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Roier jadea por aire, los besos húmedos que Spreen repartía por su boca lo estaban agitando y la falta de respiración en sus pulmones lo empezaba a marear

- Spre-spreen, tus jefes... Tus jefes van a llegar - trato de hablar entre los jadeos y gemidos

El oso siguió besándolo
- Spreen - volvió a decir está vez alejando a su novio

El alfa tenía sus mejillas rojas y la saliva escurriendo de su boca
- Mejor vamos a casa - susurro apenado.

Desde que eran novios, Spreen se la pasaba besándolo o cojiendoselo donde sea que pudiese y a la hora que a él se le antojara ponerla. Roier comenzaba a cansarse de ser penetrado casi todos los días ¡Sus pobres nachas hasta le temblaban del dolor!

- Tardarán en llegar - dijo el alfa volviendo a besar los labios del beta

- No, Spreen. Los olores quedarán aquí y tu papá puede darse cuenta, él también tiene un buen olfato

- A el le importa una poronga - dijo Spreen y era cierto, nunca vio un verdadero interés en Rubius por su hijo, en realidad casi nunca los veía cruzar palabras o incluso miradas.

- Aún así yo-

- ¡Spreen, chiqui ¿Estás aquí?! - los dos se separaron rápidamente al escuchar el grito de Vegetta

Spreen se levantó rápidamente de la cama empujando a Roier

- Ve al baño a limpiarte la boca yo me arreglaré aquí - dijo llendo a su tocador

Roier aún aturdido por el repentino cambio camino al baño donde trato de calmarse, lavo su rostro y arreglo su ropa y cabello desacomodado. Cuando salió Spreen ya no se encontraba en la recámara así que decidió salir de ella

- Por ello lo invite a comer - escuchaba la conversación mientras iba bajando

- Porque no lo llevas a-
Roier apareció por las escaleras haciéndose presencia, Vegetta calló al verlo

- Roier, muchacho, no sabía que te encontrabas aquí - dijo sonriéndole amable

- Ah es que fuimos a cazar y de paso pasamos por aquí - dijo

Cuando por fin pudo estar completamente abajo observó que detrás de Vegeta se encontraba un muchacho de lentes

"¿Es un Omega?" Pensó al ver sus finas facciones

- Bueno ¿Qué te parece si también te quedas a cenar? - pregunto el Omega mayor

El castaño acepto con una sonrisa. Volteo a ver a Spreen esperando a que esté le estuviera mirando sin embargo se equivocó, en quien tenía puesta la mirada era en el desconocido y viceversa.

Frunció el seño y como si de una alarma se tratase sus sentidos se pusieron alerta

- Déjame presentarte a este chico - Habló Vegetta - Se llama Juan y es mi aprendiz - Roier poso su mirada en el Omega quien ahora lo veía a el.

Roier no podía descifrar su expresión, sus ojos eran tan oscuros como la noche, su piel era delicada y pálida casi como una muñequita de porcelana y aún que su olfato no reconociera el aroma de los otros lobos, podía deducir que el de él era suave y dulce

- Mucho gusto, soy Roier - se presentó tratando de darle una sonrisa amable

- El gusto es mío - hablo

Su voz era como una fina seda

-  Bueno... ¿Hijo por que no llevas a Juan a dar una vuelta por el castillo? Mientras que Roier y yo preparamos la cena - propuso Vegetta

𝙻í𝚗𝚎𝚊 𝚍𝚎 𝚏𝚞𝚎𝚐𝚘 ~Sproier~ 🔞Donde viven las historias. Descúbrelo ahora