2- Adentrarse es el error, ¿no?

7 0 0
                                    

Y caí. De la nada abrí los ojos y nuevamente, no me resultaba para nada familiar el entorno. Poco a poco fui intentando ponerme de pie, pero los dolores en las articulaciones, la jaqueca y las náuseas no me lo dejaron para nada fácil.
Además de todo el dolor físico, entendí que las náuseas provenían de la angustia. De la ansiedad. El hecho de no saber dónde estoy, ni que hacer, ni que tan segura esté en un nuevo mundo completamente sola… Extraño a mi familia, extraño mi casa, y a mi gato.
Hoy es 12 de abril del año 2023, pasó exactamente una semana desde que esas sombras me trajeron a este lugar. Y aunque al principio me dieron miedo, ahora, lo único que quiero es que vuelvan, para llevarme nuevamente a mi hogar.
Porque aunque ellas mismas me hayan dicho que no hay vuelta atrás, aunque ellas mismas me hayan afirmado que este era mi verdadero hogar, en el fondo, yo sé que se equivocan.
Yo se que cometí errores, y me arrepiento de ello, y esto es mi castigo.
Mi castigo: una habitación vacía.
Una habitación vacía, oscura y con humedad.
Una habitación que más que una habitación, parece una oficina abandonada. Esta con depósitos cada aproximadamente 60 metros. En cada uno de esos hay un pequeño foco que irradia una luz fría, tenue. En el piso, charcos de agua de distintos tamaños se hacen presentes por las gotas que caen de la humedad del techo.
Algo de lo que me percaté, o que destaque es sobre las luces: estas cada cierta cantidad de tiempo comienzan a parpadear para después apagarse unos segundos y volver a funcionar.
El lugar era redondo, e infinitamente grande. Aunque menos que la instancia anterior. En el fondo sabía, que gracias a eso me resultaría cansador y tardaría bastante tiempo en explorar el lugar saliendo del pasillo del depósito dónde estaba, por eso, decidí quedarme ahí y examinar todo lo que pudiera.
El depósito no decía mucho, simplemente un cubículo con dos pequeñas habitaciones llenas de cajas con papeles, cuadros, diplomas, biromes secas, etcétera. Basura sin sentido. Al otro lado, en la otra habitación, repisas con revistas y un par de cajas más.
Investigando las cajas, abrí una que dentro contenía un pequeño cofre de metal que al abrirlo, dejó a la vista varias cosas; comida, una linterna a gas, aguas de distintos sabores y una pequeña cámara de fotos antigua con sus respectivos rollos. Al sacar todo, me percaté de un pequeño sobrecito viejo, hecho a mano y con un par de años encima puesto a qué estaba casi color marrón. Lo abrí, y dentro tenía una nota, otro papel.

" 13 de diciembre, 1954.

Si es que hay alguien leyendo esto, espero que disfrute el regalo y procure usarlo con suma precisión. No estaría regalando esto si no lo sintiera
completamente necesario.
Si podés salir de acá, decile a mis hijas que las extraño, a mi esposa, que esté tranquila. Pretendo volver, pero no sin antes investigarla, no sin dar con su paradero.
Conocí su paz una vez, y la necesito nuevamente, me siento más cerca que nunca.
Deseame suerte,

Dave."

Sentí un gran escalofrío al terminar de leer la carta y en ese preciso instante mi cerebro entró en razón; levanté la vista hacia las revistas, todas de una misma década: los años 50s.
Estuve ahí varías horas investigando, leyendo, buscando algo sobre ese tal Dave en el año 1954, hasta que la encontré; Un diario de una pequeña ciudad en Estados Unidos.
Este no era un documento, era más bien, un mensaje para él. Este hablaba sobre como su familia se encontraba tranquila, ya que sabían que "Dave" hizo lo que hizo con un propósito, que pudo cumplir. Lo hizo queriendo, lo hizo con ganas, y aunque nadie estaba de acuerdo con su decisión, se menciona como su esposa e hijas están orgullosas de lo que logró antes de desaparecer de este mundo.
Ahora, entiendo cada vez menos.
¿A dónde se fué? ¿por qué leo una carta a mano escrita por él? ¿acaso estamos en el mismo lugar? No lo comprendo.

¿Cómo a él le escribieron una revista y a mí no, si estamos pasando por lo mismo?

¿Cómo puede ser que le importe tan poco a la sociedad?

¿Ni siquiera seré buena para escapar de la realidad?

tal vez Dave y yo tengamos algo en común después de todo…

Ambos somos seres invisibles, ambos tomamos una decisión y tenemos un propósito al cual estamos destinados a cumplir.

Ambos nacimos para desaparecer.
Al igual que todos, solo que el resto no lo termina de creer.

Vuelta a la realidad Donde viven las historias. Descúbrelo ahora