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Viendo el lindo auto negro, Jennie contuvo las ansias de mirar a la otra alfa y preguntarle cuanto ganaba y porque ganaba 10 veces más que ella.

Sin embargo no hizo preguntas y abrió la puerta de copiloto para subirse tranquilamente mientras fingía demencia.

También contuvo la respiración al entrar, el aroma amaderado invadía cada rincón del auto.

— Cuando lleguemos a la zona media necesitaré que me señales por donde ir —dijo la alfa al abrir la puerta y entrar— si gustas igual puedes poner tu dirección en el GPS —el sonido del motor invadió los oídos de Jennie justo antes de comenzar a moverse—

El trayecto fue silencioso, Jennie bajo un poco el vidrio dejando que escapara el aire que sentía hasta la garganta, así pues señaló con más tranquilidad su dirección.

— Es aquí —dijo, Lisa estacionó el auto ante la señal— muchas gracias por traerme señora Manoban —se inclino ligeramente antes de abrir la puerta y bajar— Nos vemos mañana en la oficina, que pase buena noche —

— Igualmente, hasta mañana —

Suspirando de alivio una vez fuera del auto, Jennie cerró la puerta tras ella y camino rápidamente a la puerta del departamento, se percato que Lisa todavía no se había ido, apresuró el paso más.

— Llegas tarde muñeca —rodando los ojos ante la voz simplemente la ignoro— Siempre tan rogona, pero eso es lo que me encanta de ti —

— Bienvenida señorita Jennie —el guardia en la entrada del edificio la saludo al ver su tarjeta de ingreso— No puede pasar de ahí señor, mantenga la distancia es propiedad privada —

Una vez adentro, Jennie volvió a escuchar la voz del sujeto silvando y vio el auto de Lisa seguir su camino, suspiro de alivio.

Por eso odiaba salir tarde.

¡Soy un alfa! (Completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora