Me desperté no queriéndolo hacer en realidad. Si no fuera porque mi estómago me demandaba alimento, seguiría durmiendo.
-Hambre...- gruñí.
"Rrrpjjjgjglw"
¡Cállate!
Estúpidos intestinos gruñidores.
Me desarropé y me quedé unos minutos viendo el techo.
No me quiero levantar, pero tampoco quiero morir por un suicidio de mi estómago.
Me paso una mano por el rostro y pongo un pie en el suelo.
¡Noo!
Por fin me levanto y me dirijo hacia la puerta.
Qué rico huele.
Abro la mencionada puerta y el sonido del aceite salpicando y golpeando contra lo que se estuviera friendo inundó mis oídos.
-¿Ya despertaste?- escuché preguntar a Darrel.
-Sí, sabroso pedazo de carne aceitoso- suelto comenzando a babear. Huele realmente bien.
-Muchas gracias, aunque suelen llamarme sexy o sensual pedazo de hombre bien formado- escuché su risa sarcástica.
-Cállate y alimentáme-
Me senté en uno de los bancos que había para la barra.
-¡Tocino!- exclamé feliz.
-Así es. La receta especial tapa arterias de mi madre-
-Siempre amé la comida de mi tía- tomé el tenedor y comencé a devorar mis huevos con tocino. Extra tocino.
Desgraciadamente, el alimento en mi plato duró sólo unos cuantos minutos. Aahh.
-¿Te gustó?- me preguntó.
-Que sino, ¡me encantó! ¡Estaba tan bueno! Adhkakaj-
Rió.
-Me sorprende que no te hayas hecho diabética-
Lo miré mal.
-¿Hoy no vas a ir a la universidad o al trabajo?- le pregunté.
-Es mi día libre, además, ya entregué los trabajos de la universidad-
-¿Eso significa que podemos salir a alguna parte?-
-¿No tenías que ir con el idiota de cabello morado?-
-¡Ah, Jesse, lo había olvidado!-
-¿Te imaginas que lo dejaras plantado?- comentó burlón.
-Vaya problema que tienen ustedes dos. Aunque no puedo recordar porqué se llevan tan mal-
-Es sólo que una persona normal no se puede llevar bien con un imbécil como ese-
-Es sólo que una persona racional y madura no suelta indirectas infantiles- lo contraataqué riendo.
Me fulminó con la mirada.
-Pero, ¿entonces haremos algo?- le pregunté.
-No lo sé. ¿Tú quieres hacer algo?-
-¿Y si vemos películas?-
-No está mal-
Organizamos de nuevo el fuerte de almohadas en su cuarto y reunimos cuanta comida pudimos. Me dejé caer sobre la cama y comenzó a agitarse.
-Jeeje- reí jocosamente.
-Jaja. ¿Qué con tu risa?-
-No lo sé-
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Mi ángel pelirrojo
Любовные романыElizabeth ha estado enamorada de Adam desde casi toda su vida, pero por cuestiones personales tuvo que abandonar su ciudad y a Adam, dando por sentado que jamás lo vería de nuevo. Ahora Elizabeth ha vuelto a su ciudad. ¿Se reencontrarán o sólo son...