Narra Mateo
Toco el timbre de su casa. No creo que esta vez debería ser yo quien se disculpe, pero realmente no quiero irme a Miami estando disgustados, por lo que prefiero olvidar lo ocurrido esta mañana y despedirnos bien.
Mis labios buscan los suyos, encontrando su mejilla.
+ Malú, no quiero viajar enfadados.
Suspiro.
+ Además tengo algo que decirte.
- ¿El qué?
+ He hablado con...
J: Cuñado...
Su hermano sale a saludar desde la cocina con cara de circunstancia, interrumpiendo sin resultados. Mi chica es suficientemente lista para entender a donde iba a acabar aquella frase.
Su mirada de desaprobación se alterna entre ambos.
+ Y con Manu...
Dejo caer el final de la confesión.
+ Y antes de que me digas de todo.
Advierto.
+ Ya sé que puedes cuidarte sola, pero no sabemos de lo que es capaz Sebastián.
Le recuerdo. Si no tuvo miramientos para hacer sufrir a Eva alejándola de mí, no podemos contar en que se irá con cuidado tratándose de Malú.
+ Y aunque no te guste que yo también te cuide, no puedo dejar de hacerlo, porque te quiero demasiado para correr el riesgo.
- ¿Tú te estás quedando conmigo? ¿De verdad te piensas que con dos frases románticas me va a dejar de importar que seas un bocazas y mandes a mi hermano y a Manu a tenerme vigilada todo el tiempo?
Me recrimina a gritos.
- Vete a Miami y ya si te da la gana te quedas allí.
+ Malú.
Resoplo sin perder la calma. Que mal pronto tiene esta mujer.
- Ni Malú, ni leches.
Se aparta de mí, que ingenuo, he intentado apaciguarla con caricias.
- Vete.
+ Venga, cariño.
Pido una tregua.
+ Me voy por muchos días, déjalo estar.
Yo también estoy dolido y molesto, pero no merece la pena anclarse a aquellos sentimientos. Prefiero irme con el sabor de sus labios en mi boca.
- ¿Me has mentido dos veces y luego me pides que lo deje estar?
Me reprocha.
+ No, la verdad aquí, es que no te he mentido ninguna, porque lo primero que he hecho tras hablar con José y Manu es venir a contártelo, y lo de Sebastián te lo aclaré esta mañana, pero siempre es más fácil culparme a mí, recurriendo a un error del pasado que dices haberme perdonado, pero que evidentemente no lo has hecho.
Me defiendo.
+ No puedo cambiar las cosas que ya pasaron, Malú.
Le recuerdo, aunque nada quisiera más que poder hacerlo.
+ Voy a arrepentirme cada día de aquello.
Reconozco. Puede que algún día ella me perdone de verdad, pero no sé si yo mismo consiga perdonarme.
+ Pero te lo he dicho esta mañana y te lo repito ahora... Lo nuestro no va a funcionar si dudas constantemente de mí, o si piensas que cada cosa que digo o hago es una mentira.
Advierto.
+ Igual estos días que me voy te vienen bien para reflexionar, y pensar si lo nuestro tiene algún sentido, o con querernos no es suficiente.
Me despido entristecido.
+ Cuídate.
Pido saliendo de su casa.

ESTÁS LEYENDO
Todos los secretos (Segunda parte)
RomanceUna historia en la que TODOS tienen algo que ocultar