Capitulo 9: Enamórate de la ciudad

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Me desperté no queriéndolo hacer en realidad. Si no fuera porque mi estómago me demandaba alimento, seguiría durmiendo.

-Hambre...- gruñí.

"Rrrpjjjgjglw"

¡Cállate!

Estúpidos intestinos gruñidores.

Me desarropé y me quedé unos minutos viendo el techo.

No me quiero levantar, pero tampoco quiero morir por un suicidio de mi estómago.

Me paso una mano por el rostro y pongo un pie en el suelo.

¡Noo!

Por fin me levanto y me dirijo hacia la puerta.

Qué rico huele.

Abro la mencionada puerta y el sonido del aceite salpicando y golpeando contra lo que se estuviera friendo inundó mis oídos.

-¿Ya despertaste?- escuché preguntar a Darrel.

-Sí, sabroso pedazo de carne aceitoso- suelto comenzando a babear. Huele realmente bien.

-Muchas gracias, aunque suelen llamarme sexy o sensual pedazo de hombre bien formado- escuché su risa sarcástica.

-Cállate y alimentáme-

Me senté en uno de los bancos que había para la barra.

-¡Tocino!- exclamé feliz.

-Así es. La receta especial tapa arterias de mi madre-

-Siempre amé la comida de mi tía- tomé el tenedor y comencé a devorar mis huevos con tocino. Extra tocino.

Desgraciadamente, el alimento en mi plato duró sólo unos cuantos minutos. Aahh.

-¿Te gustó?- me preguntó.

-Que sino, ¡me encantó! ¡Estaba tan bueno! Adhkakaj-

Rió.

-Me sorprende que no te hayas hecho diabética-

Lo miré mal.

-¿Hoy no vas a ir a la universidad o al trabajo?- le pregunté.

-Es mi día libre, además, ya entregué los trabajos de la universidad-

-¿Eso significa que podemos salir a alguna parte?-

-¿No tenías que ir con el idiota de cabello morado?-

-¡Ah, Jesse, lo había olvidado!-

-¿Te imaginas que lo dejaras plantado?- comentó burlón.

-Vaya problema que tienen ustedes dos. Aunque no puedo recordar porqué se llevan tan mal-

-Es sólo que una persona normal no se puede llevar bien con un imbécil como ese-

-Es sólo que una persona racional y madura no suelta indirectas infantiles- lo contraataqué riendo.

Me fulminó con la mirada.

-Pero, ¿entonces haremos algo?- le pregunté.

-No lo sé. ¿Tú quieres hacer algo?-

-¿Y si vemos películas?-

-No está mal-

Organizamos de nuevo el fuerte de almohadas en su cuarto y reunimos cuanta comida pudimos. Me dejé caer sobre la cama y comenzó a agitarse.

-Jeeje- reí jocosamente.

-Jaja. ¿Qué con tu risa?-

-No lo sé-

Mi ángel pelirrojoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora