No sabía que podía extrañar a alguien de una forma tan extrañamente intensa. No poder verte en la semana ni tener esa hora de desconexión y felicidad fue un golpe algo duro para mí en estos agobiantes días, más de lo que alguna vez habría imaginado. Estoy enamorándome... quizá mucho mas de lo que me gustaría admitir, y eso me asusta. Sé que jamás seré correspondida, que tienes a alguien que te hace feliz y que ni en un millón de años me voltearías a ver de esa manera a mí, otra simple niña inmadura a la que le das clases. Hablar contigo es la parte favorita de mi día... admirar cómo te emocionas cuando me explicas un tema en el que eres experta, el brillo en tus preciosos ojos cuando estás feliz es incomparable. Tu aroma me embriaga cada que, por alguna circunstancia, tengo que acercarme más a ti de lo normal. Ese olor me hace sentir como que nada puede hacerme daño, como si estuviera a salvo y una acogedora brisa me rodeara, viéndome en un estado de repentina, pero hermosa plenitud y sobretodo paz. Comienzo a pensar que tienes la capacidad de hechizar de alguna forma a las personas, provocando que sea imposible no voltear a verte cada que haces presencia en cualquier lugar. Estoy segura que la forma en la que me quedo embobada con tu belleza, no sólo física, es algún tipo de magia.
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Como que casi no se nota que estaba escuchando esta obra maestra mientras escribía esta mierda.
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