Parte Única

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Huh Yunjin era muchas cosas.

Atenta, dulce, cariñosa, amante de la música, buena cantante, obstinada, perseverante, gentil, amable, increíble bailarina, una compositora innovadora y sabía tocar muy bien la guitarra.

Pero había algo que lamentablemente no podía hacer: ocultar sus sentimientos.

Era mala, muy mala, tratando de evadir lo que su corazón sentía y era un completo desastre en ocultarlo al resto de las personas que la rodeaban. No podía evitar ponerse nerviosa cuando la chica que le gustaba estaba cerca de ella, no podía evitar sonrojarse o actuar como si fuera el mejor momento de su vida cuando esta le tomaba la mano, no podía evitar mirarla con aquellos grandes y brillosos ojos marrones completamente enamorada, así estuvieran solas o frente a miles y miles de ojos viéndola.

Por supuesto que ella intentaba contener todo aquello, pero con cada momento que pasaba era aún más insoportable para su inexperto cuerpo y corazón. Y también cada vez más imposible. Era difícil estar cerca de ella y no sentir que aquel órgano que bombeaba sangre amenazara con saltar de su pecho desesperado, era complicado evitar tener aquellos famosos “gay panics” cuando ella le decía algo lindo y era un trabajo aún más arduo ocultar sus rojas mejillas cuando ella la halagaba.

Es que, ¿Cómo resistirse al encanto de Miyawaki Sakura?

Radiante, feliz, admirable. Con una energía que parecía no agotarse nunca y con una indescriptible determinación es que había llegado después de años y años de carrera a dónde estaba, y eso era algo que Yunjin no pudo evitar admirar. Y lo que empezó siendo admiración de una forma inexplicablemente rápida se convirtió en amor; un amor que para la joven estadounidense era casi imposible de controlar. Porque por supuesto aquellos saltones ojos de la mayor cada vez que la miraban la enamoraban aún más aunque esas miradas no sean siempre miradas felices.

Como la que le estaba dirigiendo en ese preciso momento.

—Tienes que controlarte, Jennifer.

La morocha agachó la mirada y asintió, Sakura tenía razón, había sido demasiado obvia en el Weverse Live que habían hecho hace rato. Una caricia inocente de la mayor de las cinco sobre su pierna había logrado que Yunjin tuviera una reacción de pánico demasiado obvia que no había demorado en ser notada por sus fans. Pero no era su culpa haberse enamorado, no era su culpa sentir amor, no era su culpa que ya hacía semanas que no tenía respuesta a la confesión que le había hecho a la mayor.

No era su culpa que Sakura sea la mujer más hermosa que conoció en su vida.

—Unnie, estás siendo demasiado brusca con ella...

—No, Chaewon, tiene que aprender a controlar esas reacciones o nos meterá en un problema a las cinco.

La líder del grupo había intentado defender a la joven que se había empezado a morder el labio al notar lo molesta que estaba la mayor con ella, no le quitaba la razón pero ese trato frío le dolía demasiado. Sabía que Sakura no lo estaba haciendo con malas intenciones, quería proteger a las cinco de los internautas, de la gente dañiña y la gente que por supuesto las odiaba vaya a saber Dios por qué. Pero eso no significaba que tuviera que tratarla de esa forma, como si en estos momentos la estuviera odiando.

Pero nada más alejado de la realidad. Sakura no odiaba a Yunjin, no odiaba esas reacciones, no odiaba sus sentimientos, no odiaba que no pudiera controlar su corazón. Odiaba amarla tanto, odiaba haber visto aquel brillo aquella vez cuando la vió entrar a la sala de prácticas de Source Music y darse cuenta que era una mujer demasiado hermosa para ser real, odiaba que su pecho quemara cada vez que tenía que rechazarla por obvios motivos.

「 this is me trying ፧ HotCoolz 」Donde viven las historias. Descúbrelo ahora