CAPITULO 34 ¿TROLL?

204 47 7
                                    


Llegando al centro se separaron en dos grupos. Ohm, Fluke y su madre fueron hacia la izquierda, mientras Kao, Earth, Boun y Prem, fueron al lado contrario. Los primeros se dirigieron a buscar los atuendos que usarían para la fiesta mientras el resto fue a una empresa dedicada a eventos.
Fluke se metió por milésima vez al probador, ya que a su madre todos los trajes le gustaban, pero ninguno la convencía. Suspiro pesadamente, era su madre, así que no se iba a quejar, no recordaba cuando ellos habían hecho eso juntos, compara ropa. Se empezó a desabrochar el saco cuando de la nada sintió cierto olor putrefacto, ¿de dónde rayos venia ese hedor?, miro a su alrededor, pero no podía distinguir de donde venía, incluso se olisqueo a el mismo, se había duchado en la noche y en la mañana de nuevo, él no podía oler así, nunca lo había hecho, era tonto de su parte creer que ese horrible olor viniera de él, se rio sin poder evitarlo.
Lo más probable era que alguien que estaba en los vestidores no se hubiera bañado en por lo menos un siglo, pensó el pequeño tapándose la nariz. Definitivamente no podía seguir cambiándose en ese lugar. Su vista se nublo de repente y sintió como le faltaba el aire, con la vista borrosa trato de tomar el pomo de la puerta, pero su vista se volvió negra.
La puerta fue forzada a abrirse por Ohm, al sentir que algo andaba mal, y sumando ese terrible olor, sabía que algo no andaba bien, se habían llevado a su Polcino, y sabia de quien era ese horrible olor, solo había una criatura que podía tener ese hedor, pero ¿cómo llegaron hasta ahí?, eran unas bestias demasiado grandes, no lo habían hecho solos, rechino los dientes.
Esos malditos Trolls, ¿Por qué se lo llevarían?, era cierto que no estaban en los mejores términos, pero no tenían motivo para secuestrar a su “Destinata”. Tomo su teléfono cerrando con furia la puerta del vestidor.
-Kao necesito que vengan por la señora Natouch- ordeno con voz tensa en cuanto su mejor amigo contesto - le dio la dirección del lugar.
-¿Qué está sucediendo?- cuestiono este preocupado.
-Se han llevado a Fluke, sabía que algo no estaba bien- dijo con voz tensa tratando de controlar su furia- me llego ese horrible olor, cuando llegue al vestidor, Fluke ya no estaba- dijo a duras penas.
-Trolls- dedujo su amigo de inmediato- ¿pero qué demonios?, ¿Por qué?, y ¿de qué manera llegaron hasta el sin ser vistos?.
-Obviamente obtuvieron ayuda, no son tan inteligentes- contesto con desprecio.
-¿Qué les digo a Earth y Prem?- cuestiono el pelinegro mirando disimuladamente a los menores.
-Diles que se presentó algo y que ellos tienen que ir con su madre a casa. Los veo en cinco minutos.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
El pelinegro termino la llamada, con calma premeditada se dirigió primero a Boun para ponerlo al tanto.
-Tenemos que actuar lo más natural posible- le indico el más alto al rubio, y este asintió apretando los labios, y dando una hermosa sonrisa llamo al resto.
-Chicos ya tenemos que irnos- les dijo Boun a los dos más jóvenes.
-Pero Boun, aún no hemos visto todos los lugares- contesto Prem con una tablet en su regazo.
A su lado estaba su hermano también muy entretenido viendo los lugares que podrían servir para la fiesta.
-Su madre los está esperando- anuncio Kao.
Los menores se miraron, y a regañadientes se levantaron y dieron las gracias a la joven que los había atendido.
-Vean el lado amable, ¿no sería genial que la fiesta fuera en la mansión?- los animo Boun.
Llegaron en pocos minutos a su destino, Ohm excuso la ausencia de su pequeño diciendo que estaba en el baño, sus hermanos y madre no tuvieron por qué no creerle. Los despidieron los tres con una sonrisa en su rostro, y en cuanto el coche se alejó lo suficiente, ellos subieron en otro mueble y arrancaron dirigiéndose al Hotel Thitiwat.
-¿Ahora si nos puedes decir qué demonios pasa?- cuestiono el rubio entrando detrás de su hermano a la oficina.
-Estábamos esperando a que Fluke se midiera uno de los tantos trajes que la señora Natouch había elegido- se sentó frente a su escritorio tratando de controlar el temblor de su voz- cuando sentí un aura oscura, y tontamente creí que era mi imaginación, pero obviamente me equivoque – apretó los puños sobre la superficie de madera- nunca pensé que el pudiera estar en peligro.
-No te culpes- pidió su hermano.
-Es que es mi culpa- golpeo el escritorio- estaba tan feliz y tan confiado- se rio de sí mismo.
-No es momento de encontrar culpables- interfirió el pelinegro.
-Los Trolls- dijo fúrico el mayor levantándose de su asiento.
-Al menos su desagradable olor nos dio un punto de partida- concedió también preocupado Boun.
-Tendremos que hacerle una visita al “Jefe verde”.
-Vamos- expreso su majestad apretando los dientes, y después se desapareció en su estela, su hermano y amigo lo siguieron.
Aparecieron en un espeso bosque de Suecia, para ser más específicos en Irlanda. Estaban a un par de kilómetros de las cuevas.
-No estarán contentos- dijo el rubio siguiendo a los mayores- son bastante huraños.
Los tres vampiros empezaron a tomar velocidad, hasta que solo se convirtieron en un borrón a la vista de cualquier humano. Disminuyeron su velocidad estando a unos veinte metros de la entrada del lugar.
El lugar no estaba custodiado, como ya sabían, el lugar estaba muy alejado de cualquier lugar habitado, además los Trolls no es que fueran confiados, solo eran sabedores de que casi nadie se podría acercar a su ciudad, si es que se podría llamar de esa manera. 
Sobrepasaron las pobres barreras mágicas que impedía que los mortales vieran el lugar, avanzaron en la oscuridad con facilidad.
-Alto- ordeno Ohm en voz baja.
-Creo que estamos llegando- dijo su hermano oliendo algo desagradable.
-Prepárense- declaro su amigo arrugando la nariz.
El lugar se empezó a ver iluminado por las antorchas empotradas en enormes árboles. No detuvieron su andar, hasta que una enorme figura se interpuso en su paso.
-Quiero ver a su jefe- dijo el rey mirando esos ojos sin brillo.
El Troll bajo su mirada a hacia la voz, descubriendo otras dos siluetas igual de pequeñas, a bestia miro fijamente al Rey y regreso su vista hacia los otros enanos, asintió y se hizo a un lado con un gruñido.
Ohm siguió caminando con paso regio siendo seguido por sus acompañantes. Entraron en una enorme cueva que también era iluminada por antorchas, bajaron varios metros siendo seguidos por el par de Trolls que hacían de guardias.
-Sé que no hemos sido invitados- inicio Ohm sin dejar de avanzar en medio de una multitud de enormes cosas verdes y mal olientes- Necesito hablar con Adam- exclamo refiriéndose al jefe.
Los gruñidos no se hicieron esperar, los recién llegados no se intimidaron.
-Adam me gustaría conversar contigo- informo Ohm llegando hasta la enorme criatura de casi cuatro metros.
Este se levantó de su trono reconociendo al Rey y mirando a los dos Trolls que lo habian dejado entrar, estos agacharon la cabeza.
-¿En qué puedo ayudarte?- pregunto entre gruñidos casi inteligibles.
-Lamentamos interrumpir- siguió sabiendo que a estas criaturas no les gustaba ser menospreciados-pero necesito de su ayuda.
-El Rey me pide ayuda- dijo incrédulo el enorme Troll.
-Mi “Destinata” desapareció- anuncio sin tapujos.
-¿Qué tiene eso que ver conmigo?- gruño la bestia.
-Uno de tus súbditos es el responsable, y antes de que lo niegues, tengo mis métodos para saberlo- dijo al ver que Adam iba a  rebatir- sabes que yo no me equivoco.
La enorme criatura se sentó de nuevo en su trono mirando seriamente a los tres hombres.
-Si eso es así- empezó el gigante- yo te ayudare a recuperarlo, pero nada es gratis su alteza - le regalo una sonrisa desfigurada.
