Entrevista con el alcalde

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—Buenas tardes, señor Romano. —dice la mujer, que ya ha elegido una de las dos sillas para sentarse y está sacando su libreta. —Antes que nada, me gustaría agradecerle que me haya permitido entrevistarle para el periódico local.

—No hay por qué darlas, soy el alcalde, al fin y al cabo, me debo a mis ciudadanos. —contesta él con un tono amable.

Jasper Romano es el alcalde más joven en la historia del pueblo, ganó las elecciones de forma aplastante gracias a su carisma y sus férreas medidas de revitalización. No había concedido ninguna entrevista desde que juró el cargo, ni ha hecho apariciones públicas, lo que ha generado una infinidad de rumores sobre su figura.

Hace un gesto con la mano para indicar a la periodista que empiece.

—Me gustaría comenzar con la pregunta más evidente, ¿por qué es usted tan reservado? —un ligero rubor sube por las mejillas de la mujer. —Quiero decir, ¿por qué no se muestra en público nunca? —Jasper se mesa la barbilla plácidamente, jugueteando con su bolígrafo.

—No soy una persona muy sociable. —reconoce con falsa modestia. La mujer vuelve a sonrojarse al oír la voz de Jasper.

—Entiendo. Pero, siempre delega los actos oficiales en su segunda al mando y la gente ha empezado a cotillear sobre los motivos de esto. —esto llama la atención de Jasper.

—¿Puedo preguntar qué clase de rumores? —usa su voz más seductora para formular la pregunta. Ya ha escuchado algunos de esas teorías, pero quiere escucharlos de primera mano.

—Son cosas triviales, como que su mano derecha es quien realmente toma las decisiones —esto hace asomar una sonrisa en los labios de Jasper. —o que tiene un trauma o fobia que no le permite pasar mucho tiempo rodeado de gente. —intenta decirlo suavemente, procurando molestarle lo menos posible. Esto ensancha la sonrisa de Jasper.

—¿Y cuál es su teoría? —pregunta con malicia. La mujer se sobresalta por el tono con el que Jasper lo dice.

—¿Yo? —Jasper asiente, sin dejar de mirarla a los ojos. —Yo creo que es usted alguien demasiado ocupado como para dejarse ver en público. —esto decepciona sobremanera a Jasper, que la consideraba alguien más inteligente e interesante.

Suspira hastiado y deja la estilográfica con la que estaba jugando sobre la mesa. La periodista se tensa apenas un segundo, cuando Jasper se levanta de su silla y empieza a alejarse de la mesa.

—Yo la tenía por una mujer más avispada, pero me ha decepcionado.

La mujer sigue a Jasper con la mirada que cierra la puerta del despacho y vuelve lentamente hacia su asiento, enseñando los colmillos que asoman de sus labios. Lo último que se escucha en ese despacho es una súplica agónica y la risa de un alcalde que tardará un tiempo en concertar una nueva entrevista.

El códice de los pétalos perdidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora