"Estoy seguro que ella lo sabe Canuto"
"no te diré nada de lo que sé, a menos que me des 10 galeones"
En donde Odette Anderson descubre el secreto de Remus Lupin, y le pide dinero para guardarlo.
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Todo salió mal, su cabeza dolía a montones ese día, la música la molestaba y ni siquiera era capaz de encontrar a Remus, así que estaba sentada en una esquina de la sala común con su cabeza apoyada en sus rodillas las cuales estaban apoyadas en su pecho, y una botella de cerveza de mantequilla en la mano, había alejado a todos los que se acercaban a ella, solo quería estar sola maldita sea y que esa sensación de que la mayoría de esa sala terminaría muerto la dejara en paz, solo quería dejar de tratar de detener las lágrimas que se le acumulaban cuando veía a cualquiera de los que se le acercaban.
Ella quería gritar, llorar y decirles a todos que morirían, eso la haría sentirse mejor, pero no podía hacer eso ¿o sí?
Estaba odiándose, debió mantenerse alejada del chico Lupin, eso no estaría sucediendo si solo hubiese seguido con su vida sin querer sacarle unos cuantos galeones a los más adinerados del castillo...quizás debió meterse con Baco Lovelace, el chico tenía dinero, bueno también tenía otras inclinaciones pero eso era un secreto, ella solo quería que esas imágenes de muertos desaparecieran ¿Por qué no podían morirse en paz sin mostrarle esos futuros que ella quería simplemente que no existieran? Que solo sucediera, que no le dieran la oportunidad de esperanzarse de poder cambiarlo, como con su padre.
Elimino de inmediato el pensamiento de padre, eso no importaba ahora, solo importaba encontrar a Remus, alguien se sentó al lado de ella, mirando de reojo noto que solo era Mundungus que bebía de una botellita de dudosa procedencia.
― ¿eso es vino de mala calidad?
―del mejor, venia en una cajita
La chica tomo la botellita de Mundungus sin importarle lo sucia que estuviera y bebió un trago, quizás eso la ayudaría.
― ¿mala semana? ¿Por qué no haces dinero de eso? Me estoy quedando sin dinero, ¿me iría bien vendiendo esto?
―con los de cuarto año, ellos beberían cualquier cosa
La presencia de Dung de alguna forma la calmo, no veía nada perturbador en el futuro del chico, más de lo normal, era un cobarde, ladrón, usurero y a veces podía llegar a la traición, aun así era de las pocas personas que ella podía considerar cercanas, sabía que no debía esperar nada de él y Dung simplemente disfrutaba de enterarse de información privilegiada, y además eran vecinos, la madre del chico era una bruja, su padre un muggle, la madre había muerto hace mucho y el padre se dio a la bebida, era una paria en Slytherin lo que lo hacía lo más cercano a un amigo, los dos parecían cortados con la misma tijera.