-Adelante- contesto el Rey- pide lo que quieras- dijo seguro de que no sería la gran cosa.
-Quiero tu corona- exigió con terrorífica sonrisa.
-¿Cómo te atreves?- levanto la voz Boun, sin poder creer lo que es bestia estaba pidiendo.
Eso causo un revuelo en la enorme cueva.
Ohm miro con disgusto a todos los Trolls alborotadores, y fulmino a su jefe por osar pedirle su lugar.
-Adam- grito Kao llamando la atención de este- ¿Qué es lo que pretendes pidiendo eso? - pregunto.
-El Rey obtiene lo que quiere, y yo también- simplifico la situación encogiendo sus enormes hombros.
-¿De verdad quieres gobernar el mundo sobrenatural?- cuestiono Ohm entrecerrando los ojos con incredulidad, nunca imagino que la ignorancia de los Trolls llegara a tanto.
Las distorsionadas y estruendosas carcajadas no se hicieron esperar, retumbando en las paredes del lugar, haciendo que los tres vampiros de encogieran levemente e imperceptiblemente en su lugar.
-Y dicen que nosotros somos los estúpidos- exclamo a viva voz el jefe levantándose de nuevo de su lugar.
Siguieron riendo divertidos, después de varios segundos se limpiaron las lágrimas y guardaron silencio sin dejar de ver a los intrusos.
-No quiero ocupar tu lugar, con tantas responsabilidades - exclamo burlonamente- solo quiero tu corona- enfatizo.
Ohm miro a su hermano y amigo, casi sonriendo, dándose cuenta de a qué se refería Adam.
-Así que- inicio el mayor- tú me ayudas a encontrar a mi “Destinata”, y yo te entrego la corona –miro al jefe directamente a sus pequeños y opacos ojos- es la reliquia más antigua de mi familia.
Boun y Kao se voltearon a ver, tratando de entender de que se habían perdido.
-Así es- dijo el jefe Troll-  la corona que ha estado por millares de años en tu familia, la quiero a cambio de encontrar a tu pareja destinada.
-¿No te sirve la corona de la Reina?- pregunto sarcásticamente Ohm.
-Mi mujer ya tiene su corona- señalo a una Troll que estaba sentada en una enorme silla tras de él, con una diadema de flores y maleza en su enorme cabeza- la hice yo mismo- dijo con orgullo.
-Cuando sepas donde esta Fluke, te entregare la corona- confirmo.
-Dame dos días- dijo el jefe satisfecho por el trato.
-Dos días es mucho tiempo- intervino Kao.
-Te agradecería que fuera lo más pronto posible- intervino su majestad, no queria molestar al único que podría ayudarlos a encontrar a su amado.
El jefe guardo silencio mirándolos con ojos resentidos.
-Hare lo posible- contesto Adam soltando un eructo, haciendo que su pueblo soltara carcajadas bastante ruidosas, como si hubiera hecho el mejor de los chistes.
Ohm se dio la media vuelta y empezó a caminar fuera del lugar, con los puños apretados y los dientes rechinando. Fue seguido de los otros dos.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Su cabeza dolía como si varios taladros estuvieran dentro de su cerebro, era demasiado molesto, también sus ojos punzaban. Sentía como si una aplanadora le hubiera pasado encima, ¿Qué estaba pasando?, trato de pasar sus manos sobre su dolorida cabeza, pero no pudo, algo se lo impedía, ¿estaban atadas?, eso parecía se dijo a si mismo sin obtener resultados en su débil intento, no tenía fuerzas, pero nada las sujetaba, intento gritar, parecía estar amordazado, pero, nada le impedía hacerlo, solo su voz no salía, y sus ojos no podían abrirse. Se removió incomodo, tratando de liberarse de lo que le impedía pedir auxilio, pero nada funcionaba.
-¿Por qué tan revoltoso?- pregunto una voz masculina- deja de hacer eso- le ordeno.
El pequeño se removió más al escucharlo. 
-No te preocupes, todo terminara rápido.
Escucho los pasos alejándose. ¿Dónde estaba Ohm?, pensó con angustia tratando de liberarse. La noche anterior habían regresado, y su familia los había recibido con alegría, incluso estaban planeando el festejo de su compromiso. Al día siguiente estaba probándose trajes para su fiesta de compromiso, su madre estaba muy sobrepasada en ese asunto, pero lo dejo pasar, quería hacerla feliz. Después había entrado de nuevo en el vestidor, y había llegado a sus fosas nasales ese olor desagradable.
