6 - Sangre Oscura

51 6 5
                                    

Mirar el interior del baúl era como contemplar a toda la familia Elliott en un mismo lugar. Ahí se encontraban pequeños detalles de todos los tiempos de la familia: libros, fotos, algunos trajes... ¿Cómo podía caber tantas cosas ahí dentro? Cogí uno de los muchos libros que habían y, para mi sorpresa, no era un libro.

Un diario. Era un simple diario negro azulado, pequeño y antiguo, y a juzgar por la caligrafía, debía de pertenecer a alguien bastante joven. A pesar de que era consciente de que probablemente el dueño o dueña de este diario estaría criando malvas, una norma impuesta por mí misma sobre la privacidad personal me estaba reconcomiendo la conciencia. Intenté no tener miedo y pasé a leer la primera hoja.

"Querido diario:

Me llamo Ethan Elliott, tengo diez años y vivo en un pequeño pueblo, Coldwaters, y aunque sé que tener un diario es cosa de niñas, creo que debo escribir todo lo que me está pasando desde hace poco, porque sobrepasa los límites de mi imaginación, y eso que la Señora White dice que soy el más imaginativo y creativo de la clase.

Debería ponerte al día de todo, así que allá voy:

Hace poco, antes de mi décimo cumpleaños, las cosas en casa estaban empezando a cambiar. Mamá estaba nerviosa y no dejaba de recordarme que ese cumpleaños sería un día muy importante, y yo no lograba entender el porqué. Le preguntaba a Papá porqué era tan importante cumplir diez años pero él tampoco quería darme muchos detalles, sólo decía que lo sabría cuando ocurriera, y que ya me explicaría más adelante. Todos los días le preguntaba alguna cosa más, pero no pasaba mucho tiempo en casa debido a su trabajo, así que no sirvió de nada preguntarle. Aunque como él dijo, lo sabría cuando ocurriera, y ha pasado hoy.
Ayer fue mi cumpleaños. Hicimos una fiesta en casa y fue bastante divertida, tanto que me fui a dormir temprano. Lo extraño ha sido que recuerdo que me fui a dormir a mi cama, y después de eso, lo único que recuerdo es estar tumbado en el bosque, sin mi pijama, rodeado de plumas negras y lleno de arañazos por todo el cuerpo. Tenía mucho miedo y no sabía cómo volver a casa. Pero por suerte, Papá apareció y me llevó a casa, y una vez allí me contó qué había pasado.

Me explicó que los Elliott, junto a un par de familias del pueblo, tenemos la llamada "Sangre Oscura". Es como una especie de magia que tenemos que las demás personas no tienen, que hace que podamos formar parte de la oscuridad a través de los cuervos, o así me lo han explicado. Papá dice que cada uno de nosotros puede tener un poder diferente (que se descubre si tienes cuando crecemos un poco más) pero que todos tenemos una cosa en común: los chicos pueden convertirse en cuervos a partir de los diez años, poder que, por lo que me ha dicho Papá, tengo que aprender a controlar poco a poco; y las chicas pueden escucharnos cuando estamos en esa forma.

Ahora mismo todo es muy confuso y, no voy a mentirte, diario, no estoy seguro de que ser un Sangre Oscura sea bueno. Parece demasiado divertido para no tener ningún inconveniente. Supongo que... lo descubriré poco a poco. Investigaré por mi cuenta cosas sobre nosotros, aunque puede que no me guste lo que encuentre.

Y como te dije al principio, esto es bastante raro, por eso no eres un diario normal, eres el diario de un Sangre Oscura. Y creo que todo lo que te cuente será tan secreto como el porqué Mamá está tan preocupada."

Así que... ahora ser un bicho raro tiene nombre, y es ser un Sangre Oscura. Me sentía engañada, para qué mentir. ¿Tan difícil era decirme que esto era algo hereditario y no una locura mental? Porque lo único que me había dicho mi abuela era que no debía sentirme mal por no ser como los demás, porque yo haría grandes cosas y que simplemente era especial. Llevaba años pensando que lo que me pasaba era que estaba loca y ahora resulta que, bueno... soy algo así como una bruja telepática que habla con cuervos porque sí, porque mi familia forma parte de los Sangre Oscura. Genial. ¿Qué pretendía ocultándome lo que realmente era? ¿Quería que no supiera nada de mi pasado o qué?

Por lo menos, había descubierto algo más sobre mí, y aunque me había generado muchas dudas más, algo en mi interior se había calmado.

- ¡Agatha, la cena está lista! - exclamó mi abuelo desde abajo. - Y, por favor, recoge tu mochila de aquí, sabes que no me gusta tener la casa desordenada.

- ¡Sí, abuelo, bajo enseguida! - contesté. Eché una última ojeada al baúl dejando dentro el diario de Ethan y volví a cerrar con llave. Lo cubrí de nuevo con la sábana y entre la poca iluminación de la única bombilla del desván, me dirigí a las escaleras.

Estaba a punto de irme cuando me paré en seco al caer en la cuenta de que, si podía comunicarme con Robin era porque él también era uno de los nuestros. ¿Sería él también un Elliott?

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: May 30, 2015 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

La chica de los cuervosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora