Capítulo 12. Sorpresa

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POV Narrador

Los días pasaron, lo único que le quedó a Genya del ataque de su padrastro fue la cicatriz del coche de su mejilla, pero en sus brazos no le había quedado ningún rastro de los cortes en sus brazos, por otra parte lo que más había cambiado era la actitud de Sanemi y Genya, estos se habían vuelto más cercanos y cariñosos delante de terceras personas, ya no tenían el miedo de que alguien le dijera a su padrastro, quien más sufría este cariño era Uzui, aunque ya se había acostumbrado estar en uno de los dos sofás mientras que en el otro se encontraba Sanemi abrazando a su hermano pequeño.


Dos semanas de noviembre ya habían pasado debido a que quedaba pocos días para el cumpleaños de Sanemi, Genya estuvo buscando por varios sitios lo que podría regalarle a su hermano, encontró lo que él pensó que le valdría, el problema era que necesitaba de un coche para ir al lugar donde comprarlo, pero él todavía no tenía el carnet y no podía pedírselo a su hermano ya que le preguntaría para que quiere que lo lleve y acabaría sospechando, así que lo tenía claro, se lo pediría a Uzui.


Aprovechó a una tarde en la cual su hermano tenía que salir a comprar unas de las cosas que necesitaba para un trabajo de la universidad, este decidió ir andando y esto le alegró ya que tenía más tiempo. Tras despedirse de su hermano con un beso, esperó hasta que cerrara para subir al estudio de Uzui, pero en vez de entrar llamó a la puerta.


—Uzui-san, ¿puedo pedirte un favor?

—Espera —escuchó como soltaba el pincel y poco después de escuchar sus pasos la puerta se abrió —¿Qué te ocurre Genya?

—Quiero comprarle un regalo a Nemi.

—Pues muy bien, ¿y eso que tiene que ver conmigo?

—No tengo coche.

—¿De verdad tengo que llevarte?

—Por favor, puedes quedarte en el coche, pero es que está muy lejos de aquí.

—Ains, ponte un abrigo, lo último que necesito es que te refríes y tu hermano me culpe a mí, voy a limpiar el pincel y voy a vestirme, cuando estes listo espérame en el salón, tardo cinco minutos.

—Muchísimas gracias Uzui-san —tras hacerle una reverencia como agradecimiento, bajó las escaleras—.


El mayor volvió a entrar para limpiar los pinceles, tras eso fue a su habitación para cambiarse la ropa ya que la que llevaba puesta era para pintar, tras terminar de cambiarse bajó y tras avisar al pelinegro de que estaba listo ambos se pusieron los zapatos y después los abrigos y tras coger Uzui la llave de su coche ambos salieron de la casa y tras montarse en el coche se dirigieron al lugar que Genya indicó.


En otra parte de la ciudad Sanemi decidió parar en un parque, después de haber comprado las cosas que tenía que comprar, este le pillaba de camino, se sentó en uno de los bancos y tras sacar la cajetilla de tabaco comenzó a fumar un cigarro, Uzui no le dejaba fumar en la casa y tampoco es que quisiera que Genya oliera el tabaco, no quería que su hermano fumara. Tras pasar un tiempo se levantó y se dirigió hacia una de las papeleras que había especiales para el tabaco y tras apagar el cigarrillo lo echó dentro, escuchó un sonido a lo lejos y cuando le miró hacia donde procedía ese sonido puso los ojos como platos, jamás se imaginaría que vería lo que está viendo.


***


Uzui conducía de vuelta a su casa mientras Genya feliz de lo que le había comprado a su hermano, a decir verdad el más pequeño no sabía seguro si le podría gustar pero es algo que desde hace tiempo se lo había querido comprar. Al llegar a la casa ambos se dirigieron tranquilamente a la puerta, seguramente Sanemi ya había llegado así que Genya se escondió la bolsa con el regalo detrás de él y se dirigiría a su habitación para guardarlo. Uzui riéndose al ver como Genya se preparaba para entrar a la casa sin que su hermano viera el regalo, abrió la puerta y aunque iba a entrar se quedó parado al ver a las personas que estaban en la entrada de su casa.


—Uzui-san, ¿qué ocurre? —el moreno fue a su lado y al igual que Tengen se sorprendió pero él pudo hablar —¡Nemi! —soltó el regalo y fue hasta su hermano el cual se encontraba inconsciente y sin su chaqueta —¿¡Nemi qué ha pasado!? ¡Uzui-san! ¿¡Qué mierda te pasa!? —miró al más alto enfadado hasta que se percató que su mirada no se dirigía hacia él y su hermano sino hacia la persona que estaba tumbado al lado de Sanemi, decidió mirar quien era la persona que había dejado al más alto en ese lugar sin habla —¿Rengoku-san?


Continuará...

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