Año 13
10Ka, 50Ma.
Mar Entanche.
Bajo Mundo.—Apenas has comido —notó Maltazar cuando llevaban un rato de cena.
—No tengo mucha hambre —alegó Isis.
Antes, cuando la atamarina había comenzado a servir y acomodar las bandejas y platos en la mesa, Isis había tenido que mostrarse muy interesada en ellos para evitar la mirada incipiente del capitán. No cesó, desde ese momento hasta el actual, no le había quitado los intensos ojos de encima.
—Y menos si estás mirándome todo el tiempo...
—¿Cómo?
—No he dicho eso en voz alta.
Isis sintió que las tablillas del Atroxdiom se abrían debajo de sus pies. Qué lástima que la niebla cósmica no se la llevara lejos. ¡¿Qué polvo de estrellas pasaba con su boca?!
—Sí lo has dicho.
Maltazar parecía, ¿divertido?
—Discúlpeme Capitán, no sé qué...
—Te había pedido que no te disculparas por hablar.
—Yo...
—Mírame.
Isis dejó que sus ojos se encontraran con la tempestad gris que el hombre portaba en la cara.
—Tu voz es muy suave, Isis. También refrescante, como una brisa de primavera.
Ella apretó el tenedor que tenía entre manos, gesto que no se le escapó a Maltazar.
—¿Te incomoda que lo diga?
«Me incomodan demasiadas cosas» expresó y en esta ocasión, se aseguró de hacerlo para sus adentros.
—No importa lo que yo sienta, señor.
—¿Y si te digo que a mí me importa?
Isis no sabía qué pensar al respecto, no la habían educado de esa forma. Sus deseos u opiniones eran irrelevantes, aún si el dominio que se ejerciera sobre ella fuera por parte de una bestia sin corazón.
—No sé que espera de mí, Capitán —dijo finalmente.
—Solo quiero que seas libre Isis. Libre de expresarte, libre de pedir lo que quieras, libre de comer lo que te guste.
«Me tienes confinada en este fantasmal barco para la eternidad. ¿Cómo pretendes que me sienta libre?» replicó otra vez para sus adentros.
Pero en cambio de hablar, miró los diferentes platos.
—La cena está bien.
Él resopló.
—¿Sabes que mandé a buscar esa cocinera atamarina porque me dijeron que cocinaba las recetas más extrañas de Irlendia?
Isis meditó en la información. La señora pertenecía al clan Atamar, oriundo de Korbe, donde el Atroxdiom había estado navegando parcialmente en varios pillajes. Lo que significaba a su vez, que el rey del océano se había tomado muchas molestias en buscar entre ataques a una cocinera cualificada. Isis también sospechó que la pobre, no había acudido voluntariamente al barco maldito; era sabido que una vez que se pisara no se podía escapar. ¿Tendría familia? ¿Quizás hijos?
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LEGENDARIOS3️⃣ENTRE LAS GARRAS DE UNA BESTIA
Fantasy3️⃣ ⚜TERCER LIBRO DE LA SAGA LEGENDARIOS⚜ La belleza es poderosa, pero una buena dama conoce el peligro que se esconde detrás de la belleza. Y ahora el peligro es una bestia, convertida, forjada por el poder de las estrellas en algo que no era. Si a...