TENER EL CONTROL

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*** Narra T/N ***

Entro al armario y lo único que alcanzo a ver es un rayo de luz que entra por una rendija entre ambas puertas. Acerco mi ojo derecho mientras entrecierro el otro para poder enfocar mejor. Alcanzo a ver con claridad que Dazai ya está despierto. Estoy en problemas, en grandes problemas. Comienzo a pensar que hubiera sido más coherente simplemente quedarme afuera, sentada a su lado y decirle que se quedó dormido y lo ayude. El problema fue que lo besé.

Siempre he sido fiel creyente de que las cosas caen por su propio peso, así que, prefiero quitarme la ansiedad de estar viendo que es lo que hace por la rendija. Me pongo a ver los alrededores en busca de algo entretenido. Necesito algo que me quite la ansiedad. Lo necesito urgente.

Pasaron unos cuantos minutos y mis ojos ya se habían adaptado a la oscuridad, por lo que, ya podía distinguir formas, algunos colores con mucho esfuerzo y demás. Observo cada cosa con detenimiento. Huele bien. Caigo en cuenta de lo bien que huele la ropa del castaño. Él es sexy y no lo puedo negar. Respiro profundamente hasta conseguir que el aroma se quede impregnado en mis recuerdos.

Veo mis manos con concentración. Hace unos minutos lo acaricié. Mientras las veía alcancé a ver un bulto negro al otro extraño del armario. Era pequeño. Me incliné sigilosamente y lo levanté. Es un cofre pequeño. Que lindo. Me senté lentamente con las rodillas pegadas al pecho en la esquina del armario y decidí abrirla. Esta cerrada.

Cogí uno de mis ganchos de cabello, pegué la caja a mi oído y empecé a maniobrar hasta que escuche un click. Ya está abierta. Desde que era pequeña mi madre me enseñó a abrir cerraduras, por si en algún momento tuviera que escapar de algún lugar. Ahora que lo pienso... Eso es raro, no creo que todos los niños supieran cómo abrir cerraduras ¿o sí? Luego le preguntaré a Hiromi supongo..

Levanto la tapa del pequeño cofre y siento un olor a perfume de varón diferente al del closet. Este perfume no es el que usa Dazai. Me gusta, lo siento familiar. Pertenece a otro hombre. Comienzo a ojear que hay dentro. Lo primero que alcanzo a ver son cartas, cartas llenas de corazones. No les tomo más atención, probablemente sean de su ex y eso no me interesa. Las muevo buscando de donde viene ese perfume. Muevo las cartas y al final encuentro una foto de tres chicos en un bar. Acerco la foto a la rendija para poder distinguir los rostros con mayor claridad. Oda.

Un recuerdo lejano me invade.

Estábamos en una cafetería con Hiromi hace aproximadamente un año.

- ¿Y que me cuentas? ¿Ya conseguiste liarte a algún tío?

- No soy como tú T/N, no creo volver a encontrar a mi tipo ideal jamás.

- Eh... ¿Volver?

Seguido de ello Hiromi me contó la triste historia de su fallecido prometido. Vi muchas fotos de ellos. El era lindo, demasiado lindo. Hiro no tenía idea de cómo murió, por qué lo hizo, por qué no le avisó a donde iría. Tampoco tenía idea de por qué cuando llego al restaurante donde solían verse todo estaba vacío, los niños no estaban, y su niñero tampoco. Nadie sabía a donde fueron.

Compartí su desolación y jamás volví a preguntarle acerca del amor. De su amor. Simplemente dejé que ella me escuchara y molestara cuando fuese necesario.

Oda Sakunosuke.

Escuché pasos fuera del armario. Él está cerca. Tomé una foto a la foto con mi móvil. Rebusqué rápidamente por si encontraba algo más y así fue. Encontré un USB. Algo lindo que tiene Japón es que la mayoría de cosas de oficina son idénticas. Yo traía mi USB idéntico que estaba lleno de música, por lo que, en seguida lo intercambié. Guardé el suyo en mi bolsillo y luego coloqué todo encima fingiendo leer solo las cartas de amor. Que asco.

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⏰ Última actualización: Apr 07, 2023 ⏰

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