Dos semanas después, Simón se fue a viaje de negocios y Guada se quedó sola en casa. Aunque eso no te haga malpensar nada, ella no planeo ni una fiesta o juntada. Sus días estaban tan ocupados que sus fines de semanas los usaba para descansar.
-¿Cuánto te falta para volver?- preguntó Guada desde la videollamada con tono curioso.
-Vuelvo el sábado, en cuatro días- respondió Simón desde el otro lado de la pantalla. Estaba en una habitación simple de paredes grises.
-¿Y va todo bien por allá?
-Si, los negocios van como lo planeamos. ¿Y vos? Te ves cansada.
-Así es. Acabo de terminar otro libro. Me hice una maratón. No es fácil leer la mitad de un libro en una tarde.
-Estás enferma.
-Soy una amante de la literatura. No puedo parar.
-Si se puede, hay limites.
-Pues yo los tengo muy altos.
Se ríen un rato y acaban por estar en silencio. Simón estaba acostado en la cama del hotel, aún con la ropa de trabajo, una camisa blanca (con el cuello levantado) y pantalones negros. Guada estaba con una remera holgada que era propiedad de Simón,pero él no estaba ahí para impedírselo. La remera le llegaba a tapar medio muslo, así que iba en ropa interior por debajo de la cintura.
-¿Y cómo estás?- pregunta Guada, acabando con el silencio, más cómodo de lo normal.
-Bien. Agotado. Las reuniones me destruyen.
-Mira el lado bueno, solo te faltan cuatro días.
-Tres, en realidad. El cuarto día partimos para el aeropuerto. Igual son cuatro horas de viaje- él veía a su amiga asentir lentamente-. ¿Y cómo te va sin mí?¿Cuántos chicos ocuparon mi lugar en la cama está semana?
-¡Ninguno!- gritó con una sonrisa- Ocasionalmente, no tengo tiempo para el placer- escuchar a Simón reír le mejoraba el día, pero aún tenía que responder su primer pregunta-. Para serte sincera, extraño el hundimiento de mi costado cuando dormimos.
-Tampoco hundo tanto la cama, che.
Guada soltó una carcajada y saca lo que guardaba adentro- Extraño tu calidez- al decirlo se sonrojó y se abrazó las piernas, dejando al descubierto su bombacha negra, pero Simón no le dio importancia-. Te extraño.
Desde el otro lado, Simón hace lo mismo que Guada y la imita- Yo..yo también- con voz chillona.
-¡Dale, tarado! No me imites.
Simón se ríe a gritos- Perdón, sabes que tengo que hacer algo gracioso en momentos de tensión- Guada hace puchero y se da la vuelta, dándole la espalda. Simón chequea la hora y ya era tarde-. Ya tengo que irme a dormir, y vos también. Mañana los dos tenemos días difíciles- ella no responde y simplemente él sonríe-. Me voy a dormir- pero, antes de cortar la llamada, dice una última cosa-. Yo también te extraño- su voz sonó sincera y melancólica.
Guada miró por encima del hombro y dijo- Buenas noches.
-Buenas noches- saludó él, y colgó.
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Charlas nocturnas
RomanceDos personas. Guada y Simón. Cada noche se acuestan en su cama. Pero ningún de los dos puede vencer al sueño. Y para poder dormir, charlan sobre temas polémicos, interesantes, poco relevantes, y con puntos de vistas totalmente diferentes. Como cual...