Cuando volteas a tu alrededor te encuentras con demasiadas personas, altas, bajitas, pelirrojas, pelinegras, ojos de color, castaños, etc. Y es ahí cuando te sientes alguien común, alguien más de la sociedad.
Después llega la sociedad con los estándares, creando a la persona perfecta, sin ningún error.
Tanto se idealiza que comenzamos a pensar y a creer que para poder encajar en un grupo tenemos que pertenecer a los estándares que indica la gente, incluso la propia familia, quienes se supone son tu soporte y tu lugar seguro, son los primeros en cuestionar y juzgar tu forma de ser y/o vestir.
AA-Ross y Ada.
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