CAPITULO 3: La esperanza es el tormento del hombre.

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Iguana me condujo hacia otra habitación un poco mas grande que la anterior, en el recorrido lo único en lo que pude pensar fue en las palabras del comandante Timochiko, cada segundo que pasaba odia mas a ese hombre.

*¿Hombre? , hahahaha ese pedazo de mierda....NO, decir que es una mierda seria ilustrarla a ella* sonrío a mi pesar, en el camino puedo distinguir que hay otras cinco cabañas, todas con el mismo aspecto pero la única diferencia es que esta es dos metros más grandes que las otras. En cuanto cruzo el umbral un hombre me agarra por detrás cogiéndome desapercibida, colocando sus brazos a mis costados y apretándome con fuerza, impidiéndome el escape, haciendo caso omiso del dolor empiezo a patalear y a gritar para librarme de aquellos brazos, pero es inútil. Otro hombre se me acerca y me coloca una mordaza con excesiva fuerza, puedo sentir como la piel de la comisura de mis labios se separa, el mismo hombre coge mis dos piernas impidiéndome seguir luchando para liberarme. En estos momentos estoy en el aire sacudiéndome con fuerza ansiando poder liberarme de mis captores, pero estos me conducen hacia una silla que se encuentra a unos pocos pasos.

*Mierda, mierda, mierda.....* repito una y otra vez en mi mente, pero tengo que controlarme si quiero salir de está, inspiro con fuerza teniendo la esperanza que en el aire pueda hallar la fuerza y valentía que carece ahora mi cuerpo y alma.

*No entres en pánico, no entres en pánico...*

Los dos hombres me colocan en la silla, sin una pizca de delicadeza. En el momento en el que el hombre que me tenía aprisionadas mis piernas me las libera, le zarpo una panda en toda nariz, este cae de lado llevándose las manos a la cara. Sonrío satisfecha puesto que pude escuchar como su hueso se le quebraba debajo de mi pie, el otro sujeto que aun me tenía aprisionada aprieta su agarre y yo intento inútilmente liberarme de este, sacudo la cabeza y pataleo como loca, pero este hombre tiene mucha fuerza. El "narizón" sigue posado en el suelo gimiendo de dolor, a su lado se encuentra iguana, pero este se levanta rápidamente y se dirige a mi en pasos rápidos, prácticamente vi como sacaba humo de sus orejas.

-Vas a aprender la lección, princesa-dijo en tono conspirador, después dirige su mano hacia su bolsillo derecho sacando de este una navaja suiza, abro mucho los ojos al darme cuenta de lo que se propone hacer.-Te juro que te cortare un dedo si me pegas una patada.-escupe en mi cara, por la forma en la que me mira y en como lo dice, se que es cierto.

Lo miro con determinación y odio, intentando transmitir con solo mi mirada lo mucho que lo repugno, este sonríe y cogiendo una cuerda, me amarra muy fuerte (en serio, MUY FUERTE) mi tobillo contra la silla, haciendo una mueca de dolor me muerdo el labio, su agarre es tan excesivo que puedo sentir como mi sangre se estanca incapaz de fluir con normalidad, repite la misma acción con mi pie derecho después se levanta y le indica a "muela" que amarre mis muñecas a los brazos de la silla, cuando por fin este me libera inspiro con fuerza, no me había dado cuenta hasta ahora que el agarre de "muela" era tan fuerte que me impedía respirar bien.

"Muela" coge mi muñeca y la tira colocándola sombre el brazo de la silla, posteriormente se dedica a amarrarme la muñeca, no, a amarrarme no, se dedica a intentar arrancarme la mano con la cuerda, su nudo era mucho mas duro que el de iguana, inevitablemente de mis labios salió un gemido de dolor, arrancándoles a muela y iguana unas sonrisas de superioridad.

Unos pocos segundos después de que muela terminara de masacrarme las muñecas, entra el comandante "Timochiko", primero me dirige una mirada a mi para después posarla en "Narizón" que en esos momentos estaba sentado con un pañuelo azul (morado en su mayoría por la sangre que aun salía de la nariz del hombre) a un lado de la habitación, lo mas alejado de mi que está lo permitía, al comandante se le abrieron mucho los ojos e inmediatamente su mirada volvió a posarse en mi, identifique tres factores: incredulidad, ira y miedo, después de unos tres segundos rompió el contacto visual conmigo para dirigírselo a "muela" e "iguana", estos se estremecieron ante aquella mirada.

-Otra vez-Dijo muy irritado.

-Ella...ella nos cogió desapercibidos-Tartamudeo iguana.

-No quiero escuchar sus mierda de excusas, pedazo de inservibles-Ladro el comandante, estos agacharon la cabeza en gesto de aceptación , arrepentimiento y temor.

-Y tu...-dijo el comandante con ira-te lo advertí ahora si no te me escapas, ¿en que piensas? ah, actúas como...como-la cara del comandante cambia de ira pura a complicidad, espera ¿que? ¿complicidad?, una gran sonrisa se le estampa en el rostro y me mira como si estuviese evaluándome.

-Sirvan para algo y preparen todo rápido -Dice sin romper el contacto visual con migo pero dirigiéndose a "muela" e "iguana", estos reaccionan al instante y de un salto se empiezan a mover por la pequeña habitación a gran velocidad, no caigo en cuenta de lo que pasa hasta que iguana quita una cobija, dejando a la vista una cámara de Sony que apunta directamente a mi.

Siento como algo nace en mi pecho, y se extiende poco a poco, esperanza.

"¿Pedirán una recompensa por mi?, ¿me darán la oportunidad de un rescate?" pensé con ilusión, porque si era así estaba segura que mi padre pagaría hasta el cielo por rescatarme, pero ¿en serio era tan fácil?

En cuanto muela e iguana dejaron de moverse, colocando sus manos atrás y mirando a el comandante esperando instrucciones, este hace un asentimiento con la cabeza hacia muela que se encuentra justo detrás de la cámara, esté hace el mismo gesto con la cabeza y se inclina hacia delante oprimiendo un botón de la cámara, el cual libera una lucecita roja indicando que esta grabando.

Me está grabando y sin saber muy bien como actuar miro confundida y desesperada a el comandante y la cámara una y otra vez, cinco segundos después el se acerca y se planta detrás mío, coloca sus apestosas manos en mis hombros e inmediatamente empiezo a sacudirme para quitármelo de encima.

-General Carlos Rodríguez Ospina-Dice el comandante en un tono firme y de superioridad además alzando un poco la barbilla- Creo que usted conoce a esta...princesa que me acompaña el día de hoy, de verdad que es una maravillosa compañía.-Sonríe y oficialmente esa sonrisa se vuelve mi numero uno en la lista de las cosas mas odiadas- Meterse con las FARC es meterse con el pueblo, y usted hace exactamente tres días, hizo un espantoso y deshonroso discurso diciendo que la única manera de que en Colombia se respirase "paz" es exterminando a las FARC, a la guerrilla...a el pueblo. General Rodríguez, nosotros somos el pueblo.
Usted sabe que cuando uno es pequeño y comete un acto... denigrante, debe de ser castigado para que aprenda la lección y no volver a repetirla, nunca. Pues bueno General, de niños nos quitan nuestros juguetes, nos prohíben salir, nos quitan el X-box y cosas como esas, hoy yo le he quitado su princesa. Espero que valore la gran lección que le estamos dando y no se preocupe, que nosotros jugaremos con ella.- A estas alturas estaba tan furiosa y desesperada que no me importo las gotas de sangre que salían de mis muñecas y tobillos, lo mataría quería matarlo, pero se me era imposible. Lo único que sentía era odio, desesperación y miedo...especialmente miedo.

No me di cuenta de que estaba llorando hasta que el comandante paso uno de sus dedos por debajo de mi ojo y diciendo con una voz ronca y profunda:

-Si, jugaremos... y no sabes como nos divertiremos juntos princesa-Esto ultimo lo dice en un susurro.

Cierro los ojos porque prefiero hundirme en la oscuridad de mis parpados, que el agujero negro que representaban los suyos.

GuerreraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora