En la primera relación después de él no había miradas, ni besos prolongados, no había caricias, ni tema de conversación, las señas se habían ido...El silencio reinaba a la hora de sentarse a dialogar, no hubo contacto ni entrelazaron sus manos en una acción discreta, las improvisaciones habían abandonado el lugar, las risas volvían de manera forzada, sus palabras de amor fueron reemplazadas por palabras de atención.
Él no tenía tatuajes en el rostro, ni el cabello desordenado, no jugaba con su mano, ni besaba su mejilla, estaban frente a frente, pero había un lugar extra, donde perdía su mirada imaginando su silueta, su ausencia le indicaba que no regresaría, que ya no podía ser un lugar seguro, que no estaría alguien a su lado protegiéndola, provocándola, haciéndola reír, la persona con la que compartía su intimidad se había esfumado.
Él no hacía bromas, él no la inspiraba a realizar acciones, no venían ideas nuevas, no estaba esa sensación de querer hacerlo todo al lado de él, dándose cuenta nuevamente de la rutina naciente, ahí estaba en el mismo lugar de hace algunos meses, tratando de disimular la tristeza reemplazándola por simpatía e interés, en un lugar plano e inestable, en un lugar donde no podía refugiarse.
—Escribo poesía—Mencionó seguro de impresionarla—Mi intención no es alardear pero es algo que busco elucidar desde el primer encuentro no romántico, si deseas tenerlo, no hay ningún inconveniente, pero a mí me gusta fluir, conectar con gente que aporte, que me inspire
—Ya—Mencionó sin ganas
—No me malinterpretes, es solo que las chicas se aterran en cuanto les digo mi normatividad, pero es necesario esclarecer ¿Te importaría que escriba sobre ti?—Mencionó sacando un cuaderno forrado de cuero, con un bolígrafo, él le tendió un papel a Sarada, y un bolígrafo de brillos, esta lo miro, no tenía ganas de pelear, o simplemente intercambiar palabras
—¿Qué hago?
—Escribe sobre mí
—¿Sobre ti?
—Ya sabes palabras que se entretejen creando arte como nuestro primer encuentro, mi sonrisa, o la atención que te dedique, el pálido color del cielo que se levanta en nuestra conversación
Sarada observó el papel y luego le dio una mirada pesada, no sabía cómo describirlo, ni siquiera este momento, pensó que esto era ridículo, pero él comenzaba a escribir, mirándola cada diez segundos, esperando a que ella iniciara. Lanzaba suspiros en modo de indirecta, y las miradas se hacían más frecuentes, ella anticipó el movimiento donde él le quitaría el papel y escribiría en el así que rápidamente fingió mover el bolígrafo.
Tú no eres él, él no podrá ser tú
Escribió pensando en que Kawaki no tenía esas manías que el hacía, pero pensar en él le traía aquellos momentos de soledad.
No hubo un intento por llamarme
No existió
Deambulamos
Mentimos
Nos ignoramos
La magia abandonó su lugar existente
Las ganas no habitaban en la habitación donde las encerramos
Las comparaciones existían
Seguía el persistente compromiso de mi atención hacia tu ausencia,
hacia las comparativas, tú no existes en él.
Ellos no llenaran tu lugar, son promesas vacías difíciles de inundar
Con caricias reales, acuerdos pactados, miradas...
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La propuesta
FanfictionCansada de su vida poco privilegiada, del sufrimiento de su amiga por sus relaciones románticas, de la violencia cotidiana en su entorno y por el constante cuestionamiento acerca de su nula interacción romántica, Sarada Haruno decide aceptar una pro...