Algún que otro ruido procedente del piso de abajo me despierta.
La cena transcurrió con normalidad, aunque un poco aburrida. Mi padre me preguntó por todo menos por mi trabajo. Ni si quiera me dijo que se alegra de que esté consiguiendo todo lo que un día me propuse. Y según me comentó, por fin ha encontrado trabajo en otra empresa de material de papelería diferente a la anterior.
Jane estuvo fría, distante y borde durante toda la noche: tal y como ella es. La última vez que vine a su casa, me recibió bien, el porqué todavía es un misterio sin resolver.
Yo me mantuve de perfil, mi padre sabe que tiene que hacer mucho para volver a conseguir mi confianza. En el fondo, creo que ha tirado la toalla. No me ha llamado en este último año que he estado viviendo en Londres; mi madre lo ha hecho cada dos o tres días y, para no agobiarme, a veces dejaba pasar más tiempo. No entiendo por qué le cuesta tanto preocuparse un poco de mí o de Lauren. Bueno, no sé qué tipo de relación mantiene con Lauren, ya que las veces que he venido a ver a mi padre, mi hermana no me ha acompañado. Pero creo que ellos se llevan bien, bastante bien, y me alegro mucho por mi hermana. Lauren es más pacífica, si tiene que elegir entre decir lo que piensa y evitar problemas, indudablemente escogería la segunda opción.
Me levanto de la cama y bajo las escaleras con el pijama aún puesto. Mi sentido del olfato capta un olor dulce y apetitoso. Entro en la cocina, el olor se hace más notable.
—Buenos días, Anne. —Dice Bruce saliendo de la cocina con un par de tazas en las manos a la vez que yo entro.
—Buenos días tenga usted. —Digo haciendo que Bruce se ríe mientras camina hacia el salón.
—Buenos días, pequeña. —Dice mi madre y me da un beso en la mejilla.
—Buenos días también para ti. —Digo.— ¿Qué cocinas?
—He hecho crepes.
—¡¿Crepes?! ¡Hace años que no como crepes!
—¡Qué exagerada eres! Te los hice la semana antes de irte. Toma —me entrega un plato relleno de estas delicias dulces que me encantan—, llévalos a la mesa.
Cuando el desayuno está puesto sobre la mesa, nos sentamos a disfrutar de él. A mi madre le salen muy bien los crepes, ¡están riquísimos! Mi barriga va a explotar.
Cuando Bruce se va a trabajar, me hace el favor de acercarme en coche a mi antiguo Instituto, hoy tenía pensado pasarme por allí.
—Nos vemos después. —Me despido Bruce.
—Adiós. —Le doy un abrazo y salgo del coche.
Entro al Instituto por el patio principal, lo atravieso con las miradas de algunas personas puestas en mí; subo hasta la primera planta y busco la sala de profesores.
—Buenos días. —Toco la puerta al entrar.
—Buenos días. —Me atiende un profesor.— ¿Puedo ayudarte en algo?
—Soy una antigua alumna y quería saludar a una profesora.
—¿Cuál de ellas?
—Miller, es decir, la Sra. Miller.
—Déjame consultar su horario... Está en... —Yo me acerco para observar de cerca el papel grapado en el corcho que cuelga de la pared.
—¡Está con mis antiguos compañeros de clase! ¿Podría ir a verlos?
—Pues claro, espero que no les importe que les interrumpas. Ya sabes, el aula siete de la primera planta.
—Gracias. —Salgo de la sala de profesores y empiezo a caminar por los pasillos hasta llegar al aula.

ESTÁS LEYENDO
El Susurro de Anne
Novela JuvenilPuede denominarse superación o persecución de sueños. Llame como se llame, es lo primero en lo que piensan al escuchar mi nombre. ¿Y por qué será? Un día, por alguna extraña razón, decidí cambiar mi vida. No es nada fácil arriesgarlo todo sabiendo q...