02

1.3K 223 4
                                    

El médico vendaba la herida en la cabeza del príncipe Bavilo con sumo cuidado, no podía evitar temer por su vida cuando el príncipe Aiden lo miraba fijamente y sin decir nada el médico ya sabía que su cabeza rodaría si hace algo que desconforme al...

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

El médico vendaba la herida en la cabeza del príncipe Bavilo con sumo cuidado, no podía evitar temer por su vida cuando el príncipe Aiden lo miraba fijamente y sin decir nada el médico ya sabía que su cabeza rodaría si hace algo que desconforme al príncipe.

Su alteza, no tiene que preocuparse— informó el médico luego de terminar de tratar al príncipe. —El príncipe Bavilo se encuentra estable, solamente necesita un poco de reposo y ya estará bien—Aiden asintió ante las palabras del médico, sacó dentro de su traje una bolsita con monedas de oro y se la entregó al médico. —Que la gracia de Astotelia este con usted— el hombre reverenció ante el príncipe de ojos azules y se retiró.

Aiden se acercó hacia la cama de su hermano menor y le quitó el flequillo que cubría su frente.

Lamento no haber estado ahí para ti. —susurró al aire, Aiden se tranquilizaba al escuchar la respiración de su hermano y si se concentraba podría oír los latidos del corazón del contrario.

El príncipe caminó hacia las puertas de los aposentos y llamó a su guardia.

Príncipe —Alexander se inclinó ante él.

— ¿Has encontrado lo que te dije? —le preguntó mientras caminaban por el pasillo.

Por supuesto, mi príncipe—una sonrisa adornó el rostro del príncipe y Alexander sintió un escalofrío recorrerle por la espalda al ver a su amo.

Algo grande estaría por suceder.

Prepara el carruaje.

El carruaje lo está esperando afuera—Aiden miró a su caballero y sonrió.

Buen trabajo.

Alexander se limitó a asentir mientras seguía a su señor.

—Príncipe, ya estamos cerca—avisó Alexander, asintiendo a su aviso se colocó el antifaz antes de llegar al lugar asignado

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Príncipe, ya estamos cerca—avisó Alexander, asintiendo a su aviso se colocó el antifaz antes de llegar al lugar asignado.

Alexander llevaba la ropa de un mayordomo, mientras que Aiden se hizo pasar por un conde. Bajó luego de su empleado y fue recibido por el hombre que creía que era el que estaba detrás de toda la línea de secuestros y venta de esclavos.

𝐊𝐈𝐍𝐆 -las joyas de la princesaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora