Capítulo 24. Con los Blancos

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Volábamos sobre unas ruinas, era como una fábrica o algo así, Max me dijo que solo una vez había estado por esta zona así que desconocía los peligros que estos lugares podrían guardar.

Nos vimos obligados a bajar en ese lugar porque la nave se estaba quedando sin combustible, un combustible llamado gasolina y, Max decía que esos lugares abandonados siempre se encontraban. Por eso bajamos. Yo veía esas viejas construcciones de hace años. Habían varios carros abandonados y Max les revisaba el tanque de la gasolina para ver si tenían, con la ayuda de Sam comenzaron a sacar del combustible. Emma tenía su arma en alerta, varias criaturas vegetarianas se paseaban cerca comiendo del pasto que crecía en los alrededores de la fábrica.

Yo caminé un poco más allá atraído por un árbol que crecía y tenía unas frutas extrañas. Varias aves comían de él. Entonces, ví que venía una criatura, era de los humanoides blancos. Cogió una de las frutas me vió y salió corriendo, más al fondo lo esperaba otra de ellas y salieron volando. No se veían asustadas al verme.

Entonces, aproveché esa paz bajo ese árbol y seguí leyendo del libro.
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—Entonces es cierto de la existencia de la Corporación Argelia —habló Richard —Una vez al año la compañía de papá tenía que pagar una especie de tributo a una Corporación que nadie conocía, pero era la Corporación que de una u otra manera mantenía a la empresa de papá a flote, en unos documentos privados llegué a ver ese nombre: Corporación Argelia.

  De pronto, todos querían hablar de la Corporación Argelia como si algo mas extraño fuera a pasar, algo donde esa Corporación misteriosa podría estar. Todos estaban sentados al inicio de la escalera que llevaría a la torre donde esperaba Ashton, descansaban de la carrera y el escape de los Murciélagos. Margarita prosiguió con la conversación, su vista se volvió fija como si recordara algo aterrador.

—En diciembre, cuando estaban celebrando la llegada del año nuevo, yo me encontraba en un pelotón de rescate en una región boscosa de Sudáfrica, el informe decía que debíamos rescatar a unos científicos de un edificio en el bosque donde realizaban experimentos raros. Entramos al complejo, rescatamos a los científicos, cuando salimos, un grupo de personas nativos de la zona nos detuvieron pidiendo ayuda, sus ojos eran rojos como la sangre y su piel se desprendía. Al subir al helicóptero oí que uno de los rescatados decía por radio que el virus Colis-Ar se había salido de control y que había entrado en el sistema humano, otro científico que iba a mi lado dijo en silencio que la Corporación Argelia tenía que remediar los daños.

—Unas horas antes de ir a California vi en las noticias que decían que ese virus Colis-Ar había asesinado al último León africano pero dijeron que ese virus no atacaba a las personas —habló Sebastián.

—Durante años la Corporación Argelia ha hecho cosas que quedan en secreto, hacen cosas abominable con todos solo para tener el control...

—Excelente su charla acerca de una corporación fantasma que es tan importante que no ha enviando nada para sacarnos de aquí— interrumpió David acertando en sus palabras —Subamos a donde Ashton.

Subieron las escaleras hasta llegar al pasillo. Ashton esperaba en la puerta, todos entraron y vieron las cosas que Ashton había descrito.

—¿Verdad que da miedo? —preguntó Ashton

—¿Qué es esto? —preguntó Carol

—Habrá que averiguarlo —Sebastián toma asiento en una de las sillas, mientras Mary-Kate observa la ventana y razonaba:

—¿Creen que esos cañones que parecen rodear la ciudad, están allí solo para aniquilar a esos Murciélago?

—¿Por qué lo dices? —preguntó David

Agua Grande. Zona Restringida. (Completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora