Mañana calurosa, sol abrasador que quema la piel agresivamente, posando sus rayos bajo los mechones pelinegros que colgaban bajo su frente blanca.
- Dios, sálvame... - Expresó el pelinegro exhausto mientras se acomodaba en una mesa y con una mueca que demostraba su claro cansancio.
Al parecer, Hyunjin había conseguido un trabajo a medio tiempo para dejar de pensar en el tema que lo tenía atrapado, o bueno, angustiado, más bien. Lo único que rondaba por su cabeza en todo el maldito día era él, Felix.
Sin nada más que hacer y sin ninguna solución, decidió buscarse un trabajo en el pueblo, y por suerte, recién habían despedido a varios meseros del lugar (por fumar dentro del local), por lo que cuando se enteró, fue rápidamente a pedir el trabajo.
"Vaya idea más pésima", pensó, pues parecía más un trabajo de tiempo completo que de medio tiempo, casi a diario le pedían que se quedara a hacer horas extras, las cuales no le pagaban nunca. La busca de meseros era bastante agotadora, por lo que optaban por sobreexplotar a los trabajadores que ya tenían.
Por una parte, era algo bueno para él, pues su mente no la ocupaba para nada más que recordar órdenes y pedidos, aunque aún había una pequeña parte que aun pensaba en esas pequeñas manchas marrones.
Era de mañana, el sol golpeaba más fuerte de lo normal pero parecía ser como cualquier otra, hasta que a lo lejos, se comenzaron a escuchar gritos y balbuceos provenientes de la avenida, lo cual hizo que la curiosidad en Hyunjin despertara, se asomó discretamente para observar lo que estaba pasando, habían muchas personas corriendo, agitadas por el clima caluroso, estas se dirigían hacía el hogar del mayor, lo que lo preocupó aún más, podría imaginarse lo peor, pero no quería hacerlo.
Sin acercarse demasiado, se escondió tras una muro no tan lejos del escándalo y observó cuidadosamente la alarmante escena. La gente, desesperada, tocó bruscamente la puerta de la casa, lo cual hizo llamar la atención de los padres de Hyunjin, quienes se encontraban dentro.
Se asomó una cabellera color azabache, confundida, tratando de entender qué era lo que estaba pasando.
- ¿Qué es todo ese escándalo? - Exclamó el padre del pelinegro, confundido y exasperado.
- ¡Exigimos una maldita explicación! ¡¿Por qué usted es capaz de aceptar que su hijo cometa tal pecado?!
- ¡Sí, no queremos a un asqueroso y repugnante aquí! ¡Necesita desaparecer!
Hyunjin, confundido, pensó por un segundo la situación, hasta que reaccionó y se dió cuenta de lo que estaba pasando, su expresión cambió rápidamente y su piel se tornó pálida, sin pensarlo dos veces, corrió hasta el hogar del rubio tratando de ser cuidadoso, pues vivían demasiado cerca. Lágrimas comenzaban a brotar por sus ojos, sollozando por el miedo, podía sentir sus piernas temblar y todo su cuerpo se hundía en la desesperación, el miedo que sentía era irracional. Trató de pasar desapercibido por toda la gente que estaba reunida y tiró la puerta trasera cuando llegó a la casa del menor, lo que hizo que este se inquietara por tal estruendo. Hyunjin corrió por las escaleras hasta dar con la habitación del pecoso, en donde también tiró la puerta, el cual estaba a punto de abrirla.
- Felix, tenemos que irnos de aquí, la gente quiere matarnos.
El rubio no entendía nada, pensó durante algunos segundos hasta que cayó en cuenta, su estómago se revolvió y en un momento se le heló la sangre, sin pensarlo más, tomó todas las cosas que pudo, entre ellas ropa, comida y más suministros, los dos bajaron rápidamente, saliendo por la puerta que daba hacia el jardín, huyeron de ahí y no cruzaron ni una palabra, pues el pánico los consumía, y no podían pensar en nada más que en todas esas personas, ¿por qué la gente era tan cruel?
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Un amor entre pecados || Hyunlix ᰔᩚ
Fanfiction1960. "¿Qué es amor, mamá?" Unas pequeñas manchas marrones que parecían estrellas y unos preciosos ojos que simulaban a un ángel se asomaban por debajo de la mesa. Dos chicos que al pasar de los años, forjaron una amistad pura y sincera, eran almas...