Capítulo 11

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"Donde las convivencias se sienta familiares, pero que no tengan que ver con la sangre. Todo el mundo aquí era otra persona antes, ahora puedes querer a quien quieras y darte la oportunidad"


Diego despertó muy entusiasmado la mañana del sábado. Su emoción infantil lo había hecho levantarse de la cama sin ningún signo de querer seguir durmiendo, aún si su reloj de pared en forma de un sonriente sol marcará las siete de la mañana.
Soltó un sonido agudo parecido al de un cachorro bostezando y acomodó las pequeñas hebras de su cabello, espabilandose el poco sueño.
En su lugar crecía la emoción en su cuerpo.

Por fin tendría su primer partido de fútbol contra otra escuela.

Desde la noche anterior tuvo su uniforme listo, por lo que se apuró a lavarse la cara y los dientes con cuidado, tratando de no despertar a su papá que al parecer aún dormía en su habitación.

Guillermo seguía manteniendo la rutina del trabajo en casa. Realmente había sido una movida muy bien organizada, siendo que para la siguiente semana era su presentación y tanto él, como Itzel, la tenían lista sin ningún contratiempo.

Sin perder el tiempo se puso su uniforme, dejando fuera los tachones y quedándose en solo calcetas. Ahora tenía la misión de dirigirse a la sala, evitando hacer un ruido fuerte mientras bajaba las escaleras.
Cruzó la habitación para tomar su balón que yacía en una esquina, para después percatarse de la figura de su tío Andrés con una de sus mantas que solía tener para dormir ahí.

Andrés había pasado la noche en casa de Guillermo.
Antes de que el pequeño subiera a su habitación a dormir, siendo ya tarde, escuchó durante un buen rato de forma desinteresada como hablaban de su tío Rafa, pasando de estar molesto con el moreno a repetir sin parar que lo extrañaba.
Cosa que sin lugar a dudas le causó confusión al niño, pues hasta hace unas horas lo había visto en el restaurante de sus abuelos y él lo evitó en todo momento.

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La noche anterior.

—Pero si fuiste tú el que estuvo saliendo con Sergio y Emiliano, ¿Por qué estás enojado con él? ¿No sería al revés?—preguntó Guillermo después de la larga plática que le había dado el más bajo, tratando de explicar porqué aunque tuviera ganas de hablar con Rafael, él lo ignoró cuando se vieron.

—Ya te dije. No le importó ni un poquito que yo me fuera con ellos a turistear a media ciudad, tú mismo lo dijiste, se supone que él debería de ser él el celoso en estos momentos, pero nada.— se quejó Guardado.

Hasta hace unos días se había animado a contarle, o más bien, a "confesarle" a Ochoa sobre su relación "amigos con derechos" con Márquez. Cosa que no sorprendió del todo al más alto, pues varias veces durante el trabajo, dejaba su celular en su oficina, haciéndole tener que regresarse lo cuando comenzaba a sonar insistentes los menajes, llegando a un punto donde no pudo evitar ver los mensajes resientes que se mostraban algo subidos de tono. Sobre todo del cambio de actitud que llegaba a tener cuando el moreno estaba a su alrededor o siquiera era mencionado.

De todas formas eso no lo salvó de querer escuchar la forma en la que habían llegado a esos términos siendo que conocía lo correcto que podía llegar ser Rafael en algunos aspectos. Obteniendo un "No se pudo resistir conmigo, ¿Qué te puedo decir?" En un tono engreído por parte de su mejor amigo.

Le molestó un poco que fuera el último en enterarse pues al parecer Javier y los demás ya estaban enterados de sus encuentros. Terminó dejándolo de lado cuando Andrés le dijo que se suponía que sería algo pasajero, que nadie se enteraría, pero conforme esos encuentros se fueron intensificando, ocasionándole retardos a Márquez y a él en su trabajo, los demás cayeron como moscas a la mierda para saber el chisme. Además que Javier los había encontrado en una "situación comprometedora" cuando entró sin tocar a la oficina de Rafa.

Mi pequeño Versalles || Guillermo Ochoa x Lionel MessiDonde viven las historias. Descúbrelo ahora