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Hola, habrá violencia. Si te consideras una persona sensible, por favor no lo leas.

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Pero ahora estaba atado de manos, y no en el sentido figurado. Literalmente, Yoongi tenía sus manos atadas detrás de él mientras yacía de cuclillas en el suelo, sometido ante el juicio del dueño de su culo. O sea, Bang Si Hyuk. Lucía como un triste cachorro resignado a recibir el sermón de su dueño.

Era el despacho del viejo, en donde se habrían llevado a cabo cientos de escenas desagradables y grotescas de las cuales Yoongi había sido testigo. La diferencia era que ahora era el protagonista de la masacre. Desde que llegó, había sido recibido con una fuerte paliza por parte de los hombres de Bang, puesto que al viejo no le gustaba ensuciarse las manos de sangre. Su modus operandi era primero deleitarse con la sangre de su enemigo siendo derramada, para después mofarse de la posición sumisa del mismo, que por último culminaría con un balazo directo en la sien o por el contrario, con sus hombres torturandolo hasta el final. En ese momento, se encontraban en la primera fase y el cuerpo de Yoongi difícilmente se mantenía erguido. De alguna u otra manera, ambos sabían que este momento llegaría.

—¿Qué pasó, Min? —preguntó sarcástico el viejo Bang— ¿No es mi querida hija lo suficientemente bella?

Yoongi, el cual estaba hecho mierda físicamente, hizo un esfuerzo por buscarle la mirada y, todavía manteniendo su actitud desafiante, respondió con astucia:

—Tú y tu hija son dos grandes sacos de mierda —en seguida recibió una patada en las costillas, pero persistió decidido a terminar su cometido— Dos grandes y peludos sacos de escroto —gimió de dolor al sentir su pierna romperse.

El ojo del viejo crispó, pues si había algo que le molestaba más que la traición, era que se hable mal de su adorada hija. Claramente, Yoongi era consciente de aquello y estaba dispuesto a morir si eso significaba ver al viejo Bang enojado, harto de las provocaciones de Min. Deseaba con fuerza hacerlo sacar de sus casillas, a tal punto de que el viejo decida acabar con su vida sólo para ya no escucharlo más.

—Mírate, estás destrozado, pero aún así sigues luchando –soltó una corta risa —sabía que no me equivocaba contigo, tienes todo lo que un verdadero Bang tiene: agallas, astucia, fuerza de voluntad y sobre todo hambre de poder. Tú y yo habríamos podido hacer mucho dinero, sólo tenías que hacer una puta cosa —dijo con enfado— Casarte con Suran.

—Sí, y luego te quedas con todo el dinero mientras yo me follo a tu hija castrosa ¿verdad, viejo de mierda? —preguntó sarcástico Yoongi.

El viejo no soportó y le dio una patada. Yoongi estuvo complacido, pues era signo de que estaba siendo molesto como una patada en las bolas o un pelo del culo siendo arrancado.

—Cierra la puta boca, mocoso. Yo te di todo, sin mí solo serías el hijo de unos miserables que te abandonaron por unos cuantos billetes.

Esa fue de las primeras heridas del pelinegro, y todavía le pesaba. En otras circunstancias, Yoongi hubiera golpeado a aquel que haya dicho algo como eso. Sin embargo, en aquel escenario, no le importó escuchar tales palabras sobre sus padres. Yoongi sintió su sangre arder, pero hizo caso omiso ante tal provocación.

—Menos mal no soy tu hijo, sino no hubiera podido follarme a tu esposa —confesó.

—¡Suficiente, mocoso! —exclamó el viejo— ¡Traigan las porras! —ordenó a sus hombres.

Yoongi comenzó a arrepentirse de su lengua afilada y palabras soeces cuando vio llegar a aquellas porras. Entendió que no lo matarían tan fácilmente, pues jugarían con él un largo tiempo.

• I N F O R M A L • yoonmin +18 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora