El sábado llegó, y Will Solace junto con su inseparable mejor amiga Annabeth Chase, a la que había utilizado indiscriminadamente en un momento de desesperación, tuvieron que empezar a alistarse para asistir a la infartante cita doble con el aun más infartante y misterioso Nico di Angelo que, los había descubierto de infraganti el otro día, y parecía haberse interesado por el rubio equivocado. Will se preguntó dentro de su corazón herido, si acaso se hubiese dejado crecer más el pelo como su amiga, habría tenido más suerte siendo elegido por el italiano.
Ya que, ambos eran bastante parecidos después de todo: ambos tenían la piel bronceada y el pelo rubio ondulado. Excepto que, claro, Annabeth tenía pechos, y él no, y quizás a Nico le gustaban especialmente estos destacables atributos. ¿Serviría si le dijera que sus bíceps podrían ser un buen sustituto a lo que, ejem, podría agarrar?
Bajo la meticulosa guía de Annabeth, Will fue vestido de la forma en que podría causar un accidente automovilístico ante tanta guapura desbordante. Tenía que admitirlo, cuando se vio en el espejo, con unos jeans que le marcaban el trasero bien voluptuoso, y una camisa celeste que resaltaba sus ojos de príncipe azul, pensó que, ¡si fuera posible!, ¡saldría consigo mismo sin dudarlo! Era alto, atlético, con una sonrisa brillante de ensueño, y una buena personalidad. ¡Vamos, era un buen partido! Solo necesitaba convencer a Nico que lo era. Convencerlo amablemente, o en última instancia, violentamente.
Pero bueno, no había que llegar a esos extremos, aún.
Era de noche, y el ambiente era fresco, con una ligera brisa que movía juguetonamente la falda de Annabeth, la cual le llegaba un centímetro debajo de las rodillas. Ella había elegido un aburrido vestido de color gris, que según ella, no llamaría la atención. Pero vamos, apenas ingresaron a la Feria, la mayoría de las personas voltearon sus cabezas para admirarla. Annabeth era una despampanante rubia, al fin y al cabo, tratar de ocultar su belleza, era tan imposible como ocultar que Will lucía unas hermosas nalgas con los jeans que usaba. Ah, simplemente, ¡los bellos tenían una carga tan difícil sobre sus hombros!
—Los veo —Annabeth interrumpió sus pensamientos, tomando su codo, para detenerlo y luego apuntar con la barbilla—. Allí está nuestra presa, y a su lado, creo que es la chica que intentará conquistarte durante toda la cita. Vaya... Sí, sí que es bonita... ¡Diría que demasiado! Bueno, si hubieras sido hetero, Will, te habrías sacado la lotería.
Will tragó saliva, y reuniendo fuerza de voluntad, los miró. Y casi sufrió un infarto por haber recibido demasiada belleza a través de sus ojos. Y no, por supuesto que no se refería a la chica que Annabeth estaba mirando con estrellas sobre sus ojos grises. Will estaba contemplando a Nico, que estaba de pie delante de un puesto para tirar botellas, sin participar, se limitaba a mirar a su compañera tratando de tener éxito en el juego, pero fallando estrepitosamente. Lo que provocaba que la chica berreara de rabia, y en consecuencia, que Nico soltara una carcajada, sosteniéndose el estómago.
—Recuerda nuestro plan, Solace —dijo Annabeth, mientras lo jalaba en aquella dirección—. Yo distraeré todo lo que pueda a esa chica para que ni siquiera se le ocurra mirarte, mientras tú, harás tu máximo esfuerzo para sacar la esencia gay en Nico, la que todos los seres humanos esconden en sus cuerpos y fingen que no existen.
Nico estaba vestido totalmente de negro, solo su piel, increíblemente blanca como la luna, era lo único que contrarrestaba su oscuridad. Se veía alto y guapo, delgado pero elegante, como un tallo de bambú, mientras el viento meneaba los mechones encrespados de su frente. Will admiró lo oscuro y largo de sus pestañas, las que creaban sombras sobre sus pómulos altos, hasta que, esos párpados se elevaron, dejando a la vista unos hermosos pero penetrantes ojos negros que le quitaron el aliento.
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¿Cómo cortejar a un Chico en los 80?
RomansaEs 1986, el primer teléfono celular ha llegado al pequeño pueblo de Sweetville de los Estados Unidos y Freddy Mercury, el mejor cantante de todos los tiempos se ha declarado gay. Mientras tanto, algunos chicos intentarán cortejar al chico que les g...