Capitulo 3

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またあったね/Mata atta ne Hola, de nuevo

Narra el creador.

Los chicos de la antigua pandilla, Toman, estaban petrificados por la noticia que acaban de obtener hace como unos 13 minutos.

Unos estaban enojados, otros felices pero lo disimulaban, muchos disgustados, y unos muy pocos tristes.

Takemichi estaba revisando toda la casa para ver si no había por allí una rata, ya que como están cerca del bosque es normal que aparezcan, mientras que ponía un mata bichos por si aparecía una araña o la gran asquerosa cucaracha voladora.

-Si encuentro esa desgraciada cucaracha, juro que la mato, la quemo, la revivo, y la vuelvo a matar- enojado ponía en cada esquina u agujero donde cabrían esas animañas de gérmenes.

La mayoría de los chicos solo veían de lejos a Takemichi de cuclillas poniendo todo a su paso el mata bichos.

-y decían que no serviría está maravilla de Argentina- sip, nuestro Takemichi a ido a muchos paises, y uno de esos era argentina- eh?- de la nada hizo que todos le pusieran el doble de atención de la que ya tenía, todos empezaron a quedarse quietos sin hacer movimiento o ruido, hasta que se volteo  Takemichi con un pequeño ratón blanco- HAY QUE LINDO- abrazo al pequeño roedor que parecía agusto en manos del humano pelinegro.

No dijo ni una palabra Take al irse rápido de allí de la posada para llegar a su hogar  con su nuevo amiguito blanco, quien no paraba de curiosear y moverse viendo todo sin caerse de de la mano del nuevo humano que tenía como amigo.

-YUZUHA, SENJU MIREN LO QUE ENCONTRE- corrió hacía el interior de la casa y como si fuera un niño chiquito llamando a sus padres para que vieran sus buenas calificaciones, o en este caso su nuevo amigo.

Yuzuha y Senju estaban en la cocina haciendo la cena cuando escucharon a su retoño gritar emocionado, así que apagaron la estufa, dejaron el cuchillo con los vegetales picados a un lado para ir a ver al oji azul corriendo a ellas con algo en las manos.

(Posdata: Yuzuha estaba con una cola de caballo, y Senju con un molote)

-MITTE MITTE- expreso alegremente a las dos mujeres mostrando al roedor albino.

-Un ratón- dijo Yuzuha viendo al pequeño.

-Y tiene los ojos de Takemichi- señalo a los ojos del ratón que, extrañamente tenía sus ojos azules tan vivos como el cielo y tan brillantes como el agua mostrada a la luz del sol, pero tan finos como el zafiro.

-SI es cierto, que buen ojo amor- alago Yuzuha a Senju mientras la tomaba de la cintura.

-¿Nos lo podemos quedar?- pregunto Takemichi a las dos hembras.

-Te recuerdo que tenemos un gato, Takemichi- señalo Yuzuha al  felino que estaba con ambas anteriormente en la cocina sentado en su manta, era un gato negro con una melena risada y que parecía ser suave al tacto, tenía un ojos amarillo y el otro de color rojo, también un collar que decía Camí, a pesar de ser macho.

Eso hizo que viera al felino que no dejaba de ver al roedor y viceversa.

Hasta que por descuido del ratón se callo de las manos de Takemichi haciendo que el gato lo agarrara con su boca y se lo pusiera en el lomo, mientras lo lamia de manera protectora.

-Pues problema resuelto- Senju dijo mientras que Yuzuha bufaba y a Takemichi se le regresaba el corazón al pecho, Senju miro las manos de Takemichi- oye Take- Takemichi solo vio a Senju e hizo un sonido con la boca- ¿y tu mochila?-

-{mi mochila, mi mochila, mi !!!}- salió corriendo de la casa hacía la de la Toman, dejo allí su mochila, y allí estaban todas sus cosas, limpiando, organizando, y por todo eso dejo sus pertenencias allá.

Tokyo revengers: Betrayal is never forgottenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora