Adaptarse significa ajustarse a una situación, lugar o... persona. No recuperé todos los detalles de las semanas siguientes después de lo sucedido. Hubo charlas por aquí, noches con los abuelos por allá, mi madre molesta de por medio, ah y casi lo olvido, Kang en la habitación de a lado. Su existencia fue tan complicada como el problema matemático más difícil que se te pueda ocurrir.
No habíamos hablado entre nosotras, yo prefería encerrarme en mi habitación y hablar por teléfono con alguna de mis amigas. Mientras que Haerin asistía a asuntos legales junto a mi madre y abuela, además atendía sus últimos días de clases en línea. De todas formas al final del día cenábamos lo que mi madre compraba en la calle sin decir una palabra y después nos íbamos a dormir.
La primera vez que nos quedamos realmente solas fue el día en que mi madre tuvo una junta con el juez para hablar tanto de la herencia como de la custodia de Haerin. Ella aún tenía un brazo enyesado, una férula en su pie derecho y bastantes moretones por todo el cuerpo. Sus ojos, que al igual que los de mi papá eran extremadamente grandes y parecidos a los de un gato, se veían cansados. Mis propios ojos igual de grandes y felinos se veían como dos sacos azules. Lo gracioso es que a pesar de aquella característica en común, donde de inmediato sabrías de quién éramos hijas, seguíamos sin parecernos en nada.
—Hyein, cariño, se que siempre te ayudo con esto pero tendrás que hacerlo sola esta vez ¿de acuerdo?
Se suponía que ya estaba preinscrita en una preparatoria no muy lejos de donde ya me encontraba estudiando, pero por los inconvenientes le pedí a mi madre moverme más lejos, lo cual significaba un montón de papeleo a un mes de comenzar el nuevo ciclo escolar. No me agradaba la idea de que mi madre no pudiera ayudarme a inscribirme (de nuevo y por mero capricho mío) en mi primer año de preparatoria, bachillerato, high school o como te sea conocido. Para mi el regreso a clases era sagrado, tenía una manía por comprar útiles escolares y acomodar todo de la manera más perfecta posible. Tanto ella como yo disfrutabamos de estas fechas y ahora parecía que tendría que decirle adiós por un tiempo indefinido.
Tuve que aceptar como la niña grande que era. También le aseguré que ayudaría a Haerin con su inscripción para la misma escuela. En un inicio ninguna estaba contenta con eso; Haerin quería seguir en su antigua escuela y yo no quería que me vieran con mi media hermana. Muchos vecinos se habían enterado de la infidelidad y digamos que bastantes de esos vecinos tenían hijos que probablemente serían mis compañeros de curso incluso si estaba en la otra punta del universo.
Para acercarme a mi media hermana tuve muchos inconvenientes. Me estaba costando encontrar un momento para hacerlo, después de todo era bastante incómodo de repente tener a una extraña en casa que al parecer era mi media hermana. A demás de todo eso, Haerin era por si sola bastante extraña. No hablaba, atendía todas las órdenes y se ocupaba de sus asuntos en silencio. A veces me se sorprendía lo fácil que era olvidar que vivíamos en la misma casa. Al principio eso era agradable para la mayoría, era mejor pensar que Haerin no existía antes que asumir su existencia. Todos tomamos ese acuerdo mutuo sin necesidad de expresarlo.
Cuando mi mamá se fue y yo quedé a solas con mi encargo, tuve que dejar de lado mi terquedad y acercarme a la extraña en la habitación de invitados. Mi abuela por primera vez en semanas no estaba en casa, por lo cual no serviría de intermediaria entre ambas.
Toqué su puerta un par de veces, ella no respondió por unos buenos treinta segundos y digamos que la palabra paciencia había desaparecido de mi vocabulario. Cuando me permitió pasar entré con una nueva irá burbujeante, igual a la que sentí la primera vez que la vi.
—Nos tenemos que pre-inscribir en la escuela, saca tus papeles. Rápido —exigi, y ella hizo lo que por un buen rato fue el gesto que más deteste en la faz de la tierra: parpadeó lento y me vio fijamente no por uno, ni dos, sino siete largos y tortuosos segundos, incluso sentí que mi párpado subió y bajó involuntariamente—. ¡Rápido!
Se movió igual de lento que su parpadeo, sacó sus papeles del buro a un lado de la cama y caminó detrás de mí hasta la mesa de la cocina donde ya tenía preparada la laptop de mi mamá con la página de la escuela abierta. Fui desesperada, no tenía idea de lo que hacía e intente ingresar mis papeles primero. Tenía problemas en buscar datos específicos, no entendía nada y comenzaba a frustrarme con rapidez. De pronto Haerin tomo mi brazo y me obligó a mirarla.
¡De nuevo el parpadeo lento y la mirada fija de siete segundos!
—¿Qué? —Le pregunté agresivamente.
—Si quieres yo lo hago. Hice esto el año pasado.
Y a pesar de que deseaba esa ayuda, me negué por venir por parte de ella y su estúpido parpadeo lento y mirada fija de siete segundos. No hace falta aclarar que cuando mi madre y mi abuela volvieron yo seguía intentando inscribirme, con un tutorial a un lado y Haerin esperando en la misma posición del otro lado.
Mi mamá se molestó y aunque como toda madre ya me había regañado veces anteriores en mi vida, nunca me había hablado de la forma en que lo hizo.
—¡Por Dios, Hyein, ni siquiera eres capaz de ayudarme con eso! —esperé a que le dijera algo a la susodicha a mi costado, pero para ella solo hubo una mirada fugaz llena de molestia y después ignorancia total. Sorprendentemente aquella acción me dio más miedo que mi propio regaño.
—Quiten todo esto de la mesa, vamos a cenar. Mañana resolveremos lo de la escuela. —Dijo mi abuela con una sonrisa cansada, y yo aún impactada por el comportamiento de mi madre me apresure a quitar todo, golpeando la mano de Haerin cuando intentó cerrar la computadora.
—Yo llevo esto.
Cenamos en silencio. Algo nuevo había llegado a demás de Haerin y mi abuela como residentes del hogar. Mi madre, ella también era nueva. Y pensándolo bien, yo también. No era capaz de reconocerme a mi misma por mucho que me doliera aceptarlo.
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Sempiterno 《Lee Hyein + Kang Haerin》 Newjeans
FanfictionDespués de la muerte de su padre, Hyein y su madre descubren que no eran su única familia. "Un momento puede cambiar tu día, un día puede cambiar tu vida, y una vida puede cambiar el mundo..." -Buda. Fecha de publicación: 21 de Octubre del 2023