Capítulo 32. Los Gilbinder

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Nos preocupaba saber que los árboles podían ser un peligro según nuestro nuevo compañero. Este nos llevaba a un lugar desconocido por cierto, aunque todo era desconocido para nosotros. La barca seguía río abajo y el río seguía sereno y ya se estaba viendo más profundo. Entonces salimos de ese río y nos unimos a uno más grande, sí, mucho más grande, sus profundidades se veían oscura, no me gustaría caer en él. Muchas criaturas se seguían viendo a orilla de ese gran río, y otras más salían de lo profundo del río y saltaban como ballenas, ví una criatura de esas que saltaba con dos cabezas y cuatro colas como de sirena. Era una biodiversidad increíble totalmente fascinante. Todavía me pregunto: ¿Tanta inteligencia en tan pequeño lugar? Es como si todo lo que el ser humano siempre buscó en el universo, estaba ahí mismo. Pero luego pienso y me doy cuenta que todo eso escondido bajo ese escudo rojo, es producto de lo más perverso del ser humano. La gran mayoría de estas criaturas eran seres humanos: Los Cherezadis, los Gangresh, Los hombres topos, los Transparentes, Bitty, y este que nos lleva a quién sabe qué lugar, y eso son solo unos pocos de criaturas inteligentes, es como un planeta extraño dentro del planeta Tierra.

Después de ver saltar a las criaturas del río, nuestro nuevo compañero nos llevó por un río más pequeño, el río corría sereno también, poco a poco la orilla del río tanto de derecho a izquierda se iban llenando de árboles frondosos, reconocí los árboles de mango y de coco. Mientras más avanzábamos, vimos pequeñas cúpulas muy parecidas a los iglú que habían en la Alaska de hace 300 años. Esas cúpulas eran de un cristal negro, se extendían entre los árboles, muchas tenían pequeños jardines frente, lo que deduje eran casas, criaturas iguales al compañero se asomaban curiosos al vernos. Las criaturas llevaban puesto una especie de falda roja que cubría sus parte, algunos exhibían collares con colores llamativos y aretes, me recordaba mucho a tribus indígenas o africanas, es de destacar que nuestro compañero no tenía ninguno de esos implementos, por lo que sus partes íntimas quedaban expuestas.
La barca salió del río y entró en una especie de laguna grande con árboles bastantes extraños a su alrededor (no terroríficos), el agua era casi transparente y con un tono rojo debido al reflejo del escudo. Nos dirigimos a un pequeño muelle donde habían varias barcas más, con personas que bajan mercancías. Una de las criaturas nos recibió en el muelle e hizo una mueca de miedo, nuestro compañero le habló unas palabras con sonidos guturales y nos permitió salir de la barca.
Todos nos veían paralizados, los niños corrían a donde sus padres y, estoy seguro que los adultos se preguntaban quiénes éramos nosotros.

Nuestro compañero nos paseó por el centro de esa aldea llena de "ellos", nos llevaba a un lugar en específico. Al fondo ví una construcción cónica, también de cristal negro, era algo grande y muy llamativa, había un camino de cemento con palmeras a su alrededor, y ese camino estaba custodiado por una de estas criaturas, pero con unas dagas casi espadas y, otros implementos de guerra. De esa estructura cónica, sale una criatura parecida a nuestro compañero pero tenía una especie de barba blanca, y más collares de colores, venía acompañado de otras criaturas entre machos y hembras.

Al vernos dijo varias palabras y nuestro compañero dio respuesta. Hablaron varias cosas hasta que aquel ser caminó y llegó frente a nosotros, nos observó detalladamente y después dijo:

—Si vienen en paz, no será molestia dejar sus armas afuera.

—¿Qué? ¿Hablan nuestro idioma? —Preguntó Sam.

—Tráelos Kosovo. Es bueno que traigas amigos a casa.

Volvió a decir el que parecía ser el líder y nuestro compañero llamado Kosovo, nos invitó a pasar después de despojarnos de nuestras armas. Seguimos ese camino hasta entrar a la cúpula cónica de cristal negro, la puerta fue cerrada tras nosotros. Adentro era... Una belleza. Parecía un invernadero pero era frío, muy fresco, la cúpula solo servía de fallada porque dentro había una construcción algo redonda, lo que digo era como el esqueleto de aquella cúpula, vigas de hierro se pegaban de la cúpula y hacían la estructura de la edificación, casi diez pisos de alto, habían escaleras por todos lados y plantas de palmeras reposaban en las esquinas, varias aves raras volaban dentro comiendo las frutas de esas palmeras, habían alfombras azules en el piso, por cierto, el piso era de mármol y creo que tenía algo de oro.

Agua Grande. Zona Restringida. (Completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora