𝔉. Efímero.
CHAPTER TEN
Lo que creyó
que pasó.
𝔏a pelinegra había perdido la cuenta de cuántos días habían pasado desde la última vez que había salido del edificio a tomar un buen café cargado.
Extrañaba la vida antes del apocalipsis, aunque admitía que no era la mejor, prefería repetir una y otra vez los pocos momentos que disfrutó en su desafortunada existencia. Extrañaba el amor que sus padres sentían por ella, extrañaba hablar con su hermana, extrañaba su voz.
¿Será este el precio que está pagando? Porque se lo están cobrando muy duro.
Poco a poco se estaba olvidando del afecto que sus padres le daban de niña, mentiría si dijera que le daba igual, porque en el fondo le dolía sentirse sola sin cariño familiar. Le frustraba pensar que su hermano vivirá su vida en un mundo jodido, sin saber que es crecer con padres y en un hogar.
Y posiblemente sin ella.
Había decepcionado a su familia, no había podido proteger a sus hermanos.
Sus ojos se cerraron escuchando por un momento el silencio mismo. Se extrañó ya que desde que se desató el caos todo era ruidos, llantos, desesperación y gruñidos de monstruos. Pudo sentir un tenue viento acariciar sus mejillas sonrojadas, junto con unos cantos de pájaros revolotear en el aire. La brisa se percibía fresca y tranquila. No dudó en abrir los ojos, pudiendo visualizar un paisaje muy diferente.
Ya no estaba aquella reja trasera de la parte del edificio conectada con el jardín de tomates que con el tiempo se habían podrido. Ahora observaba un campo lleno de flores y vegetación. No había nadie, solo estaba ella y la naturaleza.
Al fondo se oía la caída de una cascada, y el agua correr por un lago. Estaba en una colina, abajo de un árbol. Miró el cielo azul, y por un momento se pudo olvidar de todo lo que afrontaba en el mundo real. Aún se encontraba con la ropa que usó el día anterior, pero se percató de que su pelo estaba limpio y no tenía ninguna herida.
Bajó por un camino formado de rocas y cercas. A medida que iba caminando, veía más flores y mariposas, hasta llegar a una pequeña casa de madera de roble.
Dudó en entrar, pero la curiosidad la impacientaba. Abrió la puerta lentamente, pero antes de entrar, escuchó una voz familiar detrás de ella. Volteó de inmediato, encontrándose con la mirada azulada y cabello castaño de una joven.
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𝐄𝐅𝐈𝐌𝐄𝐑𝐎 | Sweet Home.
Fanfic𝐄 | Lo único que tenía que hacer era aceptar un trabajo en las instalaciones del laboratorio de Corea del Sur, sin imaginar que estaría involucrada en los sucesos mounstrosos que desatarían un apocalipsis mundial. "En la vida hay situaciones más di...