30. Feliz año nuevo.

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31 de Diciembre y lo único que se escuchaba en la radio -y en las frías calles, en realidad- era un dulce feliz año nuevo.


Tenía autorización de Elizabeth para no ir a trabajar, sino hasta mediados de Enero. Aunque de por sí, eso era un derecho que tenemos los empleados de allí, unas vacaciones no estaban mal. Incluso convencí a la señora pelirroja de irse unos dias de vacaciones, a lo cual ella accedió.

Y creo que eso es lo único ligeramente relevante que puedo contar, la verdad es que en los últimos días nada interesante ha ocurrido.

Garret no me ha visitado.

Eleanor y Louis están en su mundo, al igual que Brandon y Megan.


He tratado en lo posible de evitar el tema que incluya Bradford, pero Eleanor me ha dicho que deje de ser tan cobarde, ridícula e infantil, y que me deje de estupideces y que vaya de una buena vez a resolver mis problemas.


No es tan fácil como parece, no es tan fácil volver a mirar a los ojos a una persona que significó mucho y a la vez poco en tu vida. Porque Zayn, durante mucho tiempo, fue lo más importante que podía tener a mi alrededor. Cuando tenía algún problema, él siempre estaba allí. No importaba la hora, ni el lugar.

Ni las circunstancias.


Había noches en las que simplemente no podía dormir, por tener su imagen invadiéndome en un constante insomnio. Reía cuando él simplemente sonreía. Me sonrojaba con el leve tacto de su mano con la mia. Zayn era el centro de mi pequeña y desordenada mente, era todo, pero a la vez, nada.


Eso fue hace tres años, y en mí, los sentimientos siguen siendo absolutamente los mismos. Aunque, francamente, no sé si la distancia o el tiempo, pudo haber afectado los suyos. La verdad es que ya no sé ni qué pensar acerca del tema.


Porque así como él me amaba, así me mintió.

Defraudó mi confianza de una forma grave.

No le importó nada nuestra amistad de años, sólo por querer averiguar algo que fácilmente podía saber de cualquier otra forma.


Otro año está por culminar, un año de triunfos, sonrisas, llantos, y sobre todo, emociones. Otro año de estar sin él. Y sorprendentemente, otro año sola. No sólo lo extrañaba a él, extrañaba a mi padre, a mi madre. A mis amigos, a mis amigas. A el vecino que me saludaba cada mañana, a la señora de las flores que siempre sonreía entusiasta. Extraño las dulces palabras de mi madre, en la mañana antes de ir a el instituto. Extraño cuando mi padre me reprochaba por llegar tarde de alguna fiesta. Extraño esos abrazos que ni siquiera les dí. Esos te quiero que jamás dije.

Porque, simplemente, extraño todos aquellos pequeños detalles que nunca valoré, pero que siempre estuvieron allí presentes.


Megan peleaba con la chica de tez blanca y cabello castaño, Eleanor. Yo miraba fijamente hacia la ventana de su apartamento, estaban discutiendo sobre qué relleno era mejor. Cualquiera -al mirarme- podría pensar que me encontraba en un episodio melancólico. Por una parte era cierto, pero por otra no.


-Sinceramente, el papel doble hoja es muchísimo más efectivo. Además, absorbe el sudor.

-Por Dios, Megan. -bufó Eleanor-. Las medias son mejores.

-¡Claro que no! Las usé por un mes entero, y créeme que fue lo peor que pude haber hecho por mis pezones. -rió.

Enamorando a Verónica → zaynDonde viven las historias. Descúbrelo ahora