Han pasado algunas semanas, Rusia no dejaba de estar deprimido por Sandy y tampoco podía dejar de pensar en ella, en lo que estaba haciendo. De vez en cuando revisaba el perfil de la colombiana en busca de alguna señal que le diera indicios de su paradero, de que hacía y como estaba. Sin embargo, y para su mala suerte, seguía estando bloqueado de todas sus redes sociales, lo cual solo lo deprimía aún más. La peor parte era saber que aunque estaba mal por ella, no podía hacer nada por mejorar y solo seguía yendo a peor.
México detestaba ver cómo su amiga y traductora cada vez se deprimía un poco más. Pero era inevitable notar que cuando estaba con él podía ser ella misma de nuevo. Había llorado con él, había hablado con él de todo lo que había pasado, le había confesado de quién estaba enamorado y confiaba en él para todo. Al mexicano eso no lo hacía más que feliz, sin importar que le contagiara su depresión o le sembraba un granito de odio a Sandy por haberlo abandonado así.
Chile sin embargo estaba más bien preocupada. A Rusia no le quedaban más que dos meses y una semana para volver a la normalidad. Bielorrusia le había escrito casi todos los días contándole de sus temores. Sin darse cuenta, ellas dos también se habían vuelto confidentes la una de la otra y, casi sin notarlo, Chile estaba pendiente de la cuenta de la europea casi todos los días. O inclusive releía los mensajes que tenía con la hermana del eslavo con una sonrisa tonta en su cara. Deseaba con todas sus fuerzas volver a ver a la bielorusa tan solo para invitarla a una salida, o a pasear al parque, o quizás a ver una película, o incluso tan solo a quedarse mirando al techo mientras hablaban tonterías sobre el futuro.
¿Pero qué demonios había pasado? ¿Acaso cupido los había flechado a los tres al mismo tiempo? Y si, menciono a los tres porque Rusia inevitablemente está cayendo rendido ante los pies de México. Conforme va confiando más en él también su corazón se va abriendo y dejándose llevar. Por más que Rusia lo frene, por más que trate de evitar y ocultar sus sentimientos, lo cual es realmente bueno haciendo. No podía tampoco dejar de pensar en que estaba mal hacerlo, ¿qué diría la gente si el gran Rusia comenzaba a salir con otro hombre? Claro que pensarían mal. Aunque bueno, en estos momentos quizás no, era una mujer.
Amaba y odiaba la idea del beso para regresar a ser un hombre. Por un lado quería encontrar a la persona indicada para por fin acabar con ese martirio, dejar de menstruar, que las personas dejarán de perder la mirada en su escote, que la gente lo tratara de idiota y le explicará cosas que son más que obvias, y además podría volver a ser el Rusia que todos conocen. Sin embargo, también odiaba la idea. Porque se había enamorado del cuerpo que veía frente al espejo todos los días. ¿Acaso era extraño sentirse más cómodo de esa manera? Tal vez para algunos, pero para él ya era normal admirarse a si mismo y pasar tiempo cuidando y arreglando su cuerpo y rostro para verse mejor cada día.
Y aunque no le gustará como lo trataban de inferior en las calles, con México todo era tan diferente. No había necesidad de que le explicará cosas como el fútbol o de electrónica. Tampoco se quedaba perdido mirando sus pechos, o su trasero. Más bien sus orbes cafés se perdían ante la mirada de sus diamantes celestes. Quedaba hipnotizado bajo el encanto de su sonrisa. Rusia sabía esto, no era tonto, solo que no se había dado cuenta hasta ese momento. Y para ser sincero, le gustaba esa clase de atención que le brindaba el mexicano.
—Ana —México le llamaba abreviando su nombre—. ¿Qué estás mirando, princesa?
—Nada, nada —nuevamente le regaló una sonrisa, que no paso desapercibida ante el mexicano—. Tan solo estaba pensando.
—¿Ah, si? ¿En qué pensabas, mi reina?
—¿Ahora soy una reina?
—Para mi lo eres, chula —le guiñó un ojo—. Ese no es el punto, linda, ¿en qué tanto piensas que estás tan callada?
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Женщины (RusMex)
Fanfikce» Actualizaciones: Martes « En un viaje organizado por la ONU, todos los países deben unirse a una marcha LGBT+. Sin embargo, el hijo mayor de la Unión Soviética se reusa a participar, por lo que huye de la escena lleno de rabia. Su odio irracional...