N A M J I N

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Seokjin se movía por la calle en pasos silenciosos. Había perdido su staff de seguridad hacía mucho tiempo, y ahora tenía que confiar en sus pies para dirigirse a casa.

Jodidos periodistas, eran la perdición de todos los modelos y artistas en América. Su carrera se había formado hacía unos años y todo había ido más que bien, había sido contratado para una lujosa marca de ropa para la que muchos otros modelos no habían podido por no ser lo suficiente 'visualmente atrayentes'.

Los periodistas eran un grupo sin alma, formado por fanáticos y crueles que hacían lo que sea por conseguir una noticia.

Seokjin nunca se había cruzado con uno antes, pero no lo habían deseado tan mal como lo hacían ahora.

Había ido demasiado lejos, enseñando a modelos más jóvenes lo que necesitarían saber para poder avanzar, distintas marcas llevaban su rostro, su nombre estaba por todos lados, y Jin apenas había podido evadirlos.

Algunos de sus amigos no habían tenido tanta suerte. Ahora él tenía uno detrás de él. Jin había sido perseguido desde el estudio fotográfico, luego en la casa de su amigo Taehyung y ahora en la calle de camino a su casa, y esperaba perder al hombre entre los demás peatones.

En realidad se había encontrado con el hombre unas cuantas veces, pero hasta ahora lo había visto. Había algo en él que era raro, eso era seguro. Tenía un modo de actuar que Seokjin nunca había visto antes en otro periodista. Y si era honesto, a veces dudaba que fuera uno.

Francamente, no importaba su aspecto o su forma de actuar, siempre y cuando él pudiera evadirlo. Su último encuentro involucró a Seokjin casi llamando a la policía por que el hombre estaba fuera de su ventana en la noche.

El modelo había tenido el tiempo justo para ver un flash y escuchar un 'click' antes de girarse y correr más profundo en la calle. Fue entonces cuando el rubio había perdido a su staff. Había corrido por otra calle cuando algunos de sus fans lo vieron y decidieron lanzarse contra él. No le molestaba estar con sus fans pero ese día en especial se sentía cansado, estresado y con ansiedad por el hombre.

Los ojos de Jin recorrieron el área en el que se encontraba. Había varios edificios, pero él no conocía ninguno de ellas. Detrás de él, podía oír cómo se acercaban los pasos sobre el pavimento.

'Mierda, jodida mierda, Seokjin.' Su corazón martilleaba en su pecho, y seleccionó el último edificio en una fila de tres a la derecha, era un pequeño hotel. Su mano temblorosa empujó cuidadosamente de la puerta, y entró dirigiéndose hacia donde estaba un chico de cabello rosa, minutos después subió las escaleras hacía la habitación '505'.

La habitación estaba inundada de oscuridad, y Jin parpadeó cuando sus ojos se ajustaron. No había mucho, y al principio pensó que se había confundido de habitación. Pero sus ojos se posaron en una enorme cama en el centro de una habitación que estaba sorprendentemente en buena forma.

Cruzó rápidamente la alfombra y se dejó caer sobre ella. Tomó un poco de tiempo, pero fue capaz de calmar su respiración tras haber corrido del hombre.

Dios, ¿era esto a lo que se había reducido « a él » escondiéndose en un viejo hotel lleno de polvo y moho? Se cubrió la nariz y la boca con las manos y respiró profundamente. Lo último que necesitaba era que ese imbécil estuviera cerca y lo escuchara estornudar.

¿Qué tan patético sería eso?

Bajo la puerta de madera del cuarto, podía ver una sombra que se movía. Cerró los ojos con fuerza cuando el miedo lo asaltó, solo para abrirlos de nuevo cuando el chirrido de la misma puerta abriéndose resonó en el aire.

'Mierda,' pensó frenéticamente. 'Vete. Nada que ver aquí, bastardo. Dios, ayúdame..'

Pero, ¿desde cuándo Dios escuchaba las oraciones del joven modelo?

30 Days of Smut Challenge ➸ YoonMin [윤민]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora