Día 10.2.

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-Anna: ¿Pablo? ¿Qué haces aquí? -dije emocionada-.
-Pablo: Me he perdido. Verás, creía que el bus era dirección al centro comercial y no sé cómo he acabado aquí -dijo sonriente-.
-Anna: ¡Estás loco! -dije acercándome a él y dándole un pequeño abrazo. Christian empezó a fingir que tosía-. Ah, sí, perdón. Pablo, este es Christian, Christian, este es Pablo. No os liéis delante mía anda -dije riéndome-.
-Christian: Tranquila, contigo tengo bastante -dijo dándole la mano a Pablo y guiñándome el ojo a mi-.
-Anna: Así que ahora en vez de un chico guapo tengo dos... Dos y comida china, me gusta.
-Pablo: Anna, ¿podemos hablar en privado?
-Anna: Claro -dije dirigiéndole hacia mi habitación-.

No podía creer estar ahí, sentada con un chico tan especial y que hubiese venido solo por mi, es que no podía ser cierto. Le había echado de menos, ¿él también a mi?

-¿Pasa algo? -le pregunté inquieta-.
-No sabes lo mucho que te he echado de menos. Eres la primera persona que... Joder, Anna, esto no es fácil, ¿sabes?
-No hace falta que hagas esto.
-Pero es que quiero hacerlo. Eres la primera persona que me ha hecho sentirme así, sentir que todo tenía un por qué y que todo dolor era menos malo. Eres la única que ha aparecido en mi vida y me ha plantado cara sin miedo. Yo siempre me ganaba a las chicas pero apareces tú, hablando sola en un súper acerca de unos macarrones que ni sé si compraste y... desmontas mi vida.
-No era mi intención desmontar tu vida...
-Pero mi vida necesitaba ser desmontada. Anna, gracias.
-Pablo, no te pega nada esto... ¿Dónde está mi chulo y creído Pablo? -dije tratando de relajar el ambiente-.
-Aquí -dijo y se abalanzó sobre mis labios, devorándolos como yo echaba de menos que lo hiciese. Me agarró de los muslos acercándolos hacia él y posandome sobre él. Parecía que había venido con muchas, muchas ganas de y, para qué mentir, yo las tenía de él-.
-Espera, Christian -dije recordando que estaba fuera y separando a Pablo de mi-. Tenemos que salir, estará ahí.
-Deshazte de él y aprovechemos el día.
-¡Eso es!

Le agarré del brazo y lo llevé corriendo hasta el salón donde seguía Christian.

-Christian: Enana, yo me voy, no quiero molestar.
-Anna: Tengo una idea mejor. Piscina. Vosotros y yo. ¿Os apetece? -dije ilusionada- Seguro que os llevaréis genial al final del día.
-Pablo: Pero, Anna, yo pensaba en...
-Anna: Shh -dije cortante- está decidido. Voy a por el bikini y vosotros deberíais hacer lo mismo.

Y me fui hacia la habitación. Cogí un bikini bonito, una toalla y algo de dinero y salí. Ellos me estaban esperando, como Christian tenía el coche podíamos ir a por sus bañadores. Nos montamos en el coche los tres, ellos delante y yo en medio detrás y me puse a mirar el móvil mientras ellos hablaban.

-Asique, vosotros sois amigos, ¿no? -dijo Pablo-.
-Sí, nos conocemos desde el instituto.
-Solo amigos, ¿no?
-Solo amigos -dijo Christian seguro de si mismo-. Aunque si fuese por mi...
-¿Ella te ha dado calabazas?
-Se merece algo mejor pero técnicamente sí, me ha dado calabazas.
-¿Y no tienes novia? ¿Has tenido novia después de ella?
-Ella nunca ha sido mi novia pero no, no la tengo ni la he tenido después de saber lo que sentía por ella. No engaño a mi corazón -dijo Christian sin dejar de mirar hacia delante-. Yo tengo claro lo que quiero y eso es Anna -se hizo un pequeño silencio algo incómodo-. ¿Y tú? ¿Tienes claro lo que quieres?

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