CAPÍTULO 4: E.U.

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E.U. está sentada a mi lado. No para de recordar anécdotas y de hacernos reír. Estoy segura de que es para calmar el ambiente. De momento está dando resultado. Pienso en lo bien que me hacen sentir mis compañeras.

-¿Os he contado alguna vez el día en el que Aisha caminaba tan rápido que mis cortas piernas y yo éramos incapaces de alcanzarla?

Instantáneamente, al oír lo que preguntó entre risas, se me vino la imagen de ese día a la mente.

La historia tomó lugar el 5 de abril de 2019. Habían pasado casi tres semanas desde que debutamos. Un periodo de tiempo demasiado corto como para que yo me sintiera como una igual con mi grupo femenino favorito y se me fuera el entusiasmo de "fangirl".

-¡Aisha ve más despacio! No puedo seguirte el ritmo, tienes las piernas demasiado largas para mí -trató de hacerme entender E.U., quien me estaba acompañando a la tienda de música más cercana.

-¡Vamos, unnie! No puedo esperar más -contesté entusiasmada y con una sonrisa en la cara.

Habíamos acabado nuestra jornada laboral hacía apenas unos minutos y ya estábamos desgastando nuestras suelas por las calles de Seúl. Todo por un álbum de Blackpink.

Al llegar a mi destino, me quedé de pie delante de él esperando a mi unnie. No paraba de dar saltitos de la emoción. Le hacía señas entusiasmadas con la mano para que se diera más prisa. Cuando llegó hasta mí, entré sin pensármelo dos veces. E.U. se quedó fuera, con las manos apoyadas sobre sus rodillas, recuperando el aliento.

-¡Buenos días! Quisiera comprar el nuevo álbum de Blackpink.

-Se acaban de llevar el último -me dijo la dueña de mi tienda favorita.

La decoración era un tanto futurista, por eso me encantaba. Era como estar en una gran biblioteca de melodías. Se vendían tanto discos coreanos como extranjeros, que iban desde el hemisferio este al oeste, abarcando cada cultura musical del globo terráqueo. Como me quedaba cerca del trabajo, iba cada vez que quería música nueva. La prueba está en que la dueña sabía mi nombre y en lo que dijo justo a continuación.

-Por suerte, supe que vendrías después de trabajar y te guardé uno -sacó un ejemplar del mini álbum de Blackpink de Kill This Love.

Sonreí lo mejor que supe, le agradecí tanto como pude y le pagué con todo el gusto del mundo.

-No tienes nada que agradecer, bonita. Dentro de poco ganaré mucho dinero vendiendo las canciones de tu grupo de k-pop. Si quieres agradecérmelo solo tienes que seguir trabajando igual de duro que hasta ahora.

-Lo prometo -dije con una reverencia justo antes de despedirme, girarme y ver a alguien totalmente inesperado. - ¿San?

-Hola, Aisha. Me alegro de verte otra vez.

Al principio me quedé un poco de piedra. Lo suficiente como para tener que pedir disculpas por obstruir el paso al mostrador. Salimos de la tienda.

-¿Yo no te había dicho que no entraras? -dijo E.U. dirigiéndose hacia San con cara de pocos amigos.

-No te preocupes, unnie -dije antes de empezar a dirigirme hacia él con una sonrisa. -¿Qué tal estáis todos? ¿Todo bien?

Al escuchar mi simpatía, mi líder de grupo rodó los ojos. San no se dio cuenta ya que esta se había apartado de manera que solo la pudiese ver yo.

El sueño de AishaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora