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Quisiera decir que hoy era un día cualquiera, un día normal, pero desde que se abrió una conexión entre el Olimpo (mayoritariamente) y el Somnium District, las cosas no iban tan normales.
O eso se creía, muchos no les daba importancia a ello pero ese era el pensamiento de Iris y Aurora, las casi gemelas (casi porque no lo eran pero parecían) más queridas de Hellios Academy.
Bueno, pero probablemente tú, sí tú, no sabes quiénes son Iris y Aurora. ¿Te gusta comparar a las personas? Este es tu lugar, de pequeñas a Iris y Aurora un anciano barquero de la zona en la que viven les bromeaba diciendo que eran como Hermes, pero la verdad nunca supieron el porqué y ahora menos podrían saberlo.
El viejo murió.
— Iris, estoy aburrida ¡Y la curiosidad me mata! Vayamos donde tía Astoria y que nos lleve a el Olimpo ¡Imagínate! Según lo que escuché de Theia, ¡Flora, Pandora e Isis conocieron a Apolo! ¡Ay mi Diosa Tique!
— … Aurora, cálmate. Vayamos por lo lógico primero.
…
— ¿Aló Astoria? ¡Somos Iris y Aurora!
Aurora, Iris y Astoria esperaban cerca del edificio donde vivía la última nombrada. Corría un gran viento por el tormento entre universos, probablemente, el clima estaba algo descontrolado por la unión por lo que era algo inestable estar en las calles de Somnium.
¿A quién esperaban? A alguna de las guardianas para que las lleven al gran Olimpo.
— Mira Aurora… Es Hermes.
La nombrada miraba con total anhelo al mensajero olímpico mientras pensaba en que, en realidad, no creía que fuera un rubio tan atractivo.
— Los rubios engañan, Iris.. Ulysses te engañó, pero ¡Qué hace Pandora allí!
Nuevamente, oh mi Diosa Tique. Aquel mensajero y la guardiana Pandora habían venido finalmente por Iris y Aurora para visitar el Olimpo. Probablemente eran las menos serias en cuanto al tema.
Porque claro, Astoria estaba a punto de comerse los dedos de los nervios mientras veía a las hermanas tan emocionadas por aquel Hermes.
¡Ni que Hermes fuera mejor que ella! La Diosa Tique a veces la utilizaba como mensajera de los grandes cargos y podía jurar con que era mejor que aquel rubio engañoso.
— Claramente es un rubio todo tieso.— Y claro, hasta su rubio era mejor que el de ese tal Hermes.
— Iris…
— Aurora…
Y un grito resonó por los cielos del Olimpo.
— Pandora, ¿Tú ya lo creíste? ¿Ya crees que estás en el mismísimo cielo? Oh Diosa mía.— Iris era la más emocionada, quería conocer a todos, quería ir de picnic con su gemela de mentiras Isis, quería conocer a las Ángeles Olímpicas para conocer el porqué Astoria estaba tan nerviosa.
Quería dejar de lado el hecho de que Aurora le haya recordado su situación con Ulysses.
No era de chiste el que las hermanas estuvieran cada vez más emocionadas por cada cosa que veían, es decir, el Olimpo era similar a Somnium pero sólo el hecho de saber que en cualquier momento podrían chocar con algún Dios olímpico.
— Chicas, no creo correcto que sigamos aquí. Astoria se va a morir —. Pandora habló mientras observaba todo su alrededor, estaban en el centro del Olimpo, todo era increíble y Hermes también lo era… pero Astoria a pasos atrás se estaba muriendo de los nervios.
La nerviosa ángel había decidido acompañar a las estudiantes de Hellios porque sinceramente, no confiaba en ellas. Aunque ahora sólo quería ir a casa.
— No me estoy muriendo, pero ..— dió un gran suspiro, adelantando el paso para poder parar a las demás y estar frente a frente,— estoy enferma, necesito ir a casa cof cof.
Siempre tan mala para mentir, Astoria.
— ¡Entonces vayamos con Barbara!
— … ¿Quién es ella?
Tan pronto como Astoria preguntó por aquella persona, apareció. Regla uno para las ángeles olímpicas (Barbara ver.) si dices su nombre con alegría, con alegría aparecerá.
— ¡Pijamada Lyánkós!
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