-¿Por qué te remueves tanto?- dijo otra voz- nadie va a venir pequeño- le acaricio el cabello haciendo estremecer al menor.
-Sal de aquí-ordeno una mujer de mal humor- no debes preocuparte.
El reconoció es voz de inmediato, era Rebeca, pero, ¿Qué estaba haciendo ella ahí?, ¿Por qué lo había secuestrado?, era obvio que no estaba ahí para rescatarlo, ya que les había ordenado a los otros que salieran. Su sangre le empezó a hervir de rabia, esa maldita mujer nunca le había dado buena espina, quería gritar y por qué no, darle un par de jalones a esa cabellera que tanto presumia, aunque no era dado a la violencia, de hecho, era anti golpes, pero esa estúpida mujer había tocado fondo con lo que estaba haciendo.
-Fluki, mi pequeño Fluki, ¿es que acaso estas incomodo?- pregunto con sorna la mujer al ver como se removía con rabia el pequeño cuerpo tirado en el piso- tranquilo, todo terminara pronto- lo tomo fuertemente de un brazo y lo obligo a sentarse derecho recargándolo en la pared.
-Ya lo tengo - anuncio otra voz masculina entrando en la habitación.
-No esperaba menos de ti Mew- sonrió Rebeca levantándose y girándose para sonreírle a su amante.
-Todo por ti preciosa- le sonrió entregándole una jeringa y una pequeña ampolleta con un líquido color negro- aunque admito que fue bastante difícil de conseguir.
-Por eso te lo pedí a ti, eres el único en quien puedo confiar- lo beso furtivamente en los labios.
-Solo espero que su majestad no nos descubra- le sonrió mirando al pequeño que no dejaba de moverse.
-Claro que no- aseguro está mirando hacia donde lo hacia Mew- la pista falsa de los Trolls los distraerá por varios días, y para ese entonces, todo habrá terminado y yo podre consolar a nuestro Rey- sonrió con malicia.
-Tu eres la que manda- se encogió de hombros.
-Es bueno que lo sepas corazón- se acercó a Fluke- ayúdame a que se mantenga quieto- le ordeno.
El vampiro obedeció y se puso del otro lado del pequeño cuerpo, tomándolo fuertemente de ambos brazos lo retuvo pegado a la pared, mientras Fluke se trataba de zafar sin éxito, pero estaba fuertemente inmovilizado. Rebeca preparo la inyección con una tranquilidad que daba miedo, se acuclillo y tomo con fuerza del cabello al menor, haciendo que este inclinara la cabeza hacia adelante dejando a la vista la marca de las mordidas que había recibido de Ohm.
-Sostenlo más fuerte- pidió la mujer a su amante ocasional sin soltar su agarre.
Él lo sostuvo con más fuerza enterrando los dedos en la tierna carne del pecho ajeno. Rebeca enterró la aguja en el pálido cuello, dando en el punto justo, haciendo gemir el pequeño.
El menor sintió el pinchazo de la aguja, y esta soltaba un líquido que se trasladaba por sus venas quemándolo, soltó un grito sordo, se empezo a sentirse muy caliente, poco a poco traspasando todo su cuerpo, grito mas fuerte por el dolor que estaba sintiendo, se ahogaban en su propia agonía, nuca había sentido algo así, sentía que moría. Empezó a sentir como si su cuerpo se quemara, ya no solo su interior, también su exterior, como si las llamas lo consumieran, por más que lo intentara sus manos, boca y pies no eran libres, de sus ojos corrían lágrimas de dolor.
Ohm sálvame por favor, pedía en su interior, me duele, me muero, repetía constantemente en su mente, con los sollozos atragantados en su garganta, por favor ven por mí. El pequeño lloraba y se retorcía en el piso, mientras no dejaba de sentir ese dolor, nunca había experimentado tanto sufrimiento, estaba muriendo en vida, y nadie podía ayudarle, ni si quiera su Rey, ese fue el último pensamiento coherente que tuvo antes que todo se volviera negro.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Ohm despertó con un grito desgarrador de dolor, boqueando incontrolablemente, tratando de que el oxígeno llegara a sus pulmones. Sabía que no tenía ni diez minutos que se habían quedado dormido, el estrés y la preocupación lo estaban consumiendo, su “Destinata” ya tenía cinco días desaparecido, y lo Trolls no tenían ninguna respuesta.
Se levantó de la cama y se dirigió a la ventana, el sol se veía a lo lejos, Grecia tenía unos paisajes impresionantes, pero ni aun así su corazón se calentó, le hacía falta su Polcino, sentía morir pensado que le hubiera pasado algo malo, era obvio que nada estaba bien, su pequeño estaba sufriendo, él podía sentirlo, y no podía hacer nada.
Cuando encontrara a quien se lo llevo, no tendría piedad ni misericordia, su sangre correría entre sus manos, se prometió con furia. Fue a tomar una ducha, no podía estar más en esa cama, el sueño no llegaba más a él.
Bajo a su oficina, tenía que encontrarlo, los Trolls no habían participado en el secuestro, fue un duro golpe, ya que eso había sido una trampa para distraer su búsqueda. ¿Pero quién podría haber sido tan estúpido para hacer eso?, se preguntó por milésima vez. Boun y Kao estaban haciendo una exhaustiva investigación al igual que él. Ya habían hablado con casi todos sus aliados, y nadie sabía nada, golpeo con furia el escritorio.
-Te voy a encontrar Polcino- sentencio con la mirada inyectada de sangre y los colmillos expuestos.
Se conectó por video conferencia con algunos de sus súbditos.
-¿Qué me tienen?- pregunto molesto.
-Aquí nadie sabe nada su majestad- contesto Malik de Afganistán.
-Nadie aquí- dijo María desde Belice.
-Tampoco aquí- informo apenado Oliver de Australia.
-Yo encontré algo – dijo Yuko de Japón sorprendiéndolos – al parecer un vampiro muy diestro en pociones y química se ausento hace días de su trabajo, además- hizo una pausa- tomo varias sustancias extrañas.
-Yuko, ¿a qué te refieres con sustancias extrañas?- cuestiono su majestad con ansiedad.
-Realmente no son nada extraordinario su majestad- hizo una pausa- a menos que se mezclen con la “Pietra negra” (piedra negra)
-No puede ser- jadeo Ohm sintiendo como el miedo empezaba a cubrir su corazón.
-No es algo seguro- siguió rápidamente la chica- ya que algunos ingredientes faltaban-trago saliva- pero todo indica que hay indicios de la poción del olvido.
-Poción del olvido- susurro Ohm sintiendo que su sangre se congelaba.
Esa sustancia era demasiada poderosa, esta hacia que el portador olvidara todo de su vida, absolutamente todo.
-Faltaron algunos ingredientes mi Rey- interrumpió sus pensamientos Yuko.
-Dime el nombre- ordeno Ohm.
-¿Nombre?- pregunto nerviosa.
-El nombre de quien causo todo esto- rugió el pelinegro.
-Fue el químico,  Mew  Suppasit señor-respondió con voz temblorosa.
-Mew Suppasit- susurro con la mirada roja.
-Es lo único que se- dijo Yuko reverenciando de nuevo.
-Gracias- corto la comunicación.
Mew Suppasit pensó, ese nombre lo conocía bien, era un primo lejano de Rebeca. Lo conoció en una de las tantas reuniones, le había parecido buen tipo, muy reservado y respetuoso, siempre se comportó a la altura, pero ¿que tenía que ver el en todo este asunto?, se preguntó. Sabia que el hombre siempre fue muy cercano a su amiga. Se sentó de golpe de nuevo en su silla. ¿Realmente estaba involucrado en el secuestro de Fluke?, se levantó de nuevo, eso quería decir que Rebeca estaba detrás de todo eso.
Todo de golpe nuevo la lap top.
-¿Ya lo encontraste?- dijo Boun  con los ojos bien abiertos llenos de sueño sosteniendo la tablet.
-Aquí estoy- respondió Kao con mirada perdida a la pantalla de su celular.
-Ya se quien se llevó a Fluke- informo el mayor a los dos rostros adormilados.

SOLO MÍO (FINALIZADA) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora