—Terminé con los baños —le digo a Nick y luego me meto detrás de la barra—. ¿Quieres que te ayude aquí?
—Ya te he dicho que no, Dakota —Él rueda los ojos—. Tu turno terminó hace media hora, deberías ir a prepararte para el festival.
—Comienza a las cinco y apenas son la una, tengo tiempo —Muevo unas cucharas de lugar como si eso fuera a justificar que todavía esté aquí.
—¿Estás segura de lo que vas a hacer? —Deja de revolver la fruta licuada que tiene dentro de la jarra y me mira con el ceño fruncido—. Vas a morir del cansancio, literalmente.
Acordé con Jefferson faltar hoy a la noche y recuperar las horas mañana en la tarde, por lo que básicamente pasaré el día entero en el bar. Sé que será agotador, pero es lo que debo hacer si quiero cantar con los chicos.
—Sí, solo son cuatro horas más —me encojo de hombros—. Puedo soportarlas.
Se limpia las manos sacudiéndolas en su delantal y comienza a caminar hacia mí cargando mi bolso en su antebrazo.
—Bien, pero esas cuatro horas las harás mañana, Dakota de mi corazón —me toma por los hombros haciéndome girar—. Ahora vas a marcharte.
Cuelga el bolso en mi hombro y le da unos golpecitos al tirador.
—¿Me estás echando? —frunzo el ceño.
—Sí —asiente con seguridad—. Moor abre el festival así que tienes que estar con ellos mucho antes de que todo empiece, anda, vete.
Frunzo la nariz y salgo del bar con los brazos cruzados. No quiero irme, todavía no, sin embargo, mis pies me arrastran hasta mi camioneta en la calle de abajo y traicioneramente, en conjunto con mis brazos, conducen hasta estar estacionados frente a mi casa.
Suspiro saliendo de la camioneta mientras vuelvo a colgarme el bolso y camino a la entrada.
Necesito hablar con Harry sobre lo que pasó anoche y dejarle en claro que a pesar de eso y de cómo se sintió, seguimos siendo amigos y eso es lo único que seremos. No puedo intentar algo con él, no siendo Dakota y me niego a ser una más de sus amigas con derechos; durante toda mi vida he recibido toda la atención del mundo por parte de quienes amo, mi familia me enseñó que el amor a medias no es amor y gracias a eso no soy la clase de persona que se conforma con la mitad, es todo o nada, sin importar las circunstancias.
—¿Estás bien, Dak? —pregunta Giulia parada en el umbral de la puerta.
Veo las llaves en mis manos y sonrío. Debo dejar de quedarme parada en la puerta sobrepensando cosas o pronto comenzarán a creer que estoy mal de la cabeza.
—Las encontré —digo sacudiéndolas como si las hubiera estado buscando—. ¿No se supone que deberías estar en el colegio?
La abrazo para saludarla y luego me meto en la casa dejando que el calor me reciba. Box viene corriendo hacia mí y yo me agacho para sobarle la cara y luego el cuerpo, él se sacude y tras un estornudo que me espanta un poco se marcha sacudiendo la cola.
—Tenemos vacaciones hasta enero —cierra la puerta detrás de sí—. Ya sabes, por las fiestas y todo eso... ¡Harry me dijo que vendrás a pasarlas con nosotros!
—Si... —cuelgo mi bolso en el perchero y comienzo a sacarme la chaqueta—. Pero solo si tu familia está de acuerdo con eso.
—Claro que sí —dice metiéndose en la sala conmigo caminando detrás de ella—. Verdad que sí, Harry.
Ni bien mis ojos dan con él un deja vu llega a mí; está acostado en el sofá con las piernas colgando por uno de los brazos del sofá y tiene los ojos cerrados. La única diferencia es que encima de él hay una enorme bola de pelo llamada Box.
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La melodía que nos une [✓]
Romansa[EL ARTE DE UN CORAZÓN ROTO #2 🎤] Cuando tu nombre esté en boca de todo el mundo y de ellas solo salgan palabras hirientes, lo único que querrás hacer será escapar, huir allí donde nadie te conoce e intentar comenzar otra vez sin los fantasmas del...