9.

1.8K 243 7
                                    


—¿Por qué es tan antipático? —cuestiono (T/N) mientras subía por el ascensor con Geto quien soltó una suave sonrisa. —Debería ser más como usted, senpai.

El pelinegro negó con la cabeza.

—El precio de ser los más fuertes, te da derecho a ser algo extravagante. —La joven suspiro y asintió.

No podía entender a Suguru, mucho menos ahora.

Las gotas de lluvia caían sobre el pavimento mientras (T/N) preparaba unos papeles para su próxima audiencia, cuando hubo terminado se dio cuenta que era la única en aquella oficina, los adornos de navidad decoraban el lugar mientras guardaba sus cosas en su bolso y tomaba el ascensor para salir fuera del edificio con su paraguas en mano se detuvo en seco al notar una figura familiar frente a ella.

—(T/N) —canturreo esa persona, la mencionada lo observo en silencio.

¿Cuánto había pasado desde la ultima vez que vio a esa persona? No lo recordaba completamente del todo, tras la muerte de Haibara todo se torno borroso en sus recuerdos, lo ultimo que sentía recordar era su abandono a la hechicería cuando se graduo, las lagrimas en sus ojos mientras abrazaba a sus padres.

—Geto. —dijo, sin añadir el "senpai" que solía agregar comúnmente en sus años de escuela.

—¿Podemos hablar? —pregunto el pelinegro, la joven asintió y se acerco en silencio, prestando atención si aparecía alguno de sus cómplices. —Oí que te casaste con Satoru, mis felicitaciones.

(T/N) recordó su matrimonio con cierta amargura, el kimono blanco que representaba su pureza mientras estaba sentada junto a Satoru, realizaron la ceremonia ambos sin embargo nunca se miraron el uno al otro.

—No tienes que darlas, sabes como es nuestra relación. —dijo la joven mientras hacía entrar a Geto a la sala de espera, el varón puso cara de asco al sentir el olor y (T/N) suspiro.

—Ya no te molesta, ¿verdad? —preguntó.

—Vayamos al grano, Geto.

El mencionado soltó una carcajada mientras asentía, se coloco de pie y le extendió una mano.

—Acompáñame a forjar un nuevo mundo.

(T/N) lo miro incrédula, su rostro cambio mientras el hechicero que más admiraba le relataba su plan y finalmente pensó:

Se volvió loco.

—En ese caso, estarás en mi contra. —dijo Suguru, (T/N) se levanto de su asiento y asintió. —Nos vemos el 24 de diciembre.

La muchacha asintió mientras despedía a su adorado senpai. Ningún detalle de esta conversación llegó a oídos de Satoru, porque su esposa jamás se lo contaría.

Por esos días, ambos mantenían una relación lejana, Satoru vivía en su propio departamento durmiendo con quien sabe quien y teniendo su vida, alejado de su esposa.

Cuando llegó el 24 de diciembre, la señora Gojō se quedó en ese lugar esperando a Geto, solo para ayudar a sus ex compañeros a eliminar maldiciones.

Fue entonces cuando se encontró con su primer amor.

Canva →「Gojo Satoru」Donde viven las historias. Descúbrelo ahora