Toma lugar durante "Un paseo por la oscuridad", capítulo 8 de Ciudad de los ángeles caídos
"porque no puedo hablar contigo" dijo Jace. "No puedo hablar contigo, no puedo estar contigo, no puedo ni siquiera mirarte." – Ciudad de los ángeles caídos.
Jace nunca olvidará la mirada en la cara de Clary después de que lo dijo. Conmoción al principio, palideciendo de dolor.
Él la había lastimado antes, nunca porque quisiera, aunque había arremetido contra su propia ceguera. La vez que lo vio besando a Aline y él dijo cada cosa espantosa en la que pudo pensar como si las meras palabras tuvieran el poder para hacerla desaparecer, para enviarla de regreso a donde estaba a salvo.
Siempre se ha preocupado más de si ella estaba a salvo que cualquier otra cosa. Si no le preocupara, nada de esto estaría sucediendo. Jace se pregunta si ella podía verlo en sus ojos, ese terror, los fragmentos de todas esas docenas de sueños en los que la apuñaló o la estranguló o la ahogó y luego miraba sus manos, empapadas con su sangre.
Ella retrocedió un paso. Hay algo en su cara, pero no es miedo. Es infinitamente peor. Se da la vuelta, casi tropezando en su prisa por escapar, y sale corriendo del club.
Por un momento se pone de pie y la sigue con la mirada. Esto es exactamente lo que quería, una parte de su mente le gritó. Es para alejarla. Para mantenerla a salvo, lejos de él. Pero el resto de su mente está mirando la puerta que se cierra detrás de ella y viendo el final, la ruina de todos sus sueños. Una cosa era empujarla hasta este punto. Otra cosa era dejarla ir para siempre. Porque conoce a Clary, y si ella se va ahora, no volverá nunca más.
Vuelve.
De alguna manera Jace está fuera del club y la lluvia cae como un disparo. Él ve todo de una sola vez, como siempre lo ha hecho, como fue entrenado para hacerlo. La furgoneta blanca en la acera, la inclinación de la calle mientras se curva hacia Greenpoint, la oscura apertura de un callejón detrás del bar, y Clary en la esquina, a punto de cruzar la calle y salir de su vida para siempre.
Ella tira con fuerza su brazo cuando él la alcanza, pero cuando él pone su mano contra su espalda ella le deja guiarla hacia el callejón. Su mano se desliza a través de ella de vuelta a su brazo mientras gira para enfrentarlo –y él puede ver todo a su alrededor de nuevo: la pared de ladrillos húmedos detrás de ellos, las ventanas enrejadas, los desechos de un equipo de música empapado y reposando en un charco de lluvia.
Clary está levantando su cara, pequeña y pálida, su rímel corriendo, en rayas brillantes bajo sus ojos. Su cabello se ve oscuro, pegado a su cabeza. Se siente frágil y peligroso a su alcance, un explosivo de vidrio.
Ella aparta el brazo del suyo. "Si piensas disculparte, no te molestes. No quiero oírlo". El Intenta protestar, para decirle que sólo quería ayudar a Simon, pero ella sacude su cabeza, sus palabras salían como misiles que dolían: "Y no podrías decirme ¿a mí? ¿No podías enviarme un mensaje de texto para decirme dónde estabas? Oh, espera. No, claro que no podías, porque todavía tienes mi maldito teléfono. Dámelo".
Él intenta devolverle el teléfono, pero apenas se da cuenta de sus movimientos. Él quería decir: No, no, no, no podría decírtelo. No podía decírtelo. No puedo decirte que tengo miedo de hacerte daño aunque no quiera. No puedo decir que tengo miedo de convertirme en mi padre. Tu fe en mí es lo mejor que tengo en mi vida y no puedo soportar destruirla.
" –Perdóname– "
Su cara se vuelve blanca, su lápiz labial brillante contra su piel descarnada. "Ni siquiera sé lo que crees que se supone que debo perdonarte. ¿no amarme más?"
Ella se aleja de él y tropieza ciegamente, y él no puede detenerse: la atrapa. Ella es delicada y tiembla en sus brazos, ambos están empapados de lluvia, él no puede parar. La boca de Clary está parcialmente abierta, y él baja sus propios labios contra los de ella, saboreando lápiz labial, jengibre dulce y Clary.
Te quiero. No puede decirlo, así que intenta decírselo con la presión de sus labios y su cuerpo y sus manos. Te quiero, te quiero.
Sus manos están alrededor de su cintura, levantándola, había olvidado: Clary no es frágil, es fuerte. Sus dedos se están clavando en sus hombros, su boca feroz contra la de él, y su corazón late como si tratara de liberarse de su cuerpo mientras él la deja en un parlante roto.
Detente, su mente se lo está diciendo. Detente, detente, detente. Él fuerza sus manos lejos de ella y los coloca en la pared, a cada lado de su cabeza. Sólo que eso deja su cuerpo más cerca suyo, y eso es un error. Puede ver el pulso golpeando en su garganta; su lápiz labial ha desaparecido; no puede apartar la mirada del rosa clavel de su boca, sonrojada por el beso, mientras respira: "¿Por qué no puedes hablarme? ¿Por qué no puedes mírame?"
Su corazón late con fuerza como si quisiera dejar su cuerpo y ser independiente. Y vivir en otro lugar. "Porque te amo".
Es la verdad, y una verdad inadecuada, pero él siente que le atraviesa con la fuerza de una mentira. Su cara se suaviza, sus ojos se abren. Sus manos están contra él, pequeñas, delicadas y cuidadosas, él se inclina hacia ella, respirando el aroma bajo el olor de la lluvia. "No me importa", se oye decir. "Estoy harto de tratar de fingir que puedo vivir sin ti. ¿No lo entiendes? ¿No ves que me está matando?"
Se está ahogando, y es demasiado tarde. Él la busca como un adicto que busca desesperadamente la droga que ha jurado no volver a tocar, decidiendo que es mejor quemarse en una última hoguera que vivir para siempre sin ella.
Y el mundo gris arde a su alrededor con color mientras se juntan, sus cuerpos chocando fuerte contra la pared detrás de ellos. El agua que empapa su vestido lo hizo tan resbaladizo como el aceite de motor bajo sus dedos. La agarra y tira de ella, el deseo remoldea sus cuerpos con cada toque. Su respiración es irregular en sus oídos, sus párpados medio cerrados y revoloteando. Él está tocando su piel en todas las partes que puede: su la garganta, atrás de su cuello, sus clavículas duras bajo la punta de sus dedos, sus brazos, suaves y resbaladizos. Sus manos también están sobre él, no más tímidas que las suyas, y cada toque parece quemar la lluvia y el frío.
Ella está agarrando sus hombros cuando levanta sus piernas y las envuelve alrededor de su cintura, y él hace un ruido que ni siquiera sabía que podía hacer. Es demasiado tarde para detenerse ahora. Sus manos se aprietan involuntariamente, y siente el tejido de sus medias rasgarse bajo sus dedos, está tocando su piel desnuda. Y sus besos saben a lluvia. Y si no estaba cayendo antes, ahora lo estaba haciendo.
Él piensa en la Caída, en ángeles cayendo para siempre en fuego, y en Ícaro, que había volado demasiado cerca del sol. Había pensado en la agonía de la caída, el terror de la misma, pero nunca que pudiera generar júbilo. Lucifer no había querido caer, pero tampoco quería servir, y cuando Jace acercó a Clary a él, más cerca de lo que había alguna vez hecho se preguntó si solo en el acto de caer uno podría ser verdaderamente libre.
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We Jace You a Clary Christmas - A holiday compendium of Clace Extras
FanficWe Jace you a Clary Christmas - Cassandra Clare con correcciones Son las historias que publico Cassandra Clare traducidas al español. Con los puntos de vista de Jace en algunas escenas y algunos extras. También hay extras como de Academia de cazado...