"Abandonaste a tu clan y te ganaste la reputación de poderoso asesino de hechiceros. No te importó el precio.
"Las yerbas malas nunca mueren".
𝗔𝗰𝗹𝗮𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀
𐂃•Algunos personajes de la historia pertenecen a la serie de manga "Jujutsu Ka...
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❝Cumpleaños❞
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Desde que nació sin energía maldita, el rechazo constante era su pan de cada día. Aunque demostró que podía ser útil, fue simplemente ignorado por su clan. No era digno y sus padres se lo hacían entender cuando celebraban los cumpleaños de su hermano.
No hubo regalos ni pasteles para él.
El aniversario de su nacimiento se olvidó, como como si hubiese surgido de la nada.
Su consuelo era que el fin de año se celebraba el 31 de diciembre, por lo que podía ver los fuegos artificiales que coloreaban el cielo nocturno. Aún recuerda cómo se asomaba al balcón de su casa y contemplaba el espectáculo cuando el reloj marcaba la medianoche.
A veces lloraba por la soledad que le rodeaba, pero con el tiempo se acostumbraba y él mismo celebraba su existencia, ya que al menos amargaba la vida a quienes le habían hecho daño.
—¿Qué es eso? —preguntó Toji al colarse en la cocina y descubrir a Yukiko decorando un bizcocho.
—¿No se supone que llegabas más tarde? —la joven escondió la bolsa de crema batida a sus espaldas.
Toji cumplía veinticinco años ese día y su mujer quería darle la bienvenida después del trabajo con un pastel de chocolate y una deliciosa cena. Ella estaba segura de que él llegaría a casa a las seis de la tarde, pero llegó sin avisar a las cuatro.
—Es fin de año, mujer —se acercó a la mesa de la cocina donde reposaba el pastel para trocearlo y probarlo, aunque recibió un manotazo en la palma de la mano por parte de Yukiko—. Oye, en esta casa no se mezquina la comida.
—Tendrás que esperar —se dirigió hacia él, lo agarró por la muñeca y lo sacó del lugar—. Ve a arreglarte, hoy es un día especial. Es tu cumpleaños.
La sonrisa de Yukiko se mostró al terminar de hablar y él se sorprendió mientras su corazón se contraía de ternura.
Podía ser que el final de este año acabara con el patrón de ser invisible.
No reprochó sus órdenes, sino que se sintió motivado y se alistó. Se vistió con unos pantalones negros de tela, una camisa blanca de manga larga y unos zapatos negros de cuero con cordones. También se peinó y se perfumó.
Antes de volver con Yukiko, se miró en el espejo y sonrió.
—Esta vez veré acompañado los fuegos artificiales.
Abandonó la habitación y se encaminó a la cocina, dispuesto a degustar su pastel; sin embargo, su pareja le indicó que ambos tendrían que vestir adecuadamente y que ella no cenaría sin bañarse y con ropa informal.
La espera de Toji se alargaría tres horas.
Yukiko terminó de prepararse un cuarto de hora antes de medianoche y encontró al malhumorado mata-hechiceros sentado en el sofá de la sala de estar.
—Ven, soplarás las velas —le avisó, antes de ir corriendo a la cocina a buscar cerillas.
—¡Ya era hora, mujer!
Toji se paró delante del pastel rectangular de chocolate y almendras decorado con velas de colores. Hubiera querido que su madre le hubiera horneado uno cuando era niño.
Era increíble cómo alguien que empezó siendo insignificante se convirtió en el creador de un hogar donde se sentía amado a pesar de sus defectos. Nunca se arrepentiría de haberle confiado sus cicatrices a Yukiko.
Las velas se encendieron y una dulce voz le cantó. Le deseaba felicidad, salud y amor, pero eso ya lo tenía con ella.
Cuando terminó de cantar, recibió un beso en la mejilla izquierda. Se volvió hacia este lado y miró a su amable enfermera.
—Sopla las velas y pide un deseo, Toji —le dijo.
Asintió con la cabeza. Cerró los ojos y rezó mentalmente a los dioses por la paz en su matrimonio, mientras sus labios soplaban aire para apagar las llamas de las velas.
Cuando abrió los ojos, encontró una prueba de embarazo en la mano de Yukiko.
—¿Acaso tu...?
No se lo creía, aunque fuera obvio.
—Espero te gusten los niños, querido.
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❈•≫────≪Nota de Autor≫────≪•❈
6/8
Falta dos prompts para finalizar la week de nuestro papucho.
Toji y yo cumplimos el mismo día, por lo que me proyecté un poco al escribir esta viñeta.
Imaginar que la vida de Toji mejoró con la mamá de Megumi me da mil años de vida.
Tal vez no sepamos su nombre, pero de que fue una buena mujer no tenemos dudas.
Espero hoy abarcar lo que falta y poder avanzar con mis otros fanfics. No es que este fic de Toji me lo haya impedido, solo que quería terminarlo antes de continuar con otras cosas y además de que es un regalito para Rahzelev, quien fue la que organizó la week. La aprecio mucho y la admiro.
¡Nos vemos más tarde!
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