El adiós de una persona común

101 6 0
                                    


Nuevamente se encontraba ahí, observando, ajena a todo sentido de pertenencia, a toda comunicación extrovertida, cruzaba los brazos y movía los pies ansiosa, esperando cualquier momento incómodo para irse a su casa. Esperando, esperando, siempre esperando, siendo esa persona "paciente" aunque la ansiedad la ahogaba, ella no quería estar ahí.

Al parecer ella y su amiga habían tenido puntos de vista distintos respecto a la "juventud" que emergía en ellas; Para Sarada finalmente era un respiro, no tener preocupaciones escolares, poder tumbarse en la cama sin encender las pantallas, disfrutar de la soledad en su habitación haciendo cualquier tontería, pero para Chöu la situación era distinta, salir a fiestas, conocer gente, los besos de tres, coger con cualquier desconocido...

—Sar, Sar—Grito entre una multitud de gente, moviéndose con demasiado entusiasmo y un vaso a medio beber en su mano, derramando la cerveza yendo en dirección a ella—Que alegría verte—Mencionó con una sonrisa de oreja a oreja

—Code—Mencionó, con media sonrisa, no lo reconocía, había tantos tatuajes en su rostro y brazos—Ey

—Sigues siendo tan...tú—Mencionó imitándola en una cara seria, Sarada esta vez soltó una risa—¿Qué haces aquí?—Se recargó en la pared al igual que Sarada

—Ya sabes, esperando que Chöu termine de coger con algún idiota que se topó en el camino, ¿Y tú?

Este soltó la carcajada—Sigues siendo igual de indiscreta, diciendo todo lo que piensas, no has cambiado en nada

—Vi que sigues siendo el mismo idiota que se burla de todo

—No me digas eso—Mencionó en un tonó burlón—Yo sé, como hacer que pongas una sonrisa

Sarada puso la cabeza de lado y lanzó un suspiro—Ya tráemela, si te tendré que aguantar y esperar a Chö, más vale que tenga mucha paciencia, así que dame la bebida

Aquel sonrió ante el triunfo, yendo por una cerveza para Sar, no dejaba de mirarla con cada paso que daba, creyendo que ella no la bebería, que se iría de ahí en cualquier momento.

Sar trataba de no admitir su gusto por Code, luchaba contra esos sentimientos que creyó haber superado ¿Cómo le podía gustar ese idiota? Veía como coqueteaba con otras chicas quitándoles la cerveza, como las hacía reír, y se sentía realmente estúpida por ponerse celosa de esas acciones, ¿Code? Se preguntaba internamente y se reprendía por el hecho de pensar en él como su pareja, porque definitivamente no era su tipo, él vestía con pantalones holgados y camisas de tirantes, era el tipo de persona que definitivamente no estaba centrada en su futuro, además era pelirrojo, con pecas por toda su cara, eso lo convertía en alguien que definitivamente no estaba en sus gustos.

Code llegó a Sarada con una sonrisa

—Oye, antes de que la tomes, solo, ¿Eres mayor de edad?—Sarada frunció el ceño

—¿No eres el que alardea que toma desde los 3 años? ¿Qué te va a importar la edad que tenga?

—Soy borracho, pero buen muchacho

Sarada entorno los ojos asintiendo, dándole un trago, pensando que haría mala cara, pero realmente estaba buena, miro la marca, la botella y el grado de alcohol

—Es artesanal, tiene más alcohol que las típicas

—¿Tratas de embriagarme?

—¡Me descubriste! —Dijo con una sonrisa—Pero antes de que te pongas la pinche pedota de tu vida, cuéntame que tranza contigo morra

—Terminé la prepa

—Supongo que sigues echándole coco a los estudios—Sarada negó, este hizo una cara de asombro—¿Tú? ¿La más pinche ñoña de la clase? Te mamas, no te la trago ni de pedo

La propuestaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora