Guardado han conocido a Guillermo desde que son muy pequeños. Han estado para cada uno en sus buenas y peores. Animando a Guardado en sus relaciones fallidas, cubriendo a Javier cuando les decía a sus padres que estaría en casa de alguno de sus amigos, cuando en realidad se escabullía de fiesta. De las veces en las que alguno buscaba la forma de alejarse de las personas que eran dañinas al punto de independizarse, cayendo en manos de la familia de Ochoa. Donde sus padres solían apoyarlos con trabajo y comida.
De las incontables veces en las que tuvieron que ser padres improvisados de un bebé cuando Guillermo ya no podía más con el sueño y cansancio, tomando la responsabilidad de forma voluntaria mientras él caía rendido en su sofá por un par de horas.Tal vez por todo eso es que de vez en cuando se daban la libertad de entrar a su casa de formas que sí alguien al rededor los viera no dudarían en pensar que tenían planeado robarle.
Ambos contaban con llaves de repuesto que les había dado Guillermo para emergencias, pero siempre las olvidaban en casa o las extravían. Por lo que esta vez, teniendo las llaves en una de esas situaciones, entraron por la reja que daba a un pequeño pasillo lateral de la casa, la treparon y con un alambre lograron abrir la puerta trasera.
Hubo puntos en los que comenzaban a cuestionar lo facho que era entrar, era algo que añadiría al buzón de quejas para cuando el dueño despertara.Tal vez por eso es que ahora se encontraban acomodando las pequeñas compras en la cocina para preparar el almuerzo, a la vez que uno se acomodaba tranquilamente en el salón escogiendo qué ver en la televisión.
Todo esto mientras el dueño de la casa y su hijo dormían plácidamente en el segundo piso.Después de un rato, y de un largo silencio en la cocina.
—Wey.—Llamó inquieto Andrés en voz alta, entrando rápido a la sala donde estaba un cómodo Javier, causando un respingo en este.
—¡Shh! Cállate, cabrón.—Se levantó de golpe Javier.—Todavía son las siete, es temprano y lo último que queremos es tener una regañiza mañana.—susurró.—¿Qué pasó?
—¿Se les pone aceite a los chilaquiles antes o después de dorar la tortilla?
—Antes, pendejo, sino no se cosen.—Respondió Hernández con obviedad, recibiendo un largo silencio y una mirada de reojo a la cocina por parte de Andrés.—¿Qué hiciste, wey?
—Nada, nada. Sí les puse aceite, solo era para confirmar.—Contestó Andrés a la defensiva. Pero el mismo al percibir el reconocible olor a quemado, cayó rendido.—Solo que..., me distraje solo un momento y...
Al ver por la reacción de Javier, pudo saber que él también percibió el olor, haciéndole entender la preocupación del rizado.
—¿Cómo se te van a quemar los chilaquiles, Guardado?—susurró con molestia el moreno, yendo directo a la cocina, esperando que olor a quemado no llegara a los cuartos de arriba, por lo que abrió una de las ventanas más cercanas.
Miró al sartén que ahora contaba con varios pedazos de tortilla en una tonalidad muy oscura.
Le había dejado hacer el almuerzo a Guardado por la gran cantidad de veces que le insistió, mostrando con solo palabras que era capaz de hacerlo por sí solo.—Pero es que todavía yo soy el pendejo por dejarte cocinar, cabrón.
—¡Hey, hey, hey! Pero se pueden arreglar, no están tan quemados.—Andrés quiso aminorar la tensión y culpa.
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Mi pequeño Versalles || Guillermo Ochoa x Lionel Messi
FanfictionPor los problemas que llega a tener Messi en Argentina es que decide mudarse a México, donde quiere comenzar desde cero, obviamente conservando unas cuantas amistades de su país (Sergio, Dibu, De Paul, Scaloni, Antonella etc.), pero evitando cada ve...