La casa que la reina Seelie les había dado estaba en una colina hundida cerca de los riscos blanquecinos del mar, cientos de leguas lejos de la corte Seelie y unseelie, y lejos de cualquier mirada indiscreta que pudiera espiar al hijo duramente perdido y ansiosamente buscado por la reina.
Dentro de la casa, las paredes relucieron con sombras. Mientras Janus entraba por la puerta en la oscuridad, las sombras temblaron con el viento que se escabulló con él.
Ash estaba recostado sobre el sofá, sus largas piernas extendidas, vestido con ropas de Feéra que la reina le había dado. Seda negra y terciopelo verde. Solamente lo más fino para su hijo. Ash no había envejecido mucho desde que habían vuelto de Thule. Aún parecía tener dieciséis, la cual era la edad que Janus creía que tenía. Él estaba sosteniendo una pieza de papel frente a la luz, estudiándola atentamente.
Cuando escuchó que la puerta se cerraba, Ash giró su cabeza, el cabello sedoso y de oro blanco que había heredado de su padre cayó sobre sus orejas puntiagudas de hada, y precipitadamente escondió la hoja de papel con restos de sangre en su bolsillo.
—¿Qué es eso? —preguntó Janus.
—Nada importante —dijo Ash parpadeando lentamente con sus ojos tan verdes como el pasto—. Has vuelto.
—¿Crees que pudiera haber tenido mis ojos de ese color —había dicho Sebastian una vez, una tarde en la noche cuando se encontraba en uno de sus estados más melancólicos—, si nuestro padre no hubiera... hecho lo que hizo, y me hiciera lo que soy?
Janus no había sido capaz de responder. No podía imaginar a Sebastian o a sus lisos ojos de tiburón, muertos como el sol y negros como la eterna noche de su mundo, como si no fueran nada más que eso. Cuando miraba los ojos de Ash, verdes como la primavera, verdes como un nuevo comienzo, pensaba en alguien más enteramente.
Era difícil mantener secretos a Sebastian. Él siempre los arrebataba. Pero Janus se había guardado ese.
—Es bueno volver —Janus le dijo a Ash lentamente.
No le gustaba mucho Feéra, pero Ash estaba ahí. Había necesitado un lugar seguro para Ash. Ash iba a cambiarlo todo. Ash era la clave. Nada malo podía sucederle.
Janus sabía que Ash quería que a él le gustara el lugar más de lo que a él le importaba. Cuando habían llegado, Ash le había pedido a la reina, su madre, por un piano. Y ahora el piano yacía cerca de las puertas, pulido y brillante sombríamente, reflejado por todas las ventanas. Janus trató de no mirarlo.
—Dijiste que antes solías tocar —expresó Ash cuando el piano llegó.
Ash pareció decepcionado cuando Janus dijo que ya no recordaba cómo hacerlo.
Janus había imaginado que Ash estaría feliz y a salvo, de vuelta con su madre, pero la reina dijo que Ash no podía quedarse en la Corte.
—Perdí a una hija que nunca regresará —les dijo con espinas en su voz—. Perdí a un hijo que volvió más allá de la esperanza. Nunca volveré a ponerlo en peligro. Debe estar oculto y seguro.
Así que Ash vivía aislado en su casa, en este palacio en la cima de la colina, y Janus vivía aquí con él. Por ahora.
A Janus no le gustaba la idea de abandonar a Ash para que viviera en el Instituto de Nueva York. Pero ahí era donde Clary estaba.
Donde sea que estés es donde yo quiero estar.
Janus necesitaba agua para borrar el sabor amargo de su boca. Fue a conseguirla, y Ash lo siguió. Los pasos de Ash eran tan suaves como los de un hada y entrenados como los de un cazador de sombras, completamente silenciosos, era como tener una sombra pálida.
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We Jace You a Clary Christmas - A holiday compendium of Clace Extras
FanfictionWe Jace you a Clary Christmas - Cassandra Clare con correcciones Son las historias que publico Cassandra Clare traducidas al español. Con los puntos de vista de Jace en algunas escenas y algunos extras. También hay extras como de Academia de cazado...