III. Bikini rojo

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Pablo Gavi
Fuimos fuera con los demás. Los niños se sentaron en el césped a comerse sus bocadillos y Aina y yo nos metimos otra vez en la piscina.

-¡Aini ven!- gritó Pedri llamando la atención de la rubia a lo que yo rodé los ojos.

-¿Sabes que si haces mucho eso te vas a quedar ciego?- dijo Aina yéndose con Pedri.

-Que graciosa.

Ella se volvió a sentar en el borde y allí me fijé en el bikini rojo que llevaba, le quedaba que ni pintado le hacía un cuerpazo que madre mía.

Ella y Pedri seguían como antes y eso estaba empezando a calentarme ya. Me acerqué a ellos y me senté al lado de Aina.

-¿De qué hablabais?

-De lo feo que eres- dijo la rubia.

-Tu si que eres fea.

-Pues bien que me miras el culo.

-Tu eres fea, tu culo no.

-Madre mía, casaros ya- dijo mi amigo.

-Callate- dijimos la rubia y yo a la vez.

De repente escuchamos un llanto que venía de Dan así que nos levantamos corriendo y fuimos. Al llegar encontramos al pequeño con una rodilla ensangrentada.

-Mi vida, ¿que ha pasado?- dijo Aina cogiéndolo en brazos.

-Me he caído jugando con Asia- dijo el pequeño llorando.

-Ven cariño vamos a curarlo ¿vale?

-¿Puede venir Gavi también?- pregunto el pequeño haciendo que yo sonriera.

-Claro cielo, vamos.

Se lo llevó dentro y yo la seguí. Lo dejó en la pica mientras cogía unas tiritas de dibujitos y agua oxigenada.

-¿Qual quieres?- le dijo al pequeño ofreciéndole unas tiritas.

-La de Spiderman.

-Hala, que chula Dan.

-¿Quieres una tú también o que?- se burló Aina.

-Callate y cura al niño.

Le puso el agua oxigenada y la tirita y el niño salió corriendo fuera para jugar otra vez.

-Parece que no le dolía tanto- dijo riendo.

-Ya- dije acercándome.

Ella retrocedió hasta chocar contra la pica y yo la acorrale con mis brazos quedando ella en medio.

-¿Que haces?

-Llevas toda la puta mañana torturándome con ese bikini rojo.

-¿No decías que era fea?

-Bueno, un poquito si.

-Mientes fatal.

-¿Tanto se me nota?

-Pues sí, ni mentir haces bien.

-¿Sabes lo que si hago bien?

-¿Nada?

-¿Quieres saberlo?- dije muy cerca de sus labios.

Iba a responder pero nos cortó una voz.

-¿Que hac- ostia perdón- dijo Ansu.

-Tio eres imbécil.

-Hermano ¿que iba a saber yo que os estarías comiendo la boca?

-Eh, eh, eh que aquí nadie le ha comido la boca a nadie- aclaró Aina.

-Bueno, casi.

-Ni una palabra de esto.

-Que no pesada, venga ir fuera.

-Que si, que ahora vamos.

Ansu se fue y yo volví a acercarme a Aina.

-Ey, quieta fiera, vamos abajo.

-Venga no me jodas te mueres de ganas igual que yo.

-Estas tu muy seguro Pablito.

-Pues sí Ainita.

-No me llames así.

-Pues tu no me llames Pablito.

-Vale Pablete.

-Me desesperas de verdad.

-Que si, venga vamos fuera que me estoy asando.

Salimos fuera y los dos niños vinieron corriendo empapados a abrazar a Aina a lo que ella se quejó.

-¡Oye que me habéis empapado monstruitos!

Yo fui corriendo y la cogí por detrás poniéndola en mis hombros como un saco de patatas.

-¡GAVI PARA!

-Tengo unas vistas de tu culo impresionantes.

-Pablo enserio para.

-Si me das un beso.

-En tus sueños Pablete.

-Ahora si que te tiro.

Me lancé al agua con ella en brazos y nos hundimos al instante. Al sacar la cabeza estábamos realmente cerca.

-Pablo te voy a matar- dijo separándose pero yo sé lo impedí cogiéndola de la cintura.

-Me vuelves a llamar Pablete y te juro que te como la boca, me da igual quien coño este delante.

-¿Me estas amenazando Pablete?- dijo sonriendo pícara.

Allí se me fue la olla y me lanze a besarla ferozmente, parece que ella también lo estaba deseando porque no se apartó y me lo siguió. Bajé mis manos a su culo y ella subió sus manos a mi nuca acariciando el pelo rapado de allí.

-Venis den- ay hostia- dijo pedri a lo que nosotros nos separamos -que hay niños madremia controlaros un poco.

-Callate pedrusco.

-¿Cómo me has llamado?

-No te quejes a mi me llama Pablete.

-Y otros motes que os iré poniendo.

-Venga tortolitos, ¿venís dentro?

-Si vamos- dijo Aina y yo apreté más mi agarre en su culo que aún seguía entre mis manos -¿que haces?- dijo esta vez susurrando.

-Que yo me quiero quedar aquí contigo.

-Si venga, anda tira.

Bufé y salí de la piscina. Sentí una cachetada en el culo, me gire y vi a Aina riéndose.

-Pervertida.

Noa 💜



Lo mucho que te quiero • Pablo Gavi Donde viven las historias. Descúbrelo ahora