Capítulo 285

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Sonríe. Sonríe precioso e inevitablemente yo lo hago con ella. Se inclina ligeramente buscando mis labios y los encuentra deseosos de volver a sentirla. Me subo sobre ella, apoyado en mis codos para cargar con mi peso y la observo embelesado.

+ Eres tan bonita.

Prometo sin dejar de admirarla. Cada vez que la tengo desnuda para mí vuelvo a sorprenderme de lo perfecta que es.

- Y tú muy guapo.

Sus dedos dibujan sinsentido por mi torso, bajando traviesos por mi abdomen, hasta toparse con mis calzoncillos que nada pueden hacer para ocultar mi erección.

- Estarás más cómodo sin ellos.

Se ocupa de mandarlos a volar sin miramientos.

+ ¿Nada tiene que ver que me quieras totalmente desnudo para ti?

- No sé de que me hablas.

Se hace la desentendida, mordiendo sensualmente su labio inferior.

Quisiera continuar con nuestras provocaciones, pero soy demasiado débil ante ella, por lo que simplemente me dedico a seguir mis instintos primitivos lanzándome a su boca desesperado. Con destreza atrapa mi largura entre sus manos, entreteniéndose con movimientos que me cortan la respiración.

+ Mmmm, Malú.

Disfruto de cada uno de sus roces. Nos hace girar, quedándose a horcajadas sobre mí, sin dejar de atender mi punto más débil.

Mis manos buscan ocupación en sus pechos y me inclino para llevarme uno de sus pezones a la boca, excitándola tanto como ella a mí. Acaricio sus curvas mientras varios gemidos mueren en nuestros labios.

+ Levanta.

Exijo cuando mis manos se encuentran con que sus braguitas aún se interponen entre nosotros. Tiro de ellas, dejándonos en igualdad de condiciones. Su respuesta es restregarse contra mí, repartiendo su humedad por mi zona más sensible.

+ No puedo más.

Pido algo de tregua estirando mi mano para buscar un condón que ella misma me pone. Luego me introduce entre sus piernas permitiéndose unos segundos para acomodarse a mi tamaño y empieza a moverse despacio.

+ Uffff

Creo que va a matarme. Sus movimientos toman fuerza y puedo oír el choque de sus caderas con las mías, perdiendo la razón. Sus pechos se mueven al compás de las embestidas y cuando parece cansarse apoyo mis manos en su cintura para relevarla y seguir penetrándola con fuerza.

- Nene...

Jadea y me doy cuenta que esta a punto cuando se deja caer sobre mi cuerpo, besando mi cuello con ganas.

- Sigue.

Suplica con dificultad. La embisto un par de veces más y siento sus espasmos, lo que me da luz verde para liberarme también.

Tras varios minutos seguimos en la misma posición. Nuestras respiraciones se van acompasando y acaricio su espalda mientras se mantiene escondida en mi cuello.

+ A ver, reinona.

Con mis manos la ayudo a empujar sus caderas hacia arriba para salir de su interior, dejándola tumbada, casi en la misma posición a mi lado. Esta tan calladita que no estoy seguro si se ha dormido, si está pensando o simplemente relajada.

+ ¿Estas bien?

Acaricio el bajo de su espalda.

- Mejor que nunca.

Contesta bajito y se acomoda dispuesta a dormir. Los primeros rayos de luz ya se empiezan a colar por la persiana.

Todos los secretos (Segunda parte)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora