𝐂𝐚𝐩𝐢́𝐭𝐮𝐥𝐨 𝟏𝟒

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Tras aquel día en el Diporto Egan no visitó a su pareja y tuvo una fuerte discusión con Calixto que terminó en un casi combate a muerte entre ambos, razón por la cual quedaron suspendidos de la próxima expedición.

El ateniense estaba molesto, con frustración suspiro mientras rememoraba aquel choque triste y melancólico con los labios de Agatha, el ceño se frunció un poco cuando cayó en cuenta que estaba pensando en estupideces.

—Atha nada más exagera— Con aquello se levantó, colocando una actitud relajada se aproximó hacia la taberna más cercana donde entró y pidió un poco de ouzo junto algunos platillos más. Su orden tardó menos de diez minutos en ser traída a la mesa cuando sus ojos avellanos divisaron el cuerpo esbelto de una figura de tez canela, la comisura del labio se levantó y haciendo un ademán llamó al recién llegado.— Neith, por aquí.

Ante aquel llamado improvisto la femenina volteo para brindar una sonrisa al guerrero y aproximarse hacia la mesa donde este aguardaba paciente.

—Egan, hacía tiempo que no te veía por aquí— Expresó con sorpresa mientras hacía un leve movimiento que hizo danzar el cabello largo y sedoso.— ¿Acaso la extranjera te dejo salir?

—Que no sea de Atenas, no quiere decir que sea extranjera. Delfos igual queda en Grecia— Respondió con desinterés mientras balanceaba levemente el vaso donde el líquido transparente reposaba.— Pero dejando de lado eso, ¿Por que mejor no conversamos como en los buenos tiempos?

Neith sonrió, tomó asiento al momento en que alzaba el vaso y lo chocaba con el del chico de tez bronceada.
Entre ambos comenzó a surgir una amena conversación, recordaron los viejos tiempo en que solían caminar por el mercado público y se sentaban a la sombra de un gran árbol que se encontraba cerca de la Acrópolis, eran buenos amigos, sin embargo, la chica tenía ciertos celos de la castaña delfiense que en poco tiempo había ganado la simpatía y cariño de los chicos con los que solía pasar el tiempo.

—Por cierto, una amiga mía está interesada en ti— Expresó con desinterés, sin embargo, dejó entrever una sonrisa traviesa y divertida que pasó desapercibida por el heleno. ¿Por qué no le das una oportunidad?

—Sabes que salgo con Atha— Dijo Egan al momento en que le miraba de una manera no muy convencido. Además nosotros...

—¡Oh vamos!— Con algo de molestia, la chica de larga cabellera dejó el vaso contra la mesa para luego añadir.— No te estoy pidiendo que te acuestes con ella, solamente que la conozcas ¿Cuesta mucho?— Suspirando se cruzó de brazos y se quedó mirando al chico que trataba de buscar alguna respuesta.— En parte se que no quieres engañar a la chica, pero al mismo tiempo te mueres de ganas por conocer a mi amiga. Así que, ¿Por qué no hacer ambas cosas a la vez? Total, Agatha nunca se enterara ¿No?

Con una sonrisa coqueta Neith se inclinó hacia adelante, los ojos igual al hierro miraron de una manera intensa al chico que aun mínimamente se debatía en aceptar aquella tentadora oferta, sin embargo, al final el guerrero suspiro para luego responder.

—Esta bien— Respondió al fin sintiendo de repente una rara punzada en el pecho que le tomó por sorpresa, pero ignorando aquello se inclinó un poco, casi rozando la nariz de su amiga.— Calixto ya sospecha de algo, así que por favor, que esto quede entre nosotros, Neith.

—Por supuesto.

Con victoria la joven alzó su vaso para luego ser imitada por el chico de cabellos cafés y que en el lugar resonara el chocar de sus recipientes de cristal.

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ᴛᴡᴏ ᴛᴡɪɴ ғʟᴀᴍᴇs ᴅᴇsᴛɪɴᴇᴅ ɴᴏᴛ ᴛᴏ ʙᴇ ᴛᴏɢᴇᴛʜᴇʀDonde viven las historias. Descúbrelo ahora