Salgamos [1]

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No había contestado a sus mensajes mas que con pequeñas fraces y a pesar de que me preguntaba que me pasaba yo lo negaba. Y sin pensar por qué dejó de preguntar cuando estaba tan insistente ahora lo entiendo, ahora que está en la puerta de mi casa mirándome preocupado mientras sostiene bolsas en ambas manos.

— ¿Qué haces aquí? — pregunté sin darme cuenta de que estaba siendo tozco

— Sabía que algo estaba mal — susurro en afirmación sin dejar de inspeccionarme, me di cuenta de lo desarreglado que estaba y me dió vergüenza

— Dije que estaba bien

— No me voy a ir — advirtió

— No te digo que lo hagas, pero tampoco puedo dejarte pasar

— ¿Por qué?

— En primera no eres santo de devoción de mi padre, en segunda si llega y te ve se arma la tercera guerra mundial, pero sobretodo yo tampoco quiero estar aquí

— ¿Por qué? — volvió a preguntar con el ceño fruncido y con los brazos cruzados

Sonreí, era divertida la forma en que se veía con las bolsas estobardo para cruzar los brazos, y su ceño fruncido, era lindo.

— Muchas preguntas, espérame aquí un momento, me cambio y nos vamos. Después respondo todas tus preguntas

— Bien, no tardes mucho

Al parecer no le importa mi aspecto, me veo terrible y aún así me mira con la adoración en sus ojos, y con esos ojos que siempre velan por mi bienestar.

No me equivoqué al elegirlo.

Es mi good boy

Y tal parece que a mí tampoco me importa mucho ahora, por eso solo tome unos jeans negros y una playera café

Cuando regrese el se veía tan increíble sentado sobre la puerta de su coche esperándome. Me miró y se acercó para acomodar unos mechones de mi cabello, pero lo que mas me gustó y a la vez me sorprendió fue cuando ladeó su cabeza

— Te vez muy lindo, siempre lo eres, pero más cuando sonríes así que deja de estar tan serio — su acción a continuacion hubiera terminado por seducirme sino fuera porque ya lo hizo desde hace mucho tiempo.

Sus suaves labios se posaron en mi mejilla izquierda y el se tomó su tiempo para dejar un beso en mi piel, uno lindo y tierno. Uno que me gusto tanto que mi corazón latía más de lo normal

La mano que sostenía mi quijada era suave, todo de el lo era.

— Vamos — susurro llevándome de la mano Hasta el haciento del copiloto, abrió la puerta y me indico pasar.

Cuando regreso a su lugar encendió el estéreo, una música suave se escuchaba pero después de unos minutos lo cambio por historias de terror

— Creí que te vendría bien la música pero creo que ahora no es lo más indicado, asi que escuchemos los relatos que me obligas a oír — sus palabras me hicieron sonreír de nuevo, era cierto, a el no le gustaban pero las oía por compartir momentos conmigo.

Contaron la historia de un amarre, las consecuencias que tuvo y lo que implicaba

— Si me amarras no me enojo, pero recuerda que si me reclamas es para toda la vida — sonrió a mi lado y yo reí con el

— No — reí con ganas — te voy a reclamar pero es tu decisión si sigues aquí conmigo

Me llevo hasta un pequeño parque, ahí bajamos y el instalo un improvisado picnic

One shots [Vhope]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora