El mundo entra en pánico cuando las cuarentenas y prevenciones dejan de tener efecto en las poblaciones, el virus omega se propagaba velozmente por todo el planeta. Y ya no solo eran omegas.
"Omegaverse" era el nombre que abarcaba al conjunto de ome...
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Después del increíble fin de semana, todos tuvieron que volver nuevamente a sus responsabilidades laborales que habían dejado atrás para disfrutar juntos. Aquel lunes particularmente, YoonGi estaba realmente de buen humor, solo tuvo que ir a retirar sus pertenencias del campo de entrenamiento porque habían acabado las semanas obligatorias a las que debía ir al ejército diariamente. Ahora, solo debería asistir de vez en cuando al ser solicitado, porque quiera o no, ahora pertenecía a la milicia de alfas coreana.
Se sorprendió de que al llegar al departamento hubiera tanto alboroto en los pasillos de su piso designado. Casi todos sus amigos estaban allí hablando de forma escandalosa con las puertas abiertas de sus respectivos hogares, poco tardó en percatarse de que habían otros invitados nuevos y ya conocidos.
—¡Oh, hyung! ¡Ven, vinieron mis padres! —Una media sonrisa se dibuja en su rostro ante ello, acercándose a su omega para saludar a sus suegros y a el primo Park que parecían presentarse a la manada. Era la primera vez que los conocían. Aunque después de un par de segundos, se percató de la presencia de una señora mayor que hablaba con HoSeok y SeokJin, teniendo a la pequeña MiSuk en sus brazos.
—YoonGi, llegaste, —detalla Jin, invitándolo a acercarse a su sitio, —mira, ella es la señora Jung SeonHee.
—Es mi madre. —Responde Hobi, sus ojos brillan mucho más de lo normal, su felicidad es casi contagiosa.
—Un gusto señora Jung, —murmura haciendo una reverencia. La mujer lleva el pelo grisáceo recogido en un rodete, con su sonrisa puede darse cuenta de la herencia de los Jung. —Soy Min YoonGi.
—El gusto es mío, YoonGi, oí que te casarás, espero estar invitada. —Dice sonriente, aún manteniendo a MiSuk entre sus brazos quien abraza a su abuela con adoración. Se notaba que era una figura muy importante y especial para la vida de la pequeña.
—Por supuesto que sí. —Asiente varias veces. —Si no es ilegal preguntar, ¿cómo llegó a Corea? —Consulta, volteando a ver tanto a los científicos como a la señora.
—Pues me era algo difícil encargarme de muchas cosas al mismo tiempo, pero mis hombres la localizaron y pudieron traerla. Tuvieron que viajar a varios países antes de poder llegar a Corea, creí que pasar las fronteras sería más difícil pero no lo fue, claramente vigilar a todo un país es una tarea complicada. —Min comprende mientras SeokJin le explica el trayecto recorrido, cada día ese hombre le sorprendía más con sus cosas extraordinarias.
Se mantuvieron bastantes minutos charlando entre las familias, hasta que el hambre se hizo cargo de ellos y decidieron ir a el departamento de HoSeok y MiSuk en el que ahora SeonHee también viviría.
YoonGi observó a todos y de vez en cuando se unía a la conversación. Su brazo permanecía rodeando los hombros de su pareja quien se mostraba muy feliz y entusiasmado de poder compartir tiempo con su familia, amigos y pareja; de vez en cuando volteaba a sonreírle con sus ojos diminutos o le robaba un beso cuando se perdía demasiado en sus pensamientos, cualquier cosa, el alfa estaba agradecido por ello. Aunque después de un rato, Min comenzaba a sentirse abrumado por las conversaciones y el ruido, intentó permanecer lo más parcial que pudo, concentrándose en el aroma de vainilla y coco que su omega desprendía y ayudaba a tranquilizarlo. Haciéndole saber que estaba en casa.