Essoh
Despierto con el cuerpo de mi mujer junto al mío, estamos pegajosos, huele a mi y yo huelo a ella. El reflejo dorado de su cabello ilumina mi vista con intensidad, le recorre la espalda e incluso cubre parcialmente la mitad de sus nalgas.
Le descubro el rostro para admirar su belleza en lo que presiono un beso en su frente. Tan hermosa y al fin somos uno solo.
Es tarde, son casi las once de la mañana, no pretendo despertarla, Yvonne, mi preciosa y hermosa esposa no está acostumbrada a este tipo de actividad, siento que le exige demasiado para ser nuestra primera vez juntos.
Ella se mostró complaciente y sobre todo satisfecha, amé cada mueca de placer y la intensidad de su entrega.
Pero hay algo, una maldita desgracia. Alguien le hizo daño a Yvonne y los demonios me están saliendo a flote.
¿Quién se atrevió a tocarla sin su consentimiento? ¿Cómo pudo dañarla así? Cuando solo merece amor, cuidado, lo mejor de la vida.
Sabía que algo no estaba bien, le pregunté, no me dijo, el miedo en sus ojos me lástima el alma y tengo unas enormes ganas de matar a quien le hizo este daño horrible que nadie se merece.
En el fondo tenía la certeza de que era algo mucho peor, solo que me negué, no iba a decir una palabra sabiendo las consecuencias de lo que acarrea algo así.
Tengo que calmarme y solo cubrirla de atenciones, de más amor del que siento por ella, de darle felicidad y no estarle recordando esa desgracia.
Yvonne tuvo miedo de que yo la dejara, lo que ella no sabe es que, ni en esta vida, ni en la otra voy a desligarme de lo que nos une.
La tengo tatuada en el alma.
Yo tengo la certeza que de habérmelo dicho antes, me hubiera casado con ella como quiera, la elegiría una y mil veces más entre millones de mujeres.
Sé a lo que estoy enfrentado, dejé claro que con Yvonne no me interesa tener otra mujer, madre no está de acuerdo y padre aunque se mantiene al margen, hizo su comentario.
No me importa, yo soy lo suficientemente grande para tomar mis propias decisiones y hasta ahora dije y sostengo que me quedaré con el amor de mi vida. Somos muy jóvenes, creceremos juntos, caminaremos de la mano por el mundo y este largo recorrido donde le voy a enseñar a Yvonne todo lo que tiene que saber sobre sus responsabilidades como mi esposa. Crearé un título para ella.
Ingreso a nuestro baño, preparo la tina, esencias que le gustan, es su primera noche durmiendo aquí, sin embargo, eligió todo con cuidado y yo soy feliz con todo lo que pueda hacer.
De un cajón extraigo una jeringa, una liga elástica, algodón y algo de alcohol antes de sentarme en el mueble que tenemos en el baño y sin pensarlo buscar la vena de mi brazo izquierdo después de colocar la liga. Limpio el área luego de palpar bien, sin miramientos desenfundo la aguja y la penetro en mi piel, extrayendo de mi sangre.
Retiro todo, envuelto lo usado en papel de baño para camuflarlo, luego vuelvo a la habitación donde con cuidado muevo a Yvonne, con estrategia esparzo la sangre donde se supone cae, medio de la sábana, regada en algunas partes por los movimientos, que parezca real.
Una criada vendrá a cambiarlas, estoy segura que se lo mostrará a madre, está ansiosa por ver esto a ver si Yvonne es digna de ser la futura gran esposa real de la dinastía. Aunque eso no esté definido, el poder hay que pelearlo y las fuerzas se necesitan, apenas si nos estamos formando como ejército.
La dejo que continúe durmiendo, hago lo mismo con la jeringa, desecho el algodón, no se nota donde hice el pinchazo.
Cepillo mis dientes, se siente tan bien tener sus cosas entre las mías, tenemos un gran closet, es un departamento en una casa, ella lo quiso así, a mi me encantó la idea.
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