Capítulo 26. Los padres de Rengoku

63 4 8
                                    

POV Narrador

Varios días habían pasado, Rengoku ya se encontraba en planta, pero Genya seguía inconsciente, aunque según los médicos este se encontraba bien además de que sus manos estaban enyesadas, no había despertado, esto a decir verdad hacia que Sanemi se preocupara ya que los médicos decían que había veces que los enfermos no despiertan por decisión propia, ¿y si fuera así?


Uzui como le prometió a Rengoku no lo dejaba solo siendo los únicos momentos cuando iba a ver a Sanemi aprovechando que le hacían las pruebas pero a la media hora volvía junto a él. Esa rutina la tuvieron durante una semana, Sanemi ya no sabía que hacer, los médicos decían que ya debería de haber despertado pero no lo había hecho. El sueño por fin lo derrotó ya que era el quinto día sin dormir, aunque se despierto por algo que ya se había rendido.


—Aniki... —aunque la voz fue muy floja, fue lo suficiente para que el avino despertará—.

—¿Genya? —se levantó y se puso al lado de la cama —¿Genya?

—Ani...ki... —la alegría de Sanemi fue reflejada por unas lágrimas que corrían por su mejilla—.

—Estoy aquí —le acarició la mejilla —Aniki está aquí —pulsó uno de los botones que había al lado de la cama para llamar a los enfermeros, los cuales aparecieron al poco tiempo —acaba de despertar.


Se separó para que los enfermeros y médicos le hicieron todo lo necesario. A partir de ese instante en dos días la cosa cambió, era cierto que Genya debía de hace rehabilitación para ayudar a que sus manos volvieran a ser lo mismo, pero su ánimo volvía a ser el mismo.


Al saber esto el rubio se sintió feliz, aunque había veces que seguía echándose la culpa, le dio mucha alegría volver a verlo, Uzui tenía ganas de volver a su casa, Rengoku ya se encontraba en buen estado aun así decidió no decirle lo que verdaderamente sentía, temía que por todo el mal que había sufrido, Rengoku también se enamorara pero sin sentir de verdad ese sentimiento. Por ello decidió quedarse a su lado y cuidarlo, solo quería su felicidad.


Como siempre después de que la enfermera le mirase su temperatura y tensión Uzui volvía a sentarse a su lado y a cogerle la mano, aunque la voz de una mujer hizo que se la soltara.


—Mi niño.

—¿Mamá? —esa mujer entró en la habitación y abrazó a Kyojuro, Tengen al verla se levantó de la silla, además de levantarse un poco al sentir la mirada amenazante del padre de Kyojuro y poco después la mujer también lo miró —¿quién eres tú?

—Mamá él es Uzui, es quien me ayudó y me comenzó a mostrar lo equivocado que estaba.

—Muchas gracias por haber cuidado de nuestro hijo.

—No tiene que agradecerme nada, Rengoku es un buen amigo.

—Me alegra —volvió a mirar a su hijo —hemos hablado con tus médicos y dicen que en dos días ya podrías irte de aquí.

—Eso es genial, ¿verdad Uzui?

—Si, iré a la casa a por tus cosas —sonrió a los padres —podrás volver a tu casa —el rubio iba a responder al comentario del alvino pero la caricia de su padre hizo que se callara—.

—Vale.

—De nuevo muchas gracias por cuidar de nuestro hijo —la mujer lo abrazó y al separarse acarició su rostro, y pudo darse cuenta de algo que parecía que era la única en esa sala que lo sabía—.

—Después volveré —una última sonrisa fue en dirección del rubio el cual se cogió su propia mano al sentir en el fondo que Uzui no le volvería a coger la mano, justo cuando salió de la habitación el padre del rubio lo paró—.

—¿Te llamas Uzui, no?

—Si señor, en que puedo ayudarle.

—Te agradezco que hayas cuidado a mi hijo, pero te pediría que dejes que vuelva a casa.

—Claro señor.

—Todo lo que sé es gracia a lo que nos dijo la policía y nos dijeron que nuestro hijo estaba estudiando.

—Si, su hijo será un gran profesor.

—Hay una universidad más cercana a nuestra casa de la que se encuentra ahora, así que despídete de sus compañeros por él, no queremos que vuelva a esa vida —a Uzui le estaba rompiendo el corazón, el padre de Rengoku le estaba diciendo que se lo llevaría y que no lo volvería a ver, solo tuvo fuerza para afirmar con la cabeza y tras despedirse camino hasta la habitación donde se encontraba Sanemi junto a Genya y ambos se encontraban riendo hasta que vieron al más alto—.

—¿Qué haces aquí Uzui?

—Los padres de Rengoku han venido.

—Eso es genial, ¿o no?

—Se lo van a llevar, lo van a sacar de la universidad —conforme hablaba las lágrimas aumentaron a lo que Sanemi fue y lo abrazó —lo voy a perder.


Continuará...

Eres mi musaